Bookeando

con MªÁngeles

La cadena - Adrian McKinty

30/10/19

Como una mañana cualquiera, Rachel deja a su hija en la parada del autobús. Pero una llamada de un número desconocido lo cambia todo: una mujer le informa que tiene a Kylie secuestrada y que, si quiere verla de nuevo, deberá seguir sus instrucciones al pie de la letra: primero, pagar un rescate; segundo, secuestrar a otro niño. Quien llama es también una madre cuyo hijo ha sido secuestrado, y si Rachel no cumple con las reglas, el niño morirá, y su hija también. Rachel ya forma parte de La Cadena, un mecanismo que convierte a padres de familia en víctimas y a su vez en criminales, y que está haciendo a alguien muy rico en el proceso. Ella es una mujer corriente, pero en pocas horas los acontecimientos la llevarán hasta límites impensables y la obligarán a hacer algo terrible. 
Los creadores de La Cadena saben que unos padres harán todo lo que está en sus manos por sus hijos. Pero no contaban con cruzarse en el camino de una mujer decidida, valiente y superviviente como Rachel. Porque, si alguien puede romperla, ésa es ella.




MIS IMPRESIONES


Un buen thriller es un bocado irresistible para mí y este que se ha traducido en 40 países cuarenta países y va a ser llevado a la gran pantalla, se presentaba como una de las novedades más apetitosas de la temporada. Os cuento mis impresiones.

Todo es susceptible de empeorar. Lo dice una de las leyes de Murphy y Rachel Klein lo comprueba cuando una mañana, de camino a una revisión médica para el seguimiento de su cáncer, recibe una llamada que dará un giro de 360º a su ya de por sí compleja vida. Lo que oye al otro lado de la línea es de locos. Una mujer dice haber secuestrado a Kylie, su hija de trece años. Si quiere recuperarla sana y salva, Rachel debe hacer dos cosas: ingresar una importante suma de dinero en una cuenta y, lo que es más demencial, secuestrar a otro niño y repetir con los padres del mismo la misma operación de la que ella está siendo víctima porque, desde ese momento, Rachel forma parte de la cadena; y nadie puede romperla. De hacerlo, todas las víctimas caerán como fichas de dominó: Kylie, la hija de Rachel, pero también el hijo de la mujer que la ha llamado y que fue secuestrado antes. Y así sucesivamente.  

Como podéis imaginar la historia no puede comenzar de manera más prometedora. Y estresante porque, si nos paramos a pensarlo, la situación es para volverse loca. Lo del rescate, pasa, pero convertirte de buenas a primeras en una secuestradora es otro cantar. Pero el autor nos plantea ese dilema moral y es difícil pronunciarse. Si supiésemos que la vida de nuestros hijos depende única y exclusivamente de nosotros, ¿no lo haríamos? ¿Quién se la jugaría llamando a la policía? Yo lo tengo claro. Y no tengo hijos. Vosotros, ya me diréis.

Adrian McKinty ha sabido crear plantear una situación crítica y llena de tensión que, sin embargo y desde mi punto de vista, falla en la ejecución. Y es que aunque no dejo de reconocer que la novela es muy entretenida y las páginas vuelan entre la manos, un dato al que contribuye sin lugar a dudas, la prosa tan sencilla y la tensión que genera el  poner a unos padres contra las cuerdas en pos de la libertad de sus hijos, resulta un tanto facilona en sus resoluciones, y demasiados datos se han puesto sobre el mantel con una anticipación que hace que el tramo final de la historia pierda fuelle.

Toda la acción transcurre en Plum Island, una pequeña isla de Nueva York. Es fácil meterse en la piel de los personajes y aun así no me han convencido en su conjunto quizá porque me ha dado la sensación de que mueve en dos extremos: todo se complica y se resuelve con mucha rapidez. Lo que sí me ha parecido interesante esa llamada de atención que hace el autor sobre la exposición a la que sometemos nuestras vidas en las redes sociales, esa ligereza con la que vertemos datos y más datos de nuestro día a día, convirtiéndolas en un escaparate al que asisten todo tipo de espectadores.

La cadena , aunque creo que no se ha sabido sacar todo el potencial que tenía la trama, es una de esas historias que proporcionan unas cuantas horas de puro entretenimiento. Una novela que plantea un dilema moral a la vez que nos invita a reflexionar sobre temas de máxima actualidad como nuestra presencia en el universo virtual y todo lo que ello conlleva.  

Esta semana leo #44-2019

28/10/19

Toca contaros una vez más que vengo arrastrando lectura de la semana pasada. El motivo es simplemente tiempo, La sala marte de la que apenas llevo ciento y pico páginas me está gustando mucho aunque no es un libro para andar a las carreras, así que habrá que darle lo que se merece. El que sí acabé la semana pasada fue La cadena, cuya reseña os traeré en unos días. 

Simultaneando a La sala marte voy a comenzar con la última novela de Donato Carrisi, El juego del susurrador, que muchos de vosotros ya habéis leído y yo estoy deseando comenzar. 


Y, vosotros, ¿qué leéis?
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