Bookeando

con MªÁngeles

Jauja - Use Lahoz

22/1/20

María Broto es una reconocida actriz de teatro al filo de los cuarenta. A la salida del estreno de El jardín de los cerezos de Chejov –su representación soñada–, en la que encarna el papel de Luiba Andreievna, un hombre la espera en la puerta trasera del teatro. A primera vista, María no lo reconoce, pero el hombre insiste en explicarle quién es y por qué ha venido a buscarla. 
Así recibe María la noticia de la repentina muerte de Teodoro Broto, su padre. La noticia, inesperada, viene acompañada del ofrecimiento de este hombre de volver al pueblo en el que vivieron de niños para asistir al funeral que tendrá lugar al día siguiente. 
Pero María no tiene claro si quiere hacer este viaje al pasado y hurgar en las heridas abiertas de una infancia que todavía lleva marcadas en su interior.


MIS IMPRESIONES


Un pálpito tuve con esta historia y una enorme satisfacción ha sido elegirla porque he entrado en 2020 con un novelón.

Barcelona 2016. María Broto ha llegado a la cumbre de su carrera profesional. Siempre soñó con ser actriz teatral, y la cocemos el día del estreno de El jardín de los cerezos de Chéjov. A las puertas del teatro, un hombre en principio desconocido para ella, aguarda para informarla de la muerte de su padre, Teodoro, al que hace años que no ve. Rafael, a quien finalmente María logra recordar como un niño con el que jugaba en su infancia en el pueblo de sus abuelos paternos, la anima a acompañarle al funeral. Hace demasiados años que se alejó de todo aquello, y ahora, este inesperado viaje puede poner patas arriba un pasado que sigue arañándole el corazón.

Estructurada en dos partes: La ida y la vuelta, y subdivididas cada una de ellas en capítulos numerados, fechados y titulados como María Broto o Teodoro Broto, que se irán alternando mostrándonos las dos caras de una misma historia, será un narrador omnisciente el que nos vaya desgranando los entresijos de una compleja relación familiar narrada con tanto sentimiento que hará logrará que afloren nuestras emociones desde las primeras páginas.

Poco se puede contar de esta trama para no estropear la lectura a nadie. Por situaros un poco, podríamos decir que estamos ante un drama familiar en el que una mujer que logró cumplir su sueño, muchos años después, camino del funeral de su padre, echará la vista atrás y recordará cómo transcurrió su infancia en un entorno rural y humilde donde cada día era una verdadera lucha por la supervivencia.

Aunque el marco temporal en el que transcurre la historia  del presente es corto: un viaje de ida desde Barcelona a Valdecádiar, una breve estancia para el funeral y un viaje de vuelta, será a través de esos capítulos numerados y fechados en los que se alternan las historias de María y Teodoro Broto, los que permitirán al autor profundizar en sus sentimientos y reconstruir toda una vida de los protagonistas, comenzando desde que en el año 1977, un joven Teodoro llegará a su pueblo natal con la pequeña María para remontar casi cuarenta años y desembocar en el año 2016.

La mejor de las bazas de este autor es su sencillez a la hora de contar las cosas, pero la forma en que lo cuenta embelesa y emociona, y me ha llevado hasta las lágrimas en repetidas ocasiones a lo largo de una historia en la que predomina la narración sobre el diálogo, pero que tiene una fuerza narrativa realmente arrolladora, una garra inusual que te incita a seguir indagando en la vida de unos personajes que sientes, vives y duelen, y te mantienen intrigado hasta las últimas páginas.

La ambientación es realmente impecable y, aunque hay dos escenarios principales: Valdecádiar (un pueblo aragonés imaginario) y Barcelona, ha sido la vida en esa pequeña población rural la que me ha impactado y transportado en el tiempo, logrando un veraz retrato social, político y económico de una época en la que los derechos de los más desfavorecidos brillaban por su ausencia.


Dos son los personajes que se reparten el protagonismo: María Broto y su padre, pero hay una serie de secundarios que orbitan en torno a ellos y que no quedarán en un simple esbozo. Teodoro es un personaje diez, de esos que te roban el corazón y sabes de antemano tardarás mucho en olvidar. Su cariño, su tesón, su darlo todo sin reservarse ni un ápice para sí o su forma de enfrentar las adversidades es todo un ejemplo. También conmovedora la pequeña María: somos prisioneros de la sociedad en la que vivimos y con mucha distancia, me he visto reflejada en ella en ocasiones.

La lectura de nuevos autores es un continuo descubrimiento y, sin duda, Use Lahoz ha sido una de esas voces narrativas que ha llegado esta casa para quedarse. Os animo a descubrir el porqué de ese título tan fascinante con la seguridad de que estaréis apostando a caballo ganador. Jauja habla de las raíces, la suerte, el destino, la humillación y el perdón, sobre todo de ese perdón tan necesario para vivir plenamente. No os la perdáis.


Esta semana leo #4-2020

20/1/20

Buenos lunes a todos. En un intento de retomar las buenas costumbres vuelvo con mi post habitual de las lecturas semanales. 

Comienzo la semana con una novela que llegó hace más de un mes a casa por sorpresa y que, sin embargo, ya me ha adelantado por ahí una bloguera que le ha encantado. Así que La mujeres de la familia Medina de María Fornet será mi primera lectura de la semana. La alternaré con la lectura conjunta de Huérfanos de sombra de María Suré que organizo junto con Laky de Libros que hay que leer y que comenzaremos en cuanto lleguen los ejemplares a los ganadores. 


Sorteos

Inés de La huella de los libros y Eyra del blog Cosas mías están de sorteo por sus respectivos cumpleblog y tienen un sorteo de lo más apetitoso. ¿Os animáis a participar?  


Y, vosotros, ¿qué leéis?

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