Bookeando

con MªÁngeles

Nunca sabrás quién fui - Salvador Navarro

13/1/21

 
Álex Panelas, un joven periodista gallego que malvive en Madrid, contratado por una revista digital de ultraizquierda, recibe amenazas de una millonaria venezolana tras publicar un artículo a favor del régimen chavista. La señora lo seduce para escapar de sus miserias laborales con un trato irrenunciable, cinco mil euros al mes y un apartamento de lujo en Sevilla, a cambio de hacerse amigo de Dan, un empresario treintañero. Sin más. Sin prisas. Con la sola condición de no pedir explicaciones. El reto le abre mil puertas luminosas al gallego, aunque comprende pronto la fuerza destructora de la venganza que esconde ese desafío: una batalla entre familias que hunde sus raíces en el Nueva York de los ochenta. Aun participando a ciegas en el complot, acaba de encontrar una trama explosiva para construir su primera novela, con dos líneas argumentales: el pasado perverso de quien le contrató y el chantaje al que debe enfrentarse conforme la venezolana va subiendo la apuesta. Y esa oportunidad no hay quien se la quite a quien dudaba de su capacidad para nacer como escritor, para crear ficción; un Álex entusiasmado que aprovecha para empaparse de técnicas de escritura y así estructurar una historia llena de flecos y ángulos muertos, sin saber hasta qué punto él va a convertirse en el epicentro dramático de su propia narración.
 


MIS IMPRESIONES


A pesar de contar con dos ejemplares más en mis estantes, de momento durmiendo el sueño de los justos, tres son las novelas que hasta la fecha he leído de Salvador Navarro: El hombre que ya no soy, No te supe perder y esta de la que hoy os hablo, Nunca sabrás quien fui: para mí, sin duda, su obra cumbre hasta la fecha y la que lo mete de lleno entre mis autores de cabecera.


Año 2017. Cuando Alex, tras la publicación de un artículo sobre el régimen chavista en la revista para la que trabaja, conoce a Lola, una atractiva venezolana de armas tomar que tras encararse con él le ofrece cinco mil euros mensuales por trasladarse a Sevilla y hacerse íntimo amigo de un empresario llamado Dan, no ve forma de renunciar a su oferta. La precariedad de sus condiciones laborales en Madrid, la necesidad de poner tierra de por medio con su Galicia natal y la posibilidad de convertir en realidad su sueño de ser escritor determinan que haya poco que pensar, aun a sabiendas de que en la oferta hay gato encerrado y, como casi todo en la vida, tendrá un peaje. Lo que no puede imaginar ni por asomo es el entramado en el que se va a adentrar. 


La metaliteratura elevada a su máxima potencia inunda esta novela que alterna dos tramas en la que el autor juega a su antojo con el lector: lo despista, lo descoloca, lo desconcierta, le deja hacer cábalas, cambia a los personajes de silla, construye una historia para después deconstruirla...casi lo vuelve loco para premiarlo con un desenlace en el que cada pieza acaba ensamblando a la perfección en una obra de ingeniería sevillana, aunque por momentos nos parezca estar leyendo al afamado Joël Dicker.


De una parte, tenemos la trama principal, por llamarla de algún modo, porque en algunos momentos la novela dentro de la novela se come a la primera, y puestos a elegir no sabría cuál me ha gustado más de las dos. Protagonizada y narrada por por Alex en primera persona, tiene como escenario principal la capital hispalense, ciudad natal del autor: un escenario que termina calando de lleno en un lector, que se ve paseando por sus calles como un personaje más de una historia que te enreda en su tela de araña, está llena de guiños literarios, trampas y rizos. Y es que Navarro, fiel a su estilo, hace lo complejo sencillo y, de una forma directa, a través de capítulos cortos, llenos de diálogos y de acción, con las descripciones justas para mantener en todo momento el buen ritmo al que avanza la novela, pero con mucho mimo, hace un trazado de Sevilla cabo a rabo: su zona empresarial, los locales más exclusivos, garitos de moda y otros tantos lugares donde poder tapear, que ofrecen además de una trama extraordinaria y llena de emoción, el plus añadido de una guía gastronómica y de ocio de la ciudad.


De otra parte, no siempre en capítulos alternos, pero casi con la misma entidad que la historia principal vamos conociendo, a través de un narrador omnisciente, la novela dentro de la novela: la historia que escribe Alex Panelas, que aparece en cursiva; una historia que arranca en Colombia mucho tiempo atrás, en 1974, para después moverse en otros escenarios como Nueva York y Sevilla principalmente y que acaba convergiendo con la trama principal.


Mención especial merece la forma en la que se despliega la historia, muy al estilo de Dicker como ya os comentaba, pero con ese sello tan personal de este autor, que sabe como pocos manejar los hilos que mueven a los personajes y plasmar emociones en un papel: sin aditivos ni edulcorantes, tan crudas a veces y tan emotivas otras, como la vida misma. Y aunque a mí eso de las etiquetas no me gusta demasiado, a él lo veo como un autor muy de personajes. Sabe dibujarlos, humanizarlos, hacer que te enfrentes a algunos y te veas en un espejo. Y quizá por eso, sus historias duelen, porque están llenas de emoción y de cercanía. En esta ocasión serán tantas y tan buenas que será imposible adentrarse en ellas y no vibrar al compás de las mismas. A pesar de que me gustaría hablaros de varios personajes que me han robado el corazón, lo mejor, desde mi punto de vista, es ir a ciegas al encuentro de ellos. Volved y contarme, por favor, me encantaría comentarla con vosotros una vez leída.


Nunca sabrá quién fui es una novela redonda en la que nada es lo que parece. Una de esas historias de personajes tan vivos como inolvidables que, una vez empiezas, te quema en las manos. Ellos, con su carga de realidad y las imperfecciones que esta acarrea, reflejarán lo mejor y lo peor del ser humano y llenarán las horas de lectura de sospechas, dudas o traiciones; también de valentía, amor y generosidad en el más amplio sentido de la palabra. A mí me ha emocionado muchísimo y no puedo más que quitarme el sombrero y recomendaros su lectura. 


Esta semana leo #2-2021

11/1/21

Buenos lunes a todos. Feliz año. Espero que hayáis pasado unas buenas fiestas y no hayáis acabado enterrados en nieve. 

A partir de esta semana me he propuesto retomar la actividad del blog, que lleva prácticamente dos meses parado. Y es que, a veces, lo que se empieza con mucha ilusión termina pesando. Urge resolver otros asuntos y necesitaba un respiro: leer sin presiones y socializar un poco en el escaso tiempo libre que nos permite esta puñetera pandemia. Lo que sí tengo claro es que voy a introducir algunos cambios en el blog con la idea de hacer de este hobby algo más llevadero. Esta entrada, en la que os cuento mis planes lectores, no siempre la publicaré un lunes sino que, en función del ritmo que lleve y de cuando empiece lectura, podrá aparecer cualquier otro día. Respecto a las reseñas sí que trataré de publicar una semanalmente, también sin día fijo. Si caen dos en la semana ya me hago una ola yo sola.

Aclarado lo anterior, os cuento que esta semana comienzo con un thriller psicológico que viene de la mano de una autora que ya me conquistó con Cuídate de mí, su anterior trabajo, y que además está cosechando muy buenas críticas. Os hablo, por si no lo sabéis, de María Frisa y en esta ocasión mi lectura es El nido de la araña, su última novela.



También publicaré esta misma semana la reseña de Nunca sabrás quién fui de Salvador Navarro, una novela que ya os adelanto me ha encantado. 

Y, vosotros, ¿qué leéis?






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