Bookeando

con MªÁngeles

Esta semana leo #40-2019

30/9/19

Comenzamos semana y cerramos un mes que llegó plagado de novedades editoriales, algunas de las cuales he podido saborear y de las que os traeré reseñas esta misma semana. 

En el orden de lecturas, esta semana tocará el turno a Jordi Llobregat con No hay luz bajo la nieve. Ya hay reseñas por ahí que apuntan a que es una gran lectura y yo llego a ella con las expectativas altas y el buen sabor de boca que me dejó su predecesora, El secreto de Vesalio. Espero poder contaros algo más muy pronto. De cara al fin de semana, si es que el tiempo me lo permite, comenzaré a leer En la sangre de Laura Gomara, una novela que sale a la venta el próximo jueves. 


Y vosotros, ¿qué leéis?

La chica que vivió dos veces - David Lagercrantz

25/9/19

Lisbeth Salander está preparada para la batalla final contra la única persona que, siendo idéntica a ella, es su opuesta en todo: su hermana Camilla. Pero esta vez, Lisbeth tomará la iniciativa. 
Ha dejado atrás Estocolmo, lleva un nuevo peinado y se ha quitado los piercings. Podría pasar por una ejecutiva más. Pero las ejecutivas no ocultan una pistola bajo la americana, no son hackers expertas ni llevan cicatrices ni tatuajes que les recuerdan que han sobrevivido a lo imposible. 
Mikael Blomkvist, por su parte, está investigando la muerte de un mendigo del que sólo se sabe que ha fallecido pronunciando el nombre del ministro de Defensa del gobierno sueco y que guardaba el número de teléfono del periodista en el bolsillo. Mikael necesitará la ayuda de Lisbeth, pero para ella el pasado es una bomba a punto de explotar.


MIS IMPRESIONES


Todas las sagas tocan a su fin en algún momento y la de Millennium lo hace con esta sexta entrega, la tercera a cargo de David Lagercrantz, el escritor elegido por los herederos de Larsson para dar continuidad a la serie. Os cuento mis impresiones.

Creo que pocos asiduos al thriller y la novela negra nórdica no han tenido la oportunidad de saborear al menos aquella primera y desconcertante historia que daba inicio a la saga y que, tras su rotundo éxito, fue llevada a la gran pantalla. Los hombres que no amaban a las mujeres fue para mi una lectura y una adaptación brutal, y el tándem Lisbeth-Blomkvist de lo mejor y más novedoso con lo que he tropezado en literatura. Le siguieron unos cuantos más y aquí estamos para hablar del sexto.

Lisbeth Salander, nuestra hacker favorita, necesita ajustar cuentas con su pasado, y tras los muchos detalles que conocimos de su pasado en el quinto volumen, aquí la encontramos en Rusia, decidida a acabar de una vez por todas con su hermana Camila y la organización criminal a la que pertenece. Para hacerlo, esta camaleónica protagonista, se ha despojado de su imagen de chica mala y se ha transformado en una alta ejecutiva.


En Estocolmo, Mikael Blomkvist, tras ser puesto en antecedentes  por la forense encargada del caso, trata de esclarecer la muerte de un indigente que, en lo que parecían ser ciertos desvaríos, pronunciaba el nombre del Ministro de defensa sueco  y , casualmente, llevaba en un bolsillo un papel con el teléfono del periodista.

En esta ocasión Lisbeth y Mikael van a protagonizar sendos hilos argumentales que avanzan de forma paralela y con cierto equilibrio entre ambos aunque a mí, que siempre he preferido a Lisbeth, esta vez quizá su historia me ha parecido mucho más descafeinada a pesar de estar llena de acción, y lo que de verdad me ha tenido absolutamente atrapada ha sido la investigación de Blomkvist, que entronca con una serie de tramas políticas y relativas a las expediciones de alta montaña que me han parecido realmente fascinantes y, por momentos, estremecedoras.

Del calor del verano sueco en el que se desarrolla La chica que vivió dos veces saltaremos a la gelidez de una tormenta en el Everest. Lisbeth tendrá que lidiar con gente peligrosa, Mikael desespera a menudo con los silencios de la hacker, pero aun desde la distancia ayudará al periodista completar las piezas de un puzle, que aunque en un principio se antoja difícil de completar, encajará a la perfección.

Que Lagercrantz no es igual que Larsson lo sabemos todos los que hemos seguido esta saga, pero de lo que no cabe duda es que el autor ha sabido dar una continuidad más que aceptable y mantener la esencia del germen creado por Larsson. En esta ocasión nos encontramos con una novela narrada de forma sencilla, que sabe mantener la tensión hasta su desenlace y con un cierre que sin resultar absolutamente fascinante cumple proporcionando puro entretenimiento al lector.
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