Bookeando

con MªÁngeles

Algo en lo que creer - Nickolas Butler

20/1/21

 
Tras muchos años trabajando en una tienda, Lyle vive ahora siguiendo el ritmo de las estaciones en la granja que comparte con su mujer en un pueblo de Wisconsin. Están felices porque su hija Shiloh, madre soltera con la que mantienen una complicada relación desde su adolescencia, ha vuelto a casa con Isaac, su nieto de cinco años. Pero Shiloh está saliendo con un pastor evangélico que ejerce una enorme influencia sobre ella. Lyle teme que vuelvan a irse de casa y perderlos de nuevo. En su tercera novela, Butler sigue demostrando que es un maestro en la construcción de personajes y en la recreación de un espacio geográfico, el Medio Oeste americano, que pocos conocen mejor que él. Algo en lo que creer explora las relaciones entre padres e hijos, abuelos y nietos: una historia sobre la comunidad y la familia, y sobre lo que estamos dispuestos a hacer para cuidar y proteger a quienes amamos.
 


MIS IMPRESIONES


Tras una crisis lectora que nunca llegué a pensar atravesar y parece ir disipándose poco a poco, un regalo navideño me ha devuelto esa dulce sensación de volar entre las páginas de un libro. El título es para enmarcarlo, la historia para no perdérsela. Os cuento qué me ha parecido Algo en lo que creer.


Lyle es un buen hombre. Lleva dos años jubilado y, tras más de una treintena de años trabajando en una pequeña tienda de venta y reparación de electrodomésticos, la oferta de un vecino para echarle una mano en un pequeño huerto de manzanos, le ha devuelto cierto sentido a su vida. Y no porque no se lleve bien con Peg, su mujer, con la que mantiene una excelente relación y ese cariño tan especial que se profesan quienes consiguen superar muchas adversidades juntos y convertirse en el pilar al que asirse si las fuerzas de alguno flaquean. La pareja vive en Redford, una pequeña localidad de Wisconsin, donde llevan una vida apacible, especialmente desde que su única hija, Shiloh, que es madre soltera, tras una adolescencia rebelde, ha vuelto a casa con su Isaac, su hijo de cinco años. El pequeño Isaac ha inundado de alegría el hogar de esta familia luterana, pero las prácticas religiosas de la joven se han tornado cada día más feroces, sobre todo tras su reciente relación con un pastor evangélico. Peg y Lyle deben mover muy bien los hilos si no quieren perder de nuevo a su hija.


Cuánta belleza y delicadeza encierra Butler en su narración. Es realmente deliciosa su forma de contar los hechos: de forma cadenciosa, casi como el paso de las estaciones en que se divide esta novela que abarca un periodo temporal de un año. Una historia de las de paladear y en la que el ritmo queda en un segundo plano para disfrutar de la grandeza de unos personajes realmente brutales: gente bondadosa, con vidas cotidianas, ese tipo de personas que parece en extinción, de las que se conocen desde hace tanto que son familia y que te calan tan hondo que hacen de esta una historia entrañable. A medida que te adentras en la historia más los quieres y no sabría expresar con palabras si me ha conmovido más la franqueza y las dudas de Lyle, el valor de Hoot o el cariño y tacto de Peg entre otros tantos. 


Por su parte, Lyle se sentía cada vez más a gusto estando en silencio y cerca de aquellos a los que amaba, sin intentar resolver ningún problema ni responder ninguna pregunta, sino, sencillamente, aprendiendo a vivir de manera más liviana, a amar más intensamente, a comer mejor. Y, antes de cerrar los ojos por la noche, recorría con la mirada los estantes y estantes de libros que, desafortunadamente, sabía, no viviría lo suficiente para leer: todos esos pájaros de alas blancas posados en su nido bajo la pálida luz de la lamparita de noche, sus delgadas páginas aguardando a ser hojeadas, pasadas suavemente por una yema de dedo humedecida, para poder entregar sus historias, sus poemas y sus mitologías. Con todo, y en franco contraste con su avidez lectora, Lyle también se daba cuenta, cada vez más, de que nada le gustaba más que ehar una buena cabezadita y robar ratitos de sueño como un niño roba una moneda de la barra de un bar: un hurto insignificante y banal, pero emocionante.


El autor recrea con absoluta precisión el paisaje, las rutinas y el ritmo de vida en un pequeño pueblecito del medio Oeste americano.  Ese cultivo de manzanos y el amor por la naturaleza que se detallan en algún capítulo me ha traído ecos de La voz de los árboles, de Tracy Chevalier.


La amistad verdadera, la que no conoce límites y en la que las personas se dan por entero sin ningún tipo de reservas, el amor maduro, la superación personal, la importancia de la fe, no solo en lo que a la religión se refiere sino en un sentido general, así como el difícil equilibrio de las relaciones paterno filiales se dan la mano en una historia de personajes que viven el otoño de sus vidas y que es realmente conmovedora. Ojalá pudiera convenceros para leerla. Es una perla preciosa y, como curiosidad, está parcialmente basada en unos hechos ocurridos en Weston (Wisconsin) en 2008. Yo voy a repetir con Butler, voy a repetir con todo lo que encuentre de él. 

Esta semana leo #3-2021

18/1/21

Comienzo un nuevo lunes contándoos lo que me traigo entre manos. Y esta es una de las novedades editoriales del mes de octubre que se quedaron estancadas en mi estante, y que por fin voy a rescatar esta semana. A Marta Orriols la conocí hace apenas dos años con su novela Aprender a hablar con las plantas, una historia sobre el duelo que me maravilló por completo. En esta ocasión, su nueva publicación se titula Dulce introducción al caos y explora las diferentes sensaciones de una pareja ante la noticia de que están esperando un hijo. Os dejo la portada y la sinopsis. 



Dani, guionista, y Marta, fotógrafa con inquietudes artísticas, viven en Barcelona y llevan juntos desde hace relativamente poco cuando descubren que están esperando un hijo. La noticia los sume en un limbo de dudas que les hará repensarse como individuos y como pareja. Él, huérfano de padre, tendrá que enfrentarse a la promesa que se hizo años atrás de nunca abandonar a su hijo. Y ella, que nació en el seno de una familia modélica, no siente deseo de ser madre y quiere mudarse a Berlín para cumplir sus sueños. ¿Qué hacer con el dolor que nace de un sentimiento que uno ignoraba albergar? ¿Cómo dar voz a un deseo reprimido? ¿Son las ambiciones profesionales igual de válidas que el deseo de formar una familia?

Adentrándose en las emociones más íntimas, Marta Orriols nos invita a explorar las contradicciones que surgen ante la posibilidad de ser padres y a huir del pensamiento simple para observar los límites de la voluntad, el instinto y la libertad, en una historia repleta de matices y aristas que confirma su gran talento narrativo, que la ha hecho merecedora de varios premios literarios.

Y, vosotros, ¿qué leéis?




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