Bookeando

con MªÁngeles

Esta semana leo #39-2019

23/9/19

Buenos lunes a todos, y como diría mi padre, aquí se ha acabado el cachondeo. Al menos para una servidora que agotó el grueso de sus vacaciones y debe volver a las rutinas sin posibilidad de demora. Lo bueno, que siempre hay que ver el lado bueno de las cosas, es que las rutinas traen consigo muchas lecturas interesante. Os cuento las que me tendrán entretenidísima esta semana. 

Comienzo con La danza de los tulipanes de Ibón Martín, una lectura que ya llevo bien avanzada y no creo que me dure más de dos días. Mi estreno con este autor no puede ser más bueno. Después llegará el turno de la esperadísima novela de Alaitz Leceaga, Las hijas de la tierra. ¿No habéis leído a esta autora? Desde ya os recomiendo El bosque sabe tu nombre y espero muy pronto poder recomendaos esta última novela suya que comenzaré con muchísimas ganas. 



También habrá lugar para las reseñas. Espero traer al menos dos y retomar la actividad normal del blog. 
Y, vosotros, ¿qué leéis?

Los lobos no piden perdón - Miguel Conde Lobato

12/9/19

megustaleer - Los lobos no piden perdón - Miguel Conde-LobatoEl thriller revelación para los lectores que piensan que lo han leído todo.
Adictivo, impactante, sorprendente. 
Cuando el periodista recibe la propuesta, llega inmediatamente a un acuerdo con el diario más influyente del país, que le ofrece publicar en portada las crónicas de sus encuentros en la prisión. Sabe que está ante la oportunidad de su vida, pero también que está siendo utilizado. ¿Por qué ha decidido el acusado confesar sus crímenes? Y, sobre todo, ¿por qué ha decidido contárselo todo precisamente a él?
Así arranca esta historia llena de giros inesperados que lleva al lector hasta un desenlace imposible de olvidar. Una gran novela que supone el debut de Miguel Conde-Lobato y, al mismo tiempo, su inmediata consagración como uno de los mejores y más originales escritores de thriller de nuestro país.


MIS IMPRESIONES


La sinopsis de Los lobos no piden perdón, un thiller que contaba entre sus bazas los elogios de Juan Gómez-Jurado en la propia faja del libro, atrajo inmediatamente mi atención. Os cuento qué me ha parecido esta primera novela con la que este publicista, director creativo y realizador de cine irrumpe en el panorama literario.

Una noticia ha conmocionado a la opinión pública, el secretario de Estado de justicia ha sido detenido como sospechoso del asesinato de siete mujeres. La única prueba concluyente se ha obtenido de manera irregular por lo que es necesario la confesión del autor de los hechos. Onofre Castro, el detenido, exige la interlocución con un periodista freelance, Carlos Wolverine. Solo con él mantendrá una serie de entrevistas semanales en la cárcel de Teixeiro sobre las que este último publicará un artículo en un periódico de gran tirada.  

Podríamos decir que Carlos Wolverine hasta ser nombrado interlocutor en este mediático caso era un mindundi. La detención de Onofre, sus encuentros con él y la repercusión de la noticia lo encumbrarán rápidamente hasta la cúspide periodística y se convierte en poco menos que un dios.

Esta historia contada de manera sencilla, alternando dos voces narrativas, que tenía un arranque perfecto e impactante, atrapando por completo a un lector que es capaz de meterse en la piel de ese anodino periodista que ve como sin comerlo ni beberlo parece haber sido tocado por una mano divina y aprovecha el filón que se le ofrece, empieza a perder fuelle tanto por el ritmo, que a mi entender es demasiado lento, como porque a pesar del interés que puedan despertar los temas que en él se tratan, en ocasiones, he tenido la sensación de no avanzar, ir en bucle y perderme en determinadas disquisiciones. Y ya digo que los temas de fondo son de gran interés: una continua denuncia social se va desplegando a lo largo de las páginas del libro: el entorno periodístico sometido a examen, el debate sobre la pena de muerte, la repercusión de los medios…

Es difícil mantener una postura firme a lo largo de la historia, cambiaremos de bando una y otra vez, y nos quedaremos atónitos con el último tercio del libro porque por muchas cábalas que hagamos jamás podremos intuir el giro con el que el autor nos va a sorprender. Y aquí sí que hay que me rindo ante él por esa pericia que ha tenido para despistarme y recuperar mis ganas por conocer el desenlace.

En resumidas cuentas, Los lobos no piden perdón ha sido una lectura con sus pros y sus contras. Dos personajes centrales muy potentes, una trama que plantea reflexiones interesantes, pero que en ocasiones que se dilatan demasiado. El ritmo aunque irregular retoma el pulso en la última parte de la novela con un giro impresionante y un cierre realmente bueno.   
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