Bookeando

con MªÁngeles

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Las lealtades - Delphine de Vigan

28/10/22

 
Una novela desgarradora sobre un niño que se evade bebiendo y unos adultos que tratan de encontrar un sentido a sus vidas. En el centro de esta novela hay un niño de doce años: Théo, hijo de padres separados. El progenitor, sumido en una depresión, apenas sale de su caótico y degradado apartamento, y la madre vive consumida por un odio sin fisuras hacia su ex, que la abandonó por otra mujer. En medio de esa guerra, Théo encontrará en el alcohol una vía de escape. A su alrededor se mueven otros tres personajes: Hélène, la profesora que cree detectar que el niño sufre maltrato a partir del infierno que vivió en su propia infancia; Mathis, el amigo de Théo, con el que se inicia en la bebida, y Cécile, la madre de Mathis, cuyo tranquilo mundo se tambalea después de descubrir algo inquietante en el ordenador de su marido... Todos estos personajes son seres heridos. Marcados por demonios íntimos. Por la soledad, las mentiras, los secretos y los autoengaños. Seres que caminan hacia la autodestrucción, y a los que acaso puedan salvar –o tal vez condenar definitivamente– las lealtades que los conectan, esos «lazos invisibles que nos vinculan a los demás (...) las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos. Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños».


FICHA DEL LIBRO

MIS IMPRESIONES


Cuatro son ya los títulos que he leído de esta autora y si hay algo que le caracteriza es que nadie sale indemne de una de sus historias. Nada se opone a la noche la tenéis reseñada en el blog y podéis leer  mi opinión pinchando en el título. Basada en hechos reales, acabo de comprobar que no la publiqué, y la verdad no recuerdo la razón, supongo que la falta de tiempo, porque es una historia fantástica. Las gratitudes también es una novela maravillosa que leí hace unos meses en medio de una terrible crisis lectora y esa desgana que trajo consigo el periodo innombrable que hemos vivido. No la llegué a reseñar pero quizá le haga una relectura y me anime a deciros mi opinión. De momento, os cuento brevemente qué me ha parecido Las lealtades. 

Volver a Delphine De Vigan es saber de antemano que una se adentra en terreno pantanoso, y que a buen seguro necesitará una bombona de oxígeno a medio camino. Pese a todo, este es un juego donde todos ganan, y ella sabe recompensarte. Y engancharte con su capacidad para pintar con palabras lo mejor y lo peor del ser humano. 

No sabía bien qué esperar de este título porque, además, con esta autora me suelo lanzar de cabeza a la piscina sin leer la sinopsis, pero una reseña que leí hace poco sirvió para elegirla: sabía que sería durilla pero no cuánto. Qué duda cabe que la lealtad, a priori, es algo bello, que refleja honestidad y confianza plena. Hay por ahí una frase que dice algo así como que 𝘓𝘢 𝘭𝘦𝘢𝘭𝘵𝘢𝘥 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘦 de doble sentido, quien te la pide debe dártela a su vez, pero ¿qué ocurre cuando la exigimos o la esperamos de un desigual? ¿Tenemos siquiera derecho a ello?

La historia de Théo es demoledora: la de un niño con doce años al borde del abismo. Y es que bebe. Bebe a escondidas y en compañía de su amigo Mathis, y nadie parece reparar en ello. Eso sí, algunos ven en él un comportamiento extraño, aunque ni por asomo imaginan cuál es el fondo del asunto. 

Delphine de Vigan es muy concisa. La mayoría de sus historias, al menos las que yo he leído, son breves. Con doscientas páginas es capaz de dejarte destrozada. En esta solo necesita un párrafo inicial para ponerte la soga al cuello. La tensión es límite aunque no es esta una novela donde todo pase muy deprisa, es solo que todo es desolador y desde la primera página se masca la tragedia. A partir de ahí ya no puedes parar de leer con ese nudo en la garganta que no te suelta hasta el desenlace. Sabe abordar la complejidad de las relaciones humanas: las de pareja, las familiares, las secuelas de actos presentes y pasados y el papel tan crucial que ejercen los educadores. 

Es una novela brutal, terrible, impactante y a la vez no puedo dejar de recomendar su lectura. Cada cual decide. Eso sí, si la leéis, contadme. Me gustará contrastar opiniones. 


El último amor de Baba Dunja - Alina Bronsky

27/1/22

 
Las arañas tejen telas diferentes y las cigarras y los pájaros cantan con más fuerza en el pueblecito al que ha decidido irse a vivir Baba Dunja. Se encuentra dentro de la zona de exclusión de Chernóbil y, tras haber sido abandonado, Baba Dunja y sus ancianos vecinos han construido allí un paraíso en el que pueden disfrutar de su vejez en libertad, acompañados de los espíritus de sus muertos y unos pocos animales. Se alimentan de las frutas y las verduras que cultivan, que nadie más se atreve a comer, beben agua de pozos que son analizados con interés y temor por los científicos que se acercan bien protegidos a visitarles, y no les preocupa de dónde vienen los vientos y las nubes que les rodean.
Alina Bronsky, con una escritura intensa, poética, llena de ingenio y de sensibilidad, nos regala una historia fascinante sobre una frágil comunidad que se enfrenta a la disolución cuando recibe la inesperada visita de un joven padre y su hija. Su presencia torcerá el destino de los miembros de esta comunidad ya que, desde la explosión del reactor nuclear, nadie en su sano juicio ha hecho que un niño vaya al pueblo.

FICHA DEL LIBRO

MIS IMPRESIONES


Aunque llevo unos meses alejada de este rinconcito, la dulce sensación que deja el poso de una buena historia me ha animado a contaros qué me ha parecido. 

Baba Dunja, una anciana de la que no llegaremos a saber su edad exacta, pero que intuimos casi nonagenaria (ella apostilla en varias ocasiones que ya no tiene ochenta y dos, como si aquel momento de su vida resultara ahora un tiempo glorioso) será al mismo tiempo narradora y protagonista principal de una entrañable historia sobre la grandeza del ser humano. 

