Bookeando

con MªÁngeles

Esta semana leo #15-2018

30/4/18

Llega mayo con su luz, sus flores y su feria del libro y a mí, a pesar de mi cansancio y de la desgana que me puede, se me presenta una semana lectora como pocas. Y es que tengo que reconocer, sin desmerecer a nadie, que me meto de lleno con dos novelas que suponen un reencuentro con mis autores de cabecera. 

En cuanto acabe La tragedia del girasol de Benito Olmo, que es la novela con la que he estado este fin de semana, voy a comenzar con Reyes Monforte y su última novela, La memoria de la lavanda. Ella para mí es una garantía. En esta ocasión regresa con su novela más emotiva y personal. No es una novela que cuenta su historia, pero sí habla en ella de la pérdida, el duelo y la esperanza. Necesito en estos momentos algo así, algo bonito aunque sea un poco triste, pero alguna de esas historias cálidas, de las que te tocan el corazón. Y ella lo hace como pocas. Después de varias semanas con mucho género negro en el cuerpo ando saturada. Luego llegará el turno de los reyes del género negro español. O unos de ellos. Os hablo del tándem formado por Nieves Abarca y Vicente Garrido que vuelven a publicar con El beso de Tosca, una novela en la que dejan de lado su archiconocida inspectora Valentina Negro, para explorar nuevas aventuras. Son muchas páginas y no habrá tiempo de acabarlo. Estoy segura, pero entre ellas estaré.


Y, vosotros, ¿qué leéis?

El salón de baile - Anna Hope

27/4/18


ALTOS MUROS LOS SEPARAN, PERO UNA VEZ A LA SEMANA ELLOS PUEDEN BAILAR

1911. En un hospital psiquiátrico junto a los páramos de Yorkshire, hombres y mujeres, separados por muros y ventanas, se encuentran una noche por semana en un salón de baile magnífico y elegante. Allí, se reúnen para bailar mientras la orquesta interpreta piezas de Strauss. Durante una de estas veladas, Ella y John bailarán, y sus vidas cambiarán para siempre. Porque los más grandes deseos siempre sobreviven, incluso allí donde parece imposible.


MIS IMPRESIONES


La colección Nefelibata de Duomo selecciona con mimo sus publicaciones y es uno de mis sellos preferidos. Fue ver la sinopsis de esta novela e intuir que era de las mías. Pero esta historia es mucho más que su sinopsis. Os cuento qué me ha parecido. 

El salón de baile nos traslada en el tiempo hasta un lugar escalofriante: el manicomio Sharston, en el condado de Yorkshire. Un lugar que llegó a albergar más de dos mil almas es el escenario elegido por la autora para ambientar una novela que está inspirada en la vida de su tatarabuelo, paciente de esta institución a comienzos del siglo XX. 

Hasta Sharston, en el año 1911, llega una hilandera. Ella Fay no entiende que hace allí, por qué ha terminado entre los muros de aquel lugar tan terrible si su único delito ha sido romper una ventana cuando, trabajando, creyó desmayarse por la falta de aire. Ella no está loca. Aunque su pobreza es extrema, está dispuesta a trabajar las horas que hagan falta para pagar su deuda. Pero las cosas no resultarán tan fáciles. 

Aunque Ella se resiste, poco a poco, se irá adaptando a su día a día en el centro. Serán la compañía de Clem, una chica de clase acomodada y lectora empedernida con la que compartirá confidencias, y un baile semanal en un gran salón de la clínica los que hagan más llevadero su encierro. También en ese baile conoce a John, otro de los pacientes con el que llegará a establecer una relación muy especial. Una con la que se demuestra que el amor puede surgir en el lugar más insospechado. Y será ese baile el que sirva al doctor Fuller para poner en marcha un experimento sobre los beneficios de la música en los pacientes. 

Su tuviera que resumir la novela con una palabra sería delicadeza. Y es que me parece maravillosa la forma en la que la autora ha plasmado en papel un tema tan espinoso e incómodo como pueda ser la vida en un psiquiátrico. Con una prosa cuidada y elegante, sin adornar la crudeza de la situación, pero centrándose en los sentimientos de los internos y empleados, Anna Hope, ha creado una historia preciosa con la que nos demuestra lo importantes que son la ilusión y el afecto para el bienestar del individuo. 

Es esta una de esas novelas que esconde mucho más de lo que pueda parecer a simple vista. Es amplia la denuncia social que hace Hope a través de sus páginas. No solo pone de manifiesto las graves injusticias de las que eran objeto los más desfavorecidos, ya que al manicomio, por increíble que nos pueda parecer hoy día, no solo llegaban los enfermos mentales sino toda una avalancha de indigentes a los que era mejor tener encerrados y que desperdigados en las calles; también nos hablará de la eugenesia, de sus adeptos y cómo entre sus proyectos estaban el esterilizar a la población de estos centros en aras de limpiar de lacra la sociedad o al menos esas eran sus creencias, eliminar a los que ellos denominaban “débiles mentales”; o de las durísimas condiciones laborales de las que eran objeto, en este caso, los empleados del sector textil, encerrados infinidad de horas en fábricas sin ventilación y con las ventanas tapadas para no distraer la atención de los operarios. 

Hay historias por las que hay que dejarse llevar. Esta es una de ellas. No va a necesitar la autora una galería de personajes extensa para narrar unos hechos que no os dejarán indiferentes. Pocos, potentes, conmovedores y de carne y hueso, van a ser los protagonistas que nos lleven a vivir con intensidad  una historia que avanza de forma serena y va creciendo en tensión narrativa para cerrar de forma impecable. 

El salón de baile es un canto a la esperanza, al amor, a mantener viva la ilusión; ese que nos alienta a pensar que por muy adversa que sea nuestra situación siempre hay un resquicio por el que se puede colar un soplo de aire fresco. No os la perdáis.
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