Bookeando

con MªÁngeles

No hay luz bajo la nieve - Jordi Llobregat

17/10/19

Un hombre desnudo y maniatado, con los párpados cosidos con un alambre, ha sido encontrado sumergido en las aguas heladas de una piscina, durante las obras de la estación de esquí Vall de Beau en el Pirineo: la infraestructura más emblemática de la candidatura hispano-francesa para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. 
La subinspectora de homicidios Álex Serra y el teniente de policía francés Jean Cassel serán los encargados de la investigación. Después de un tiempo apartada del cuerpo por un grave incidente en el que Serra disparó a un compañero, sus superiores la envían a las montañas a investigar el caso. Serra creció en un pequeño pueblo de la zona, al otro lado del valle. Nadie como ella conoce aquel lugar. 
Con su regreso, se reencuentra con todo aquello que creía haber dejado atrás: una montaña inmisericorde, un entorno opresivo dominado por los secretos y los recuerdos de un pasado que todavía no ha superado. Ahora, además, un asesino inteligente e implacable la pondrá a prueba. 
Este será solo el primero de una serie de crímenes que tienen que ver con una historia oculta durante décadas. Solo quien la conozca podrá resolver el caso y dar con el misterioso criminal. Mientras tanto, la tormenta de nieve más devastadora de los últimos veinte años está a punto de desencadenarse.


MIS IMPRESIONES

La nueva novela de Jordi Llobregat era una de las publicaciones más esperadas de septiembre desde que quedara totalmente rendida ante la pluma de este autor en El secreto de Vesalio, una novela que ya ha sido traducida a diecinueve idiomas y vendida a más de cuarenta países. Hoy os hablo de mis impresiones sobre No hay luz bajo la nieve. 

Durante las obras de construcción de la estación de esquí de Vall de Beau, en Los Pirineos, futura candidata francoespañola para la celebración de los Juegos Olímpicos de invierno, aparece el cadáver de un hombre desnudo y con los ojos cosidos con alambre. La inconveniencia del escenario, el tiempo que apremia y la brutalidad del crimen requieren una rápida y eficiente actuación policial. 

Será la subinspectora Alex Serra la encargada de la investigación, pero a pesar de sus pesares, porque Serra es una mujer muy independiente y prefiere trabajar sola, tendrá que hacerlo con la colaboración de Jean Casel, teniente de policía francés. La elección de Serra ha estado clara desde un principio; la subinspectora es una gran conocedora de la zona y de la montaña, al tratarse de un lugar muy cercano al que antaño fuera su hogar. Eso ha podido más que la suspensión de empleo y sueldo a la que estaba sometida tras el grave incidente ocurrido con un compañero un año atrás. Pero para Serra todo esto ha sido una auténtica sorpresa. Ahora, habrá de lidiar con la investigación y sus reticencias para colaborar con el equipo asignado por la comisaría de la Seu d’Urgell, sede de la Región Policial del Pirineo Occidental, y con sus propios fantasmas: pasados y presentes. Y todo esto no ha hecho más que comenzar porque pronto aparecerá una nueva víctima. 

Con estos mimbres, el misterio está servido y nos sumergimos así en una novela que bebe de varios géneros: el policíaco, el de misterio, el histórico y tiene además un leve tinte sobrenatural. De nuevo vuelvo a encontrar esas señas de identidad que tanto me gustaran de este autor en su anterior novela: su forma de describir el escenario, logrando una ambientación impecable. La montaña, la nieve y el frío pueden ofrecernos un paisaje de ensueño, pero cuando cae la noche, el aislamiento puede hacer que el mismo lugar pueda resultar realmente aterrador. 

Además de la trama principal, y a través de una serie de capítulos bajo el título de Diario de Raquel, iremos conociendo de una historia que nos remonta al pasado, concretamente a la Segunda Guerra Mundial, donde conoceremos a unas familias judías que en su huida trataba de cruzar los Pirineos. 

No hay luz bajo la nieve es una novela con una prosa cuidada, pero de ágil lectura. Una historia llena de oscuridad, de nudos, recovecos, hilos que se van soltando y se enredan y que mantienen al lector en vilo a lo largo de sus más de quinientas páginas. 

Los personajes son otro de los platos fuertes de esta historia. Muchos y variados serán los que encontremos aquí. A algunos de ellos incluso los intuiremos, otros nos sorprenderán sin remedio. De todos ellos, la inspectora Serra se lleva la palma. Es una mujer compleja, con muchos claroscuros y temas por resolver, que en su relación laboral la hacen ser en no pocas ocasiones áspera, incluso maleducada, pero sin lugar a dudas, una protagonista muy potente. 

En No hay luz bajo la nieve Jordi Llobregat ha conseguido aunar una trama potente que combina oscuros secretos familiares, asesinatos, heridas del pasado y un misterio muy bien sostenido, una ambientación impecable y ciertos personajes que llegará a erizarnos la piel. No os la perdáis.

