Bookeando

con MªÁngeles

No oigo a los niños jugar - Mónica Rouanet

11/5/21

 



Tras un grave accidente de coche, Alma, una joven de 17 años, sufre un shock postraumático y es ingresada en una clínica psiquiátrica ubicada en un antiguo edificio rehabilitado. Allí convive con otros internos y sus patologías y se cruza con unos niños a los que solo ella puede ver. Poco a poco, la historia del edificio y sus antiguos ocupantes se enreda con la realidad de Alma y la lleva a desentrañar oscuros secretos encerrados durante años entre las paredes de la enorme casona y en su propia mente. 

FICHA DEL LIBRO

MIS IMPRESIONES


Aunque la primera novela que he leído de Mónica Rouanet fue Despiértame cuando acabe septiembre, las buenas opiniones que cosechó su anterior trabajo, Donde las calles no tienen nombre, novela que espero poder leer en algún momento, fueron las que me animaron con la autora. La publicación de este último libro suyo, No oigo a los niños jugar y esa sinopsis tan hipnótica hicieron que no pudiera ni quisiera resistirme ante la propuesta de leerla. Os cuento qué me ha parecido.

Alma es una adolescente de diecisiete años que está en estado de shock tras un gravísimo accidente de circulación que ha cambiado por completo su vida. Su sentimiento de culpa y confusión mental son absolutas. Para su rehabilitación es internada temporalmente en un centro psiquiátrico de adolescentes menores de edad; un psiquiátrico de niños bien, donde convivirá con otros jóvenes de diferentes patologías. El centro, ubicado a las afueras de Madrid, es un imponente edificio parcialmente remodelado que durante cincuenta años albergó una residencia para niños sordos. A su llegada y en sus paseos por el recinto, Alma ha coincidido con otros dos niños más pequeños, de unos doce y ocho años respectivamente, pero al comentarlo en sus primeras sesiones con el doctor Castro, su psiquiatra, este le indica que tal cosa es imposible ya que en aquella institución no existen internos de esa edad. A partir de ese momento Alma decide ser cauta, reservarse para sí esos pequeños encuentros que parecer ser fruto de su imaginación e investigar por su cuenta qué le está ocurriendo.

Mónica Rouanet nos sumerge a través de las páginas de esta historia en un thriller psicológico, que nos mueve a través de dos dimensiones, supliendo el ritmo vertiginoso esperado en una novela de este género con una gran tensión narrativa, una prosa muy fluida, abundancia de diálogos y grandes dosis de misterio en relación al edificio en el que transcurre la trama: esa mole de piedra tras la cual permanecen sepultados infinidad de secretos.

Aunque podríamos decir que Alma es el personaje que da cohesión a toda la historia, la novela se desdobla en dos líneas argumentales, totalmente equilibradas en cuanto a su peso en la historia principal. Con la primera, lograremos conocer cómo transcurre el día a día en el centro en el momento presente, mientras Alma recibe su tratamiento; con la otra, cómo lo era en el pasado y por qué se llegó a clausurar aquella residencia de niños sordos. Alma será una de las voces narrativas que se alternará a través de los capítulos con el de un niño “especial” que, dirigiéndose a otro, nos irá contando su particular versión de los hechos, su realidad paralela, y nos llevará a reconstruir la historia del pasado.

La novela nos adentra en los recovecos de la mente enferma y recrear a la perfección el ambiente en un centro de adolescentes, donde pese a las patologías de cada cual, esos chicos no son tan diferentes a otros de su edad: unos luchan por el liderazgo, otros por la aceptación en el grupo y otros tantos contra sus propios demonios. A través de sus personajes sabremos del dolor, la soledad, el miedo y la decepción que supone para niños y adolescentes, afectados por una enfermedad mental o discapacidad, en el caso de los niños sordos, saberse repudiados  u olvidados por los suyos.  

 

No oigo a los niños llorar es un thriller original y emotivo, que combina con acierto una historia de misterio con tintes sobrenaturales, una historia muy bien llevada con un cierre excepcional, donde la autora, conocedora del escenario que describe, hace una clara denuncia social contra la exclusión y el olvido de los que son diferentes.  


Esta semana leo #19-2021

10/5/21

Después de un finde encerrada por protocolos, comienzo el lunes muy morena y con un empujón brutal a las lecturas, una de ellas, La vida secreta de Úrsula Bas, lo nuevo de Arantza Portabales, bastante avanzada, y es que cualquier adjetivo se queda corto para describir el enganche que tengo con la historia. Estoy segura que me va a durar dos telediarios. Después cambiaré de tercio, y volvere al género histórico con Los baños del almirante de Dana Gynther. Os dejo la foto. 



En lo que a reseñas se refiere os hablaré de No oigo a los niños jugar y Verano de lobos, dos thrillers. 


Y vosotros, ¿qué leéis?

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