Bookeando

con MªÁngeles

Esta semana leo #39-2020

21/9/20

Con unos días de descanso por delante, comienzo la semana rematando la lectura de Lo mucho que te amé de Eduardo Sacheri, una novela de la que espero poder contaros algo esta misma semana. Y, si nada lo impide, mi intención es ponerme en breve con Fin de temporada de Ignacio Martínez Pisón. Os dejo la foto de ambas y los enlaces a las sinopsis en sus respectivos títulos por si queréis echar un vistazo. 


Y, vosotros, ¿qué leéis?

La buena suerte - Rosa Montero

16/9/20

 
«La alegría es un hábito.»
¿Qué impulsa a un hombre a bajarse anticipadamente de un tren y ocultarse en un pueblo de mala muerte? ¿Quiere recomenzar su vida o pretende acabar con ella? Tal vez esté huyendo de alguien, o de algo, o incluso de sí mismo, y el destino le ha traído a Pozonegro, un antiguo centro hullero que ahora agoniza. Por delante de su casa pasan trenes que pueden ser salvación o condena, mientras los perseguidores estrechan el cerco. La perdición parece estar más próxima cada día.
Pero este hombre, Pablo, también conoce gente en aquel lugar maldito, como la luminosa, incompleta y algo chiflada Raluca, que pinta cuadros de caballos y tiene un secreto. Allí todos arrastran algún secreto, algunos más oscuros y peligrosos que otros. Y algunos simplemente ridículos. También hay humor en ese pueblo triste, porque la vida tiene mucho de comedia. Y gente que finge ser quien no es, o que oculta lo que planea. Es el gran juego de las falsedades.
Un mecanismo de intriga hipnotizante desvela poco a poco el misterio de ese hombre, y al hacerlo nos muestra el interior de lo que somos, una radiografía de los anhelos humanos: el miedo y la serenidad, la culpa y la redención, el odio y el deseo. Esta novela habla del Bien y del Mal, y de cómo, pese a todo, el Bien predomina. Es una historia de amor, de amor tierno y febril entre Raluca y el protagonista, pero también de amor por la vida. Porque después de cada derrota puede haber un nuevo comienzo, y porque la suerte sólo es buena si decidimos que lo sea. 


MIS IMPRESIONES


Que Rosa Montero es una autora capaz de reinventarse una y mil veces en cada nueva novela no es ningún secreto para aquellos que seguimos con interés sus letras. Hoy os hablo de su última publicación: La buena suerte.


Pablo Hernando, mirado desde fuera, es una persona con suerte: un afamado arquitecto de cincuenta y cuatro años y ganador de innumerables premios internacionales. Le conocemos a borde de un tren rumbo a Málaga donde iba a impartir una conferencia. Pero no llegará a su destino porque Pablo decide apearse en Pozonegro, una deprimida población cordobesa que debe su nombre a una antigua mina de extracción de hulla donde, impelido por no sabemos qué, decide comprar una vivienda en un destartalado edificio. ¿Qué ha impulsado a Pablo a afincarse aquí y quien se esconde de verdad detrás de esa bonita fachada?


Una infinidad de incógnitas sobrevuelan la cabeza del lector a medida que va conociendo los pasos de este atormentado personaje que, en una huida más que de alguien, de sí mismo decide dar un giro de ciento ochenta grados a su existencia, dejando atrás su acomodo y exitosa carrera, para recalar un lugar olvidado del mundo. Será precisamente allí donde se topará con Raluca, una ucraniana poco dispuesta a dejarse amedrentar por las piedras del camino y que nos va a robar el corazón de forma irremediable. Un torbellino de mujer de esas que no solo son capaces de ver siempre el vaso medio lleno sino que irradian su fuerza y alegría a cuantos le rodean.


Y con ellos dos como protagonistas principales, y un par de secundarios más, monta Rosa Montero una preciosa novela intimista que escarba en lo más profundo del ser humano: en sus miedos, sus anhelos, esas viejas angustias nunca resueltas, sus traumas y, en general, en todas aquellas cosas dañinas que tragamos y tragamos tiempo atrás y que, incapaces de vomitarlas, terminan tiñendo nuestro presente de gris. Pese a todo, no es La buena suerte una novela que se regodee en las penas, no; hasta su título es un canto a la alegría. Y es que no podía ser de otra forma porque ya sabemos cómo se las gasta Montero y lo bien que le sale eso de dar una de cal y otra de arena, salpicando aquí y allá con unas píldoras de humor y de amor, que de ese, y del bueno también hay aquí además de otros temas de mucho calado. Claro que consigue lo que se propone, no solo aderezar la historia sino compensar esos otros momentos mucho más duros. Desde mi punto de vista lo que nos da a manos llenas esta historia son bofetadas de realidad y, sobre todo, nos enseña a mirar la vida con otros ojos.


Será un narrador omnisciente el encargado de conducirnos por una trama estructurada en capítulos cortos no numerados donde la tensión va creciendo por momentos, y en la que Pozonegro es un fiel reflejo de la oscuridad que habita en algunos de sus protagonistas. Dice la autora que es este un thriller existencial, y entiendo que es muy buena clasificación porque aun contando con una ambientación magnífica, es esta una novela más de mirar hacia el interior, hacia el fondo de los personajes que son los que llevan la voz cantante y arrastran la misma desolación que las calles del pueblo.


La buena suerte es una novela que te gana por la profundidad de los personajes, tan de carne y hueso como imperfectos, y capaces de emocionarnos. El miedo, el dolor, el amor, la bondad y la maldad en estado puro se dan la mano en una magnífica historia que invita a la introspección personal y nos habla de la necesidad del ser humano de reinventarse. A mí me ha encantado y me ha hecho pensar en lo afortunados que somos muchos sin saberlo. No dejéis de leerla. 

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