Bookeando

con MªÁngeles

La fuente de oro - Juan Pedro Cosano

13/5/20

Una sociedad a punto de cambiar para siempre
Jerez de la Frontera, años treinta: Beltrán de la Cueva, carismático y ambicioso, heredero de una de las sagas bodegueras más importantes de la ciudad está comprometido con una joven de su clase. Pero en su camino se interpone una pasión inesperada: la que siente por la bellísima Lele Gavilán, una de sus empleadas. 
El destino siempre tiene la última palabra
Lo que podría ser la historia banal del aristócrata que seduce a la joven inocente tiene una deriva que dejará sin aliento al lector: el curso de los acontecimientos dará un giro extraordinario, movido por el viento de la historia y sus dramáticas circunstancias pero, sobre todo, por causa del carácter indomable de Lele.
Un Downton Abbey a la española.

MIS IMPRESIONES

Una portada de esas que se te quedan en la retina me hizo interesarme por esta novela que lleva durmiendo el sueño de los justos en mi estante un par de años. Tantas reseñas entusiastas no podían coincidir e intuía que me gustaría: novela ambientada en tierras andaluzas, con una bodega como escenario…eso era para mí como miel para las moscas. Pese a todo, los que pasáis con cierta asiduidad por esta casa sabéis que servidora no es de novelas rositas, sí con cierto componente romántico, pero sin demasiados edulcorantes y temía un poco. Os cuento mis impresiones finales.

Año 1929. Conocemos a Beltrán de la Cueva, un niño bien jerezano y único heredero de las conocidas bodegas Beamont, con casi un siglo de historia, cuando estudia derecho en Madrid. Mientras él vive la vida sin hacerle ascos a nada, su padre le amaña un matrimonio con Sonsoles Domeq, una bellísima joven, hija de una larga estirpe de bodegueros, con cuyo enlace ambas familias reforzarán su posición empresarial. Todo se complicará de manera repentina cuando, tras el inesperado fallecimiento del padre de Beltrán, este tenga que asumir las riendas del negocio y Lele Gavilán se cruce en su vida. Porque Lele no es mujer para Beltrán, es una chica de clase humilde, y pese a ello, la belleza de la joven, su desparpajo y ese cascabel de alegría que parece emanar de ella harán que la cabeza de Beltrán no descanse hasta conseguirla.

Aunque todo esto, a priori, pueda parecer un argumento un tanto manido, señorito conquista a chica de clase humilde, la novela va adquiriendo un tinte de lo más interesante a medida que nos adentramos en una trama que, además de contar con una magnífica ambientación capaz de trasladarnos en el tiempo a una España en la que la situación político social empieza a resquebrajarse tras la dimisión de Primo de Rivera y la llegada de la República, inserta un giro tan brutal y efectivo, que nos pega a sus páginas en un viaje que recorrerá diez terribles años de la historia de nuestro país.

Impecable el fresco que realiza Cosano de la sociedad jerezana de la época, de ese contraste entre la alta burguesía y las clases más desfavorecidas, abocadas siempre a vidas de explotación sin posibilidad alguna de mejora. Conoceremos del funcionamiento de las bodegas, del importante papel que jugaron los bodegueros en la financiación de ciertos partidos, de las primeras huelgas por los derechos de los trabajadores y cómo eso va generando momentos de una tensión que se incendiará con las luchas sindicales y terminará desembocando en la Guerra Civil.  

Aunque hay un elenco variado de personajes, son Beltrán y Lele los que llevan el peso de la historia. Él es uno de esos tipos de rompe y rasga: altísimo, con una preciosa melena rubia, unos ojazos verdes que encandilan y un magnetismo irresistible. Y en eso se le van los días, encandilando a toda la que se le cruza, en la capital o en Jerez, hasta que Lele aparece en su camino. Y a mí, la verdad sea dicha, no es que me haya caído tan bien, que por muy guapo y señorito que sea uno cierta licencias están de sobra, aunque eso sí, fiel a típico chico de clase alta de la época es. Pero eso es otro cantar. Lele sí que es un personaje con garra, una auténtica jabata, además, muy alejada de estereotipos, y solo alguien tan auténtico como ella era capaz de dar semejante giro a la historia.

La fuente de oro me ha resultado una novela preciosa, y es que además de todo lo que os he contado sobre ella, está narrada con una prosa elegante y embriagadora, casi tanto como el delicioso caldo que se cultiva en las bodegas Beamount. Os la recomiendo.

Esta semana leo #20-2020

11/5/20

Bienvenidos, los que hayan conseguido pasar, a esa nueva fase de la nueva normalidad. Escalofríos da solo la palabra, pero dicen que uno nunca sabe lo que es capaz de soportar; supongo que nos adaptaremos. Yo me quedé atrapada en el cero, que por cero es cero, y en esa línea se me dio la semana pasada: no leí nada. La cabeza no ayuda mucho en estos días, pero el libro que tenía entre mano tampoco fue buen aliado. Ya he cogido otro con más garantías (al menos eso me dice Inés de La huella de los libros) para resarcirme: El olor del bosque de Hélène Gestern. Y os puedo decir por lo poco que llevo leído que este sí que promete. Como es un libro que tiene casi 800 páginas y, aparte de leer y trabajar, me estoy permitiendo la única licencia diaria que me conceden por el momento, coger la bicicleta cada tarde, creo que voy bien servida. También intentaré sacar alguna reseña, aunque eso está por ver. Os dejo la fotito del fichaje y ojalá algún día podamos retomar nuestras rutinas en un mundo más amable, más humano y menos malo, como canta María Jiménez. 


Y, vosotros, ¿qué leéis?
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