Rialto, 11 - Belén Rubiano

15/10/19

Un día de principios de otoño de 2002, la luz de una pequeña y recóndita librería de la plaza del Rialto de Sevilla se apagó, sin ruido ni apenas despedidas, definitivamente. Su fundadora había empezado a vender libros diez años antes en otras librerías, donde aprendió muchas cosas, además de su oficio. 
En la sucesión de vivencias que conforman estas deliciosas memorias parciales, Rubiano comparte con los lectores la insobornable vocación que le llevó a establecerse como librera en una esquina del mapa. Y lo hace con humor y con cándida sinceridad, porque salvo la satisfacción de trabajar entre libros y lectores entendemos desde el principio que nada es como había soñado y que en el oficio no faltan tormentas, marejadas y amargas decepciones. Pero también hay, afortunadamente, momentos delirantes, impagables lecciones y grandes alegrías. 
Ante todo, la valía de estas páginas, que el lector recorrerá entre la carcajada libre y la más profunda empatía, reside en la vitalidad y el personalísimo estilo con el que Rubiano nos habla de su particular devoción por los libros y de cómo uno puede llegar a arriesgar cualquier seguridad por perseguir un sueño.


MIS IMPRESIONES


Tenía muchísimas ganas de adentrarme en esta novela desde que supe de su publicación. ¿Quién de los que, como la autora, amamos los libros con locura podría resistirse a Rialto, 11? Mañana tarde tendremos la suerte de tenerla en Fnac Málaga presentando su libro. Y yo, suertuda por partida doble, seré quien la acompañe, por lo que me parecía de justicia sacar con una antelación más bien justita, todo hay que decirlo, mi reseña. Ojalá que si queda aún por ahí algún dubitativo logre darle un empujoncito y se anime a pasar por allí. Os cuento mis impresiones.

Yo tenía una librería en Sevilla. Era tan hermosa como pequeña, de techos altísimos con elegantes molduras, vitrinas con luz y azulejos catalogados por Patrimonio que no se debían horadar aunque viniera Dios y te lo ordenara el mismo y porque sí. Estaba en el número once de la plaza Padre Jerónimo de Córdoba, pero no preguntéis a un sevillano por esa dirección, pues a menos que viva al lado os dirá que, aunque le suena mucho, no la ubica. Se conoce como la plaza del Rialto por un antiguo cine al que también apandaron el tiempo y sus estragos.

Así comienza Rialto, 11, la historia de una librera sevillana que en otoño de 2012 hubo de cerrar las puertas de una pequeña librería en la que había depositado sus sueños y sus ahorros. Será la propia Belén, en primera persona, la encargada de conducirnos por una historia narrada de forma sencilla y sincera, con cierta melancolía, pero también salpicada de humor y fina ironía que harán de la lectura una auténtica delicia.

Rialto, 11 no solo recoge las vivencias de Belén durante el tiempo que estuvo al frente de su propio negocio sino que abarca un marco temporal más amplio: una década, que nos irá desgranando en una historia de cronología lineal, en la que conoceremos a una joven de apenas veinte años, valiente y decidida, que desde niña sintió verdadera pasión por los libros y tenía además las ideas muy claras: quería trabajar en una librería. Así lo hizo durante un tiempo, hasta que finalmente logró dar el salto hasta el suyo propio. De todas estas andanzas surgen infinidad de anécdotas sobre el día a día en la librería, los problemas financieros, el trato con el cliente, las dificultades con las que le toco lidiar dentro y fuera del mundo editorial o incluso los errores en los que incurrió por inexperiencia y por esa bondad infinita que sin duda tiene ella, y que de alguna manera contribuyeron anticipar su final.  

Sin embargo, y lejos de los que se pueda pensar, Rialto, 11, no es una historia triste, todo lo contrario, es una historia que rezuma amor por los libros, valentía y honestidad a la hora de encarar contratiempos. Todo ello ensamblado en una historia que, sin tener gran ritmo, atrapa por cómo está contada, por dónde está contada, porque huele a la madera de las estanterías, a café compartido, porque desprende ternura y cuando menos te lo esperas te arranca una carcajada. Dicen que no hay nada mejor que reírse de uno mismo, y desde luego, Belén ha conseguido darle a su novela ese toque de frescura y humor que contrarresta en cierta medida la gravedad de lo ocurrido.

Es muy amplio el elenco de personajes que transitan por esta historia: unos anónimos, otros muy conocidos como, por ejemplo, Vila-Matas o Rosa Regás. Y otros, que sin serlo, se convierten casi en otro protagonista más de esta historia: una pizarra.

Rialto, 11 me ha parecido una historia preciosa. Una novela valiente, contada desde la honestidad de una mujer, que a pesar de las piedras del camino ha sabido mantener intacto su sentido del humor y su amor por los libros. Una novela en la que, especialmente aquellos que amamos los libros tanto como ella, nos veremos fácilmente reflejados.  
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