La trama transcurre en Chernobo (Chernóbil), una ciudad fantasma, quince años después de la catástrofe producida por la explosión del reactor de la central nuclear. Allí vive Baba Dunja desde entonces. Pocos datos más son necesarios para pensar que nadie en su sano juicio decidiría habitar en aquella zona de muerte. Ella nos irá desgranando sus motivos y no cabe duda de que no está loca. 

En un escenario que de antemano se nos antoja aterrador, conoceremos el día a día de una reducida comunidad de vecinos, todos de una cierta edad, que después de la explosión, y haciendo caso omiso de alarmas y recomendaciones, deciden volver al que fuera su hogar. Y lejos de lo que pudiera parecer, es un lugar donde se respira paz y armonía: el porqué tendréis que buscarlo entre las páginas del libro.

Esta es una de esas historias de degustar a sorbitos, sin prisas. Algunas cosas se cuentan, otras se intuyen, y es especialmente recomendable para aquellos que disfrutan de las historias intimistas. El relato de Baba Dunja es sereno, como la vida a medida que cumplimos años, más aún en este lugar olvidado en el que, a pesar de lo que a priori se pudiera pensar, hay mucho que hacer: cultivar hortalizas, realizar las tareas domésticas, tomar el té con los vecinos e incluso recorrer a pie dos kilómetros hasta la parada de bus más próxima. 

Me ha gustado mucho conocer a esta entrañable y protectora mujer que necesitará poco tiempo para hacerse un hueco en nuestro corazón y dejarnos un poso de esperanza con la sabiduría de sus actos y su humanidad. Nos hablará del amor, de la familia, de la amistad, del declive del cuerpo, del trabajo bien hecho...Ella es uno de esos seres de luz que aunque no lo hayan tenido fácil llegan al final de sus días regalando generosidad y, creedme, cerraréis el libro con una sonrisa.   

Nota: Creo necesario aclarar que no es esta una historia sobre las consecuencias de la radiación. Este es un tema que está presente, lo es por el lugar elegido pero no es el centro de la trama. 

Los viajeros de La Vía Láctea - Fernando Benzo

11/11/21

 
Como las buenas canciones, las grandes preguntas de nuestra juventud nos acompañan para siempre
En los años 80, Oscar soñaba con cambiar el mundo, la única ambición de Jorge era el dinero, David solo necesitaba canciones y porros, a Blanca le preocupaba la ecología y Javi fantaseaba con ser un escritor de renombre.
Tres décadas después, la vida no se parecerá demasiado a lo que imaginaron en su juventud. Entre ellos se cruzarán el amor y la amistad, el sexo y la lealtad, las relaciones familiares y los fracasos, los secretos y las traiciones, las sombras de la madurez y la muerte.
Divertida, sentimental, irónica y tierna, Los viajeros de la Vía Láctea es una novela generacional que también habla de nosotros. Será difícil que el lector no acabe por encontrarse consigo mismo entre sus páginas.
Como las buenas canciones, las grandes preguntas de nuestra juventud nos acompañan para siempre

FICHA DEL LIBRO

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Nunca fuimos héroes me dejó con muchas ganas de volver a leer a Fernando Benzo. Su nueva novela, Los viajeros de La Vía Láctea, me ha permitido conocer a este autor en un registro muy diferente con el que he quedado igual de satisfecha. Os cuento qué me ha parecido.


Los viajeros de la vía láctea nos cuenta el ayer y el hoy de una pandilla de amigos que, llegados desde diferentes puntos de España, recalaron en Madrid a mediados de los años ochenta para iniciar sus carreras universitarias. Cuatro de ellos compartieron piso: Javi, Oscar, David y Jorge. Esos jóvenes llenos de sueños son hoy personas maduras que están en la meseta de unas vidas que, en ocasiones para bien y en otras no tanto, no fueron como esperaban. Uno de ellos, Javi, que será la voz predominante en la novela y el personaje que sirva de hilo conductor, echará la vista atrás para contarnos su historia. Blanca le acompañará también con su relato en primera persona.


Con una prosa muy fluida y a golpe de canción, Fernando Benzo nos adentra en una novela generacional que he disfrutado de lo lindo. Y, aunque apta para cualquier público, considero disfrutarán en especial los nacidos entre los años sesenta y primeros de los setenta. Es imposible no zambullirte en ella y volver a vivir con este grupo de amigos unos años llenos de alegría, ilusiones y fiestas en los que la música lo inundaba todo y la vida se abría ante nosotros como un abanico de infinitas posibilidades.


Los años de la movida madrileña, su música, sus escenarios y en especial una fiesta que cambiará sus vidas en el icónico local de Malasaña, La vía láctea, serán el epicentro de una novela que va y viene en el tiempo sin ningún tipo de regla, pero centrándose en tres momentos clave en la vida de sus protagonistas: sus años universitarios, casi una década después cuando sus caminos se han encauzado y, por último, treinta años después, cuando están ya en la cincuentena y de manera inevitable hacen balance de lo que ha sido su vida: sus logros, sus aciertos, sus errores, los desengaños y el cansancio. Pero, como bien dice el autor, no todos podíamos ser Maverick.


Los personajes son muy veraces y aunque Javi lleva la voz cantante, la historia va saltando de uno a otro de manera que quedan perfectamente dibujados. De todos ellos Blanca, que también nos contará parte de la historia en primera persona me ha parecido un personaje de diez por su honestidad a la hora no solo de contar sus secretos más íntimos sino también de dibujar cómo lidiaron generaciones de chicas de provincias ese contraste entre lo que se les había inculcado y la libertad que les ofrecía la capital. Un elenco de personajes muy logrado a través del cual conoceremos de la idealización del amor, de las personas, de la culpa, la traición, la ambición y los sueños rotos.


Los viajeros de La vía láctea es una novela que no puedo dejar de recomendaros. Una mirada nostálgica a esos primeros años de juventud, a los jóvenes que un día fuimos y en lo que la vida finalmente nos acaba convirtiendo. Todo ello al ritmo de buena música, con ciertas pinceladas de humor y otros momentos más emotivos que nos arañan un poquito por dentro en esa eterna búsqueda de la felicidad.


Nota: para el que esté interesado existe una playlist en Spotify con la banda sonora de la novela. Enlace aquí.

 


Un país con tu nombre - Alejandro Palomas

23/9/21

 
Jon, cuidador de elefantes en el zoo, y Edith, viuda que vive con sus once gatos, son los únicos habitantes de una aldea abandonada. Vecinos solitarios primero y ahora buenos amigos, no imaginan que la noche en que la veleta del viejo campanario gira sobre sí misma, el ojo del tiempo se posa sobre la aldea y la vida de ambos está a punto de girar con ella.
La llegada de la primavera trae consigo una inesperada decisión por parte de la dirección del zoo, a la que se suma un perturbador anuncio: el Ayuntamiento al que pertenece la aldea restaurará la casona en ruinas del lago para convertirla en hotel rural. La doble noticia cambiará de golpe las vidas de Jon y Edith, empujándolos a dar un paso hasta entonces tímidamente contemplado.
La amistad entre Jon y una callada elefanta llamada Susi, la relación entre Edith y su hija Violeta, desencontradas durante décadas, y una hora de la noche —«la hora trémula»— en la que pasa todo y todo queda conforman Un país con tu nombre: una historia sobre el amor en mayúsculas, la honestidad con los propios sueños y sobre la libertad llevada a su expresión más pura.

FICHA DEL LIBRO

MIS IMPRESIONES


Una madre, Un perro, Un amor, y ahora esta de la que os hablo hoy. Ese ha sido mi universo Palomas hasta hoy. Sé que me quedan muchas, algunas prioritarias como El tiempo que nos une, pero estoy en la senda y absolutamente fidelizada con esa forma suya de contar las cosas importantes y las que lo son menos. Os cuento que me ha parecido.  

Edith tiene setenta y seis años, enviudó hace cinco y vive en una aldea despoblada sin más compañía que las de sus once gatos. Sus días transcurren sin muchos sobresaltos entre sus quehaceres en el hogar, añoranzas del pasado y alguna videoconferencia ocasional con su hija Violeta, que vive en Noruega, y con la que la mayoría de las veces la conversación se enquista por las cuestiones más insospechadas.

Jon va a cumplir cincuenta y nueve, es veterinario vocacional y los derroteros de la vida lo ha llevado a trabajar temporalmente en un zoo en el que ha conocido a alguien muy especial: Susi, una elefanta que le ha robado el corazón y por la que siente una gran empatía. Hace ya algún tiempo que Jon es vecino de Edith, su único vecino en la aldea y, aunque inicialmente ambos no estaban muy por la labor de socializar, algunos acontecimientos imprevistos ocurridos en los últimos meses, la soledad de ambos y la buena sintonía de sus encuentros han desembocado en amistad sincera que no hace más que consolidarse. 

Palomas no necesita ubicar geográficamente una historia para permitirnos visualizar un escenario. Ni acotarla temporalmente. Sus letras te hacen sentir toda una paleta de emociones: dolor, miedo, incertidumbre, amor, ternura, alegría…Un país con tu nombre no iba a ser una excepción. Hablamos de una novela llena de ternura y tremendamente emocional en la que dos personajes, a capítulos alternos, se reparten el protagonismo de una historia que avanza y retrocede en el tiempo a través de los recuerdos de cada uno de ellos y está contada a modo de diario. Una doble perspectiva que nos permite conocer en profundidad a cada uno de ellos desde dos ángulos, la imagen que proyectan a los demás, y quiénes son en realidad. 

Apenas tres meses de encuentros y confidencias serán suficientes para armar toda la vida de unos personajes entrañables que, aun con su diferencia de edad, entran en esa etapa de la vida en la que, a sabiendas de no queda mucho camino por recorrer, es necesario enfocarse en lo esencial: ser felices a pesar de las heridas, mantener viva la ilusión y luchar por conseguir sus sueños. En torno a ellos, un reducido elenco de secundarios completará la trama. Entre ellos, imposible no hablar de Andrea, esa mujer ausente y a la vez tan omnipresente que conquista a golpe de página con su forma de entender la vida

La sensibilidad del autor, su delicadeza para tratar ciertos temas como la muerte, esa capacidad para imprimir ciertas dosis de humor con el que aligerar los tragos duros o el lirismo con envuelve incluso la vida cotidiana son razones más que suficientes para animarnos a leer a Palomas. En esta ocasión, además, a mí, esa aldea y sus protagonistas, con tanto vivido a sus espaldas, la luz y la verdad que desprenden y esa existencia tan pausada me han llenado de paz. Por unas horas, también yo he dejado atrás el reloj y las prisas para mirar las estrellas, aprender de ellos y empaparme del privilegio que supone contar con un amor o una amistad tan honesta y desinteresada. 


Un país con tu nombre es una novela preciosa, tierna y conmovedora que gira en torno a tres pilares fundamentales para tener una vida plena: el amor, la amistad y la ilusión; una oda a las segundas oportunidades, al amor por la naturaleza y los animales, que nos insufla fuerzas para no dejar nunca de luchar por nuestros sueños. No os la perdáis. 

Los besos - Manuel Vilas

15/9/21

 
Cuando el amor descubre el sentido más profundo de la vida Marzo, 2020. Un profesor abandona Madrid por prescripción médica, va hasta una cabaña en la sierra y conoce a una mujer apasionada quince años menor. Él se llama Salvador; ella, Montserrat, y entre los dos crece una confianza plena e inesperada, llena de revelaciones.

Sus encuentros son un gran baño de luz. Salvador se ilusiona y le cambia el nombre, la llama Altisidora, como un personaje del Quijote. Ambos se enamoran y construyen una relación madura, con las prevenciones propias de sus cuerpos y recuerdos: el pasado reaparece constantemente.

Los besos es una novela de amor romántico e idealizado, pero también de piel y amor carnal, de cómo en mitad de una crisis universal dos seres humanos intentan regresar a la patria biológica y atávica del erotismo, ese lugar misterioso donde hombres y mujeres encuentran el sentido más profundo de la vida.
Erotismo y ternura: el equilibrio perfecto
Cuando el amor descubre el sentido más profundo de la vida

FICHA DEL LIBRO

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Un tuit despertó este verano mi interés por la novela y un vistazo a su sinopsis me confirmó que tenía que leer Los besos, una de las novedades más esperadas de la rentrée y, además, la novela con la que me estreno con este autor a pesar a tener Ordesa esperando turno en el estante.


Salvador es un profesor de 58 años que tras una revisión médica ha visto anticipada su jubilación. Su soledad, ese no saber qué hacer ahora y el inminente confinamiento hacen que acabe recalando en la sierra de Madrid en busca de un entorno natural que haga más llevadera la pandemia. Allí, de forma casual, conocerá a Montserrat, una mujer quince años menor que él por la que sentirá desde el primer momento absoluta fascinación. 


Ambientada en la primavera y verano del 2020, con algunos saltos temporales hasta el año 1981 mientras estudiaba en un colegio mayor, el protagonismo de esta novela lo acaparará Salvador, que es a su vez el narrador. Él nos contará en primera persona cómo vive su historia con Montserrat. 


En un escenario adverso, de desconcierto, aislamiento y reclusión, dos adultos, con sus cicatrices y sus miedos, crean una pequeña isla, al margen del horror que atraviesa el país y el mundo como consecuencia del virus, en la que darán rienda suelta a una inesperada historia de amor y erotismo. Una historia, la de amor, que no la novela al completo, al menos en mi opinión, que logra traspasar el papel y calar en un lector que se convierte en confidente de Salvador: de su ilusión por esa incipiente relación, del poder sanador de los besos, de las cautelas con las dos personas maduras afrontan una nueva relación. Y de ese pavor que siente a la Oscuridad, así con mayúsculas. 


Él, narrador y protagonista, se come al personaje de Altisidora, nombre con el que se refiere a Monserrat, mientras reflexiona y establece cierto tipo de analogía entre la novela de Cervantes y su propia historia, que por momentos también tiene algo de quijotesca. El trazado de ella, una mujer con mucho desparpajo, se me ha quedado corto (me hubiese encantado saber qué opinaba ella de verdad, no qué creía Salvador que opinaba), eclipsado por el de su compañero, y aun así Altisidora gusta. Y nos regalará algunas carcajadas. Con él sí que Vilas da en la diana, adentrándonos en una historia cargada de reflexiones en la que, además de darle un rapapolvo a la clase política y a los medios de comunicación, ahonda en temas más íntimos. Su forma de ir desgranando la trama hace de esta una de esas novelas en la que es fácil leer entre líneas.  Y de atisbar el miedo que enfrenta su protagonista. Me ha dolido, me ha llegado y he entendido a este hombre en el otoño de su vida, a pesar de que en ocasiones incurre también en algún que otro desvarío. 


Los besos es una novela por momentos llena de luz, que me ha provocado sentimientos encontrados. Una historia que cuenta con un personaje muy potente, que está cargada de reflexiones y párrafos para enmarcar, que despega bien, encuentra ciertos valles en el camino, se reitera en algunos temas accesorios e innecesarios, para finalmente ir “in crescendo” hacia un final que me ha ganado: honesto y convincente. Una historia que a pesar de los peros recomendaría leer a quienes disfruten con las novelas intimistas. A mí, desde luego, me ha gustado la forma de contar las cosas de Vilas. Y me dejado con ganas de leer Ordesa.

Los abismos - Pilar Quintana

26/5/21

 
Claudia vive con sus padres en un apartamento invadido por plantas que se estiran para tocarla. Como todas las familias, la suya contiene una crisis, y solo hará falta que algo o alguien llegue a detonarla.
Cada quien tiene un punto de quiebre en la infancia, y Claudia, la protagonista de esta historia, narra, desde la expectación y la mirada aguda de cuando fue una niña, los hechos que abrieron las grietas por donde se colaron los peores temores, aquellos que son irreversibles y empujan al borde del precipicio.
Los abismos es un relato estremecedor en el que una hija asume las revelaciones de su madre y los silencios de su padre para empezar a construir su propio mundo. Tras el éxito de La perra, con esta novela, Pilar Quintana consolida el importante lugar que ha conquistado en las letras hispanoamericanas.
«Los abismos se adentra en la oscuridad del mundo de los adultos a través del punto de vista de una niña que, desde la memoria de su vida familiar, intenta comprender la conflictiva relación entre sus padres. Con el telón de fondo de un mundo femenino de mujeres atadas a la rueda de una noria de la que no pueden o no saben escapar, la autora ha creado una historia poderosa narrada desde una aparente ingenuidad que contrasta con la atmósfera desdichada que rodea a la protagonista. Con una prosa sutil y luminosa en la que la naturaleza nos conecta con las posibilidades simbólicas de la literatura, y los abismos son tanto los reales como los de la intimidad.» 

FICHA DEL LIBRO

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Aunque no había leído nada de Pilar Quintana las buenas críticas de La Perra, su anterior novela, fueron decisivas a la hora de decantarme por la lectura de Los abismos, la última publicación de esta autora colombiana que se ha alzado con el Premio Alfaguara de Novela 2021.


Cali. Años 80. Claudia, una niña de ocho años, será la protagonista y narradora de una novela que en apenas doscientas páginas es capaz no solo de estremecernos con la indefensión de un menor a manos de sus padres, sino también hacernos partícipes de la frustración que enfrentaron varias generaciones de mujeres colombianas, despojadas de cualquier tipo de decisión sobre su propio futuro, avocadas a matrimonios y maternidades indeseadas, y a una vida de infelicidad. La mirada inocente de esta niña, el desapego, la falta de empatía y la dureza de su madre hacia ella marcarán un relato triste, lleno de silencios que es tan tierno a veces como desolador otras.  


A pesar de las circunstancias con las que arranca la novela y la aparente sencillez de su prosa, la autora nos envuelve en una trama que es puro zarandeo emocional, en la que no existen víctimas y verdugos sino diferentes personajes que están al borde del precipicio: Claudia hija solo tiene ocho años, necesita del cariño y el apoyo de los suyos, pero vive en la soledad más absoluta. Nadie parece prestarle mucha atención, y es que cada cual en su familia vive en su propio universo, intentando sofocar sus incendios. Intuitiva y observadora, las preguntas se agolpan en su cabeza, pero en su casa habitan unos silencios que solo a través de la observación y a medida que logre dejar atrás su inocencia, logrará entender. Claudia madre es víctima de su condición de mujer en una sociedad, la caleña, tremendamente conservadora, que bajo el falso escaparate jovialidad y libertad que nos hace pensar podríamos encontrar en la capital mundial de la salsa, priva a sus mujeres de estudios y obliga a nuestra protagonista a un matrimonio impuesto con un hombre bastante mayor que ella y una maternidad indeseada. Una situación que hace que sus días transcurran entre la melancolía y la apatía, incapaz de mostrar ni una mínima empatía hacia una niña, su hija, que nos duele ya desde las primeras páginas y ninguna culpa tiene de su situación; una pequeña cuya niñez quedará truncada al tener que enfrentar demasiado pronto la complejidad de las vidas adultas. Tampoco pintan bien las cosas para Gonzalo, el cabeza de familia, un hombre en principio pacífico del que apenas podemos vislumbrar lo que encierra dentro. 


Los abismos explora los vericuetos de las relaciones adultas desde los ojos inocentes de una niña, abordando temas como  el desamor, la infidelidad, la depresión o incluso otros tabúes como la maternidad indeseada y el suicidio, en una sociedad donde impera el machismo y la falta de oportunidades se perpetúa generación tras generación, como una pescadilla que se muerde la cola. No dejéis pasar esta oportunidad de acercaros a la autora. 

 


La deseada - Maryse Condé

5/5/21

 
¿Qué sucede cuando se ha de crecer en medio del dolor y la falta de identidad? ¿Cómo se puede vivir en el misterio y la inquietud de no tener una historia que contar? En La Deseada Maryse Condé responde a estas preguntas a través del relato de tres generaciones de mujeres isleñas unidas por la fuerza de la sangre, los abusos y la violencia. Esta novela es también el viaje que inicia Marie-Noëlle desde Guadalupe hasta Francia, pasando por EE. UU., para unir las piezas del puzle de su individualidad dejando a un lado las versiones de su madre Reynalda, su abuela Nina y su nodriza Ranélise. Con maternidades no deseadas y hombres de dudosa moral, La Deseada responde a un grito particular: solo desde la invención de un lenguaje propio se empieza a vivir. 
FICHA DEL LIBRO

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De Maryse Condé leí hace un año Corazón que ríe, corazón que llora, una novela que a pesar de la disparidad de opiniones que ha despertado a mí logró convencerme por completo y me dejó con ganas de conocer algo más de su obra. La publicación por parte de Impedimenta de La Deseada, novela con la que la autora ganó el Prix Carbet de La Caraïbe resultaba demasiado irresistible. Os cuento qué me ha parecido.


En La Deseada, ese título que a mí me indujo a engaño por no reparar en cierta mayúscula, Maryse Condé, centrándose en el periplo vital de Marie-Noëlle, una niña nacida el archipiélago caribeño de Guadalupe, explora la vida de tres generaciones de mujeres marcadas por la violencia y los abusos.


El nacimiento de Marie-Noëlle, un martes de carnaval del año 1960 en La Pointe, fue casi un milagro que propició Ranélise, una guadalupeña de buen corazón que no solo salvó a Reynalda, la madre de la pequeña, una adolescente de apenas quince años, de las garras de la muerte sino que les ofreció cobijo y cariño en su casa. Un cariño que no impidió que esta, poco después, emigrara a Francia para, según sus propias palabras “estudiar y ser alguien en la vida”, dejando su pequeña a cargo de Ranélise, que la cuidó como a su propia hija para diez años después tener que renunciar a ella cuando su madre biológica la reclamó desde París.


Así da comienzo la historia de una niña antillana que tiene tantos colores como la isla que la vio nacer: a veces luminosa, llena de ternura y otras mucho más oscura, conmovedora o desgarradora en muchos pasajes. Será un narrador omnisciente el encargado de movernos por una trama que consigue despertar todo nuestro interés en sus primeras páginas, a pesar del ritmo pausado de la historia y de la total ausencia de diálogos, para poco después mantener un ritmo mucho más lineal e incluso caer en pequeños valles.


La novela se articula en tres grandes bloques correspondientes a diferentes periodos de la vida de Marie-Noëlle, protagonista central de una saga familiar que quedará completada con el relato de Reynalda, su madre y de Nina, su abuela. Una niña, que ya desde las primeras páginas sabremos ha recompuesto incluso la historia de su nacimiento a su antojo, con la que resulta imposible no encariñarse por las circunstancias tan difíciles con las que le toca lidiar: abandonada al poco de nacer por su propia madre, arrancada a los diez años del entorno en el que creció para trasladarse a vivir junto a una madre hierática y hermética, marcada por sus propias vivencias, e incapaz de demostrar el más mínimo afecto. Será esa pequeña, a medida que va creciendo, la que habrá de recorrer un largo camino, emocional y geográfico, en busca de respuestas con las que esclarecer cuáles son sus verdaderas raíces.


Con el foco fijo en Marie-Noëlle, a la que acompañaremos hasta la edad adulta y que se moverá por diferentes escenarios: Guadalupe, París y Boston, entre otros, la autora aprovecha para hablarnos tanto de las relaciones materno filiales de unas mujeres guadalupeñas marcadas por la desdicha, los abusos y la violencia así como de las difíciles condiciones de vida en Europa y en los Estados Unidos, de los antillanos en particular y de la población negra en general: su agrupación en guetos en el extrarradio de las ciudades, la precariedad laboral y toda esa serie de trabas que habrán de superar para conseguir la integración y vivir en libertad.  


La Deseada es una historia familiar conmovedora de lucha y supervivencia, de crecimiento personal y de la búsqueda incesante de una mujer por conocer su identidad en un entorno hostil. No es una novela fácil ni me atrevería a recomendarla a cualquier lector, pero que pese a todo me ha gustado mucho y que sin duda me confirma que volveré a leer a la autora.  

La vida no regalada - Luis Cabrera

16/4/21

 
La vida no regalada es una novela sin ficción que narra la evolución de España desde los últimos años de la Dictadura hasta llegar a la Transición, a través de la vida de su protagonista, Lorenzo Almendro; el día a día de un niño de un pueblo de Jaén que emigra con sus padres a Barcelona durante los años 60 y se establecen en el barrio de Verdún.
A través del protagonista, Lorenzo, trasunto entrañable del propio Luis Cabrera, asistimos a la realidad de aquellos años en un barrio obrero en el que conviven inmigrantes llegados de muchos puntos de España con familias catalanoparlantes. El descubrimiento del catalán, las pandillas enfrentadas, las viviendas de la obra social, los padres trabajando en las fábricas metalúrgicas o textiles, las fiestas populares, los primeros flirteos políticos, el reparto de octavillas, la creación de las casas regionales y las peñas flamencas…
Desde los inicios más amateurs y los primeros contactos con el flamenco hasta la relación profesional y de amistad con figuras tan destacadas como Enrique Morente, Camarón, Tete Montoliu, Mayte Martín o Miguel Poveda, la vida de Lorenzo Almendro, esto es, de Luis Cabrera, nos hace partícipes de una época de revuelta y de descubrimiento llena de música, ideales y talento.

FICHA DEL LIBRO

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Que a todos nos cuesta salir de nuestra zona de confort algo innegable, pero también que ese paso puede adentrarnos en nuevas fronteras, que quizás nos aporten grandes sorpresas. Y con esa intención llegué hasta las páginas de La vida no regalada de Luis Cabrera de la que hoy os hablo.


Dice la sinopsis editorial de este libro que La vida no regalada es una historia sin ficción y, efectivamente, así es. En él se narra la historia de Lorenzo Almendro, un alter ego del propio autor, que además de escritor es un músico que ha impulsado carreras de grandes figuras del flamenco, gente de la talla de Mayte Martín o Miguel Poveda entre otros. Y yo que soy bastante fan de ambos me embarqué en esta aventura queriendo saber un poquito más del tema y quizá me ha faltado un poquito más de flamenco y menos de retrato de la época. 


En este libro, Lorenzo Almendro, narrador y protagonista principal de la historia, hará un recorrido de su vida desde su más tierna infancia, que transcurrió en un entorno rural de la provincia de Jaén, dentro de una familia de clase humilde para posteriormente, trasladarse con tan solo nueve años al barrio de Verdún, en Barcelona. Su familia fue una de tantas otras de andaluces que, dejaron atrás su lugar de origen para formar parte de las plantillas de las metalúrgicas o las textiles en plena expansión en la ciudad condal. A partir de ahí seguiremos los pasos de este niño avispado, que llevaba en flamenco en las venas y siendo solo un adolescente impulsó la Peña de Enrique Morente.


La historia de Lorenzo es una historia de contrastes y al tiempo que nos va dejando el testimonio de la que fue su relación profesional, de amistad o incluso de encuentros puntuales con grandes del flamenco, realiza un retrato económico y social de un barrio obrero en Cataluña allá por los años sesenta: barrios donde llegaban oleadas de emigrantes de diferentes puntos de España, sin apenas servicios, ni un trazado urbanístico, donde los chavales vivían en la calle mientras sus padres se deslomaban en las metalúrgicas o en las fábricas textiles. Una Cataluña donde el idioma no era una seña de identidad y podía acarrearte serios problemas.


La vida no regalada es una novela sencilla, muy entretenida, una historia de gente dura, honesta, trabajadora que no lo tuvo fácil, pero cuya valentía y tesón permitió a generaciones posteriores vivir en una posición mucho más favorable. Luis Cabrera lo cuenta de una manera sencilla y fluida y, sobre todo, me ha encantado tropezarme entre estas páginas con Camarón, Enrique Morente, saber de los primeros pasos de Mayte Martín y del joven Poveda así como de ciertas curiosidades sobre las letras de sus temas. 


Canciones de amor a quemarropa - Nickolas Butler

14/4/21

 
Henry, Lee, Kip y Ronny crecieron juntos en el mismo pueblo de Wisconsin, Little Wing. Amigos desde niños, sus vidas comenzaron de manera similar, pero han tomado caminos distintos. Henry se quedó en el pueblo y se casó con su primera novia, mientras que el resto lo abandonó en busca de algo más: Ronny se convirtió en un famoso cowboy de rodeo, Kip en exitoso agente de bolsa y Lee en una estrella de rock de fama mundial.
Cuando se vuelven a reunir en una boda, todos tratan de recuperar su vieja amistad pese a lo mucho que han cambiado. Entre la alegría del encuentro las antiguas rivalidades renacen y los viejos secretos amenazan con destrozar amistad y amor.
Un relato maravilloso, emotivo y profundo que trata de un viejo tema: ¿podemos sentirnos alguna vez realmente en casa? Una novela sobre las cosas que importan: el amor y la lealtad, el poder de la música y la belleza de la naturaleza. Publicada recientemente en EE. UU., Canciones de amor a quemarropa se ha convertido en una de las sensaciones literarias del año.

FICHA DEL LIBRO
 

MIS IMPRESIONES


Butler me conquistó hace tan solo unos meses con Algo en lo que creer y, tras cerrar las páginas de Canciones de amor a quemarropa, debo confesaros que muero de amor con las historias de este hombre. Es que es mi descubrimiento del año y voy a buscar rapidito la única novela suya que creo que me falta, El corazón de los hombres. Ojalá no deje nunca de escribir historias. Os doy algunas razones por las que deberíais ir corriendo a buscar esta novela.


Canciones de amor a quemarropa es una novela coral ambientada en Little Wing, imagino que nombre ficticio de una pequeña y tranquila localidad de Wisconsin, en el Medio Oeste americano, que narra la historia de un grupo de amigos que se conocen desde niños, y tras muchos años separados, habiendo emprendido caminos muy diferentes en sus vidas, vuelven a reunirse: Lee es, a ojos de todos, el líder del grupo. Un hombre hecho a sí mismo, cantante de rock de reconocido prestigio internacional que, aunque afincado en Nueva York, siempre acaba recalando en Little Wing en busca de esa paz que se respira en el lugar y del cariño que le profesan sus amigos. Ronny Taylor, por el contrario, dejó sus estudios para dedicarse a los rodeos; Beth es una mujer cariñosa, juiciosa, muy trabajadora y junto con Henry ha fundado una familia envidiable. Y Kip, el listo del grupo, después de años en Chicago como agente de bolsa ha vuelto para casarse en el lugar que lo vio nacer.


A través de las voces narrativas de cada uno de los protagonistas el autor va desgranando una trama entrañable, que pone a prueba su amistad y nos permite contemplar la historia desde diferentes perspectivas, al tiempo que traza un fresco absolutamente fascinante de lo que es la vida en un lugar donde aparentemente no pasa nada, pero al que acabas queriendo ir para abrazar a sus protagonistas. Y es que en Little Wing hay pocas cosas que hacer: no hay cines, ni museos, ni teatros, ni siquiera un local donde comprar un buen perfume…solo hay granjeros y ganaderos, un clima extremo con inviernos donde solo hay nieve, nieve y más nieve. Pero hay otras cosas mucho más importantes: gente que se conoce de toda la vida, que se preocupa por sus vecinos, familia que no es de sangre, gente auténtica que destila tanta verdad, que hace de esta historia un viaje absolutamente inolvidable.


Aunque el ritmo es pausado, de otra forma sería imposible ambientar la historia con precisión, aquí las entretelas están en la vida interior de sus habitantes y, creedme, ellos envuelven al lector en una telaraña de calidez y honestidad de la que ya no quiere salir.


Butler tiene una prosa deliciosa, cadenciosa, te meces al compás una historia donde, haciendo honor a su título, no faltará buena música. Él sabe llevarte, de forma sencilla, pero tocando la fibra sensible. Es preciosa esa capacidad suya de mezclar en la coctelera tantos y tan dispares temas, que son los que en definitiva, sin orden ni concierto, acontecen en la vida y lograr la excelencia. Los sueños de juventud, el éxito profesional y el prestigio frente al sacrificio y estrecheces económicas, la inocencia, la bondad o las zancadillas de la vida son algunos de las cuestiones que aborda esta historia. También uno que lo envuelve todo: el amor en sus múltiples manifestaciones: el del amigo verdadero, el de pareja que se cuece a fuego lento, el que surge del azar o incluso otros más breves y silenciosos que dan para toda una vida.


Bob Dylan, Louis Armstrong, Perry Como, John Coltrane o Miles Davis, entre otros, pondrán banda sonora a esta preciosa e inolvidable novela que explora en las raíces y deja un poso de reflexión sobre temas de calado como qué es el realmente el éxito en la vida o si existe una mejor forma de amar. A mí me ha emocionado hasta decir basta. Canciones de amor a quemarropa es un novelón con mayúsculas. Hasta ahí puedo contaros, el resto lo decidís vosotros.


Los viejos creyentes - Vasili Peskov

7/4/21

 
En Los viejos creyentes, Peskov narra la lucha épica de los Lykov contra una naturaleza salvaje e indomable, al tiempo que rinde homenaje a un hábitat natural que pronto podría dejar de existir.

A finales de los años setenta, un piloto ruso que sobrevolaba un tramo remoto de la taiga siberiana descubrió, en medio de una escarpada zona boscosa, una cabaña. Poco después, un grupo de científicos se lanzó en paracaídas sobre el terreno para advertir con estupor que en la primitiva choza de madera habitaba una familia, los Lykov, pertenecientes a la secta de los viejos creyentes, cuya vestimenta, noción de la vida y lenguaje se habían congelado en el siglo XVII, en tiempos del zar Pedro el Grande. Para cuando Vasili Peskov, prestigioso periodista del Pravda, conoció esta historia, no habían contactado con nadie en casi cincuenta años, rezaban diez horas al día, no habían probado la sal y no podían siquiera concebir que el hombre hubiera pisado la Luna. El único miembro que quedaba tras la muerte de sus padres y de sus hermanos era Agafia: la hija más joven de la familia.

FICHA DEL LIBRO
 

MIS IMPRESIONES


En un momento donde lo que está de moda es publicar en Instagram sigo convencida de que el primer día que pisé un blog literario mi vida cambió. Y si no hubiera sido por Norah de En el rincón de una cantina yo no habría llegado a esta historia que hoy os voy a recomendar.


En el año 1978, mientras unos geólogos se desplazan a explorar un yacimiento de hierro descubierto, a orillas de río Abakán, en la taiga siberiana, los pilotos que sobrevuelan la zona descubren algo insólito: en medio una zona boscosa prácticamente inaccesible hay un huerto. Ante la imposibilidad de descender en helicóptero sobre la zona y tras arrojarse en paracaídas, encuentran en una pequeña isba al cabeza de familia de los Likov y a sus dos hijas, dos mujeres con un dialecto casi ininteligible. Junto a otros dos hijos varones, formaban una familia de cristianos ortodoxos radicales, llamados viejos creyentes que allá por los años treinta, deciden aislarse del mundo y vivir conforme a su fe en aquel recóndito lugar


Para entender su fe hay que remontarse al siglo XVII cuando, tras la reforma de Nikon, se produjo una escisión en la iglesia ortodoxa. Estos, los llamados viejos creyentes, eran parte de la rama más radical y fueron perseguidos, tanto por los zares como por Stalin. La mayoría buscó su retiro en las montañas, pero en comunidad. El caso de los Likov es el más extremo.


Con el núcleo más cercano de población a 250 kilómetros y como única vía de desplazamiento el curso de un río lleno de rápidos, es fácil sentir el aislamiento de la familia en un lugar donde la nieve lo cubre todo entre los meses de septiembre y abril y hace que el relato se torne por momentos desolador. La ambientación es brutal, la lucha del hombre contra una naturaleza indómita e inclemente. En estas circunstancias, nada sabían los Likov del mundo más allá de la taiga: ni de la muerte de Stalin, ni de la Segunda Guerra Mundial o que el hombre hubiese llegado a la luna; de lo que sí sabían era de cómo subsistir en las condiciones más adversas que el hombre pueda enfrentar. Vestidos con ropas de cáñamo hiladas a mano, con abrigos forrados de yerba, alimentados a base de patatas y piñones, y haciendo uso de la corteza de abedul tanto para menaje de cocina como para la conservación de los alimentos, lograron sobrevivir de manera autosuficiente durante casi cinco décadas.


Cuando la noticia del hallazgo llega a Vasili Peskov, un reputado periodista de la Pravda, este no duda en desplazarse a la zona para conocer a esta curiosa familia. Este libro es el fiel testimonio de los encuentros que a lo largo de más de una década mantuvo con la familia. A través de ellos, conoceremos de manera fidedigna no solo de las creencias de los Likov sino también de cómo, a través de tímidos acercamientos iniciales, y siempre desde el respeto más absoluto, tanto por parte del periodista como del responsable de los geólogos se llegó a establecer una estrecha amistad entre ellos. Su forma de entender la vida, la entrega más absoluta a su fe, ese ver el mundo desde los ojos de alguien que no han tenido contacto en su vida más que con los suyos...Un relato absolutamente fascinante y estremecedor sobre el poder de una fe inquebrantable, que involucra por completo a ese lector curioso, que va sin prisas y es capaz de dedicar toda su atención a una historia que se quedará para en su memoria. Imposible no encariñarse con algunos de los protagonistas, con su inocencia, su tesón o incluso temer lo peor para ellos en otras muchas ocasiones. 

 

Os podría contar mil y una curiosidades, pero creo que este libro es una de esas perlas preciosas que uno debe molestare en descubrir por sí mismo. A cambio de un poco de paciencia y atención recibiremos el mejor de los regalos: una historia realmente inolvidable en una edición que es una auténtica delicia. Yo no lo dudaría ni un segundo, no os la perdáis.  


El hijo del padre - Víctor del árbol

25/3/21

 
¿Quién es Diego Martín? Ni siquiera él lo sabe. Un padre de familia, un esposo, un respetable profesor universitario. Uno de los hijos de la emigración de la España rural a la España industrial en los años sesenta. Alguien que se ha hecho a sí mismo renunciando a sus orígenes, a sus raíces. Y a la vez alguien incapaz de liberarse de ese pasado, de la sombra de su padre, del enfrentamiento ancestral entre la familia Patriota y la suya. Un hombre que se está convirtiendo en aquello que más odia.
El detonante es Martin Pearce, un seductor enfermero que cuida de su hermana Liria, ingresada desde hace años en un centro psiquiátrico. Martin, que de entrada parece un chico sensible, refinado y cautivado por la belleza, esconde otra cara que Diego descubrirá de la peor manera posible.
¿Qué hizo Martin Pearce para desatar a un Diego desconocido? ¿Qué ocurrió para que este rompiera con su familia y se enfrentara con todos ellos? Diego todavía recuerda ese pasado con la mirada del niño que fue y comprende que quizá ha llegado el momento de verlo con unos nuevos ojos.
¿Para qué necesitamos conocer la verdad sobre nosotros mismos si podemos escondernos en la mentira?

FICHA DEL LIBRO
 

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Somos legión los que de Víctor del Árbol leemos lo que publique sin necesidad de mirar la sinopsis. Evidentemente eso se lo gana uno a a base de buena literatura y de historias con las que logra zarandear al lector como pocos. Le conocí con Un millón de gotas y han sido muchas las que le han seguido después. El hijo del padre, su última novela, me ha traído ciertos ecos de aquella con la que lo conocí. Os cuento por qué tenéis que leerla.


Diego Martín es, a ojos de todos un hombre de éxito: un profesor universitario que vive en una lujosa urbanización a las afueras de Barcelona, un hombre hecho a sí mismo, con una vida y una familia aparentemente perfecta. Quizá por eso sorprende que haya sido capaz de secuestrar, torturar y matar a Martin Peace, un enfermero que trabajaban en el psiquiátrico en el que está internada su hermana Liria.


Serán las propias transcripciones recopiladas  por la Unidad de Evaluación Psiquiátrica, casi un año después de los sucesos, las que nos permitan conocer los motivos que le impulsaron a cometer tan terrible acto. Ese ingreso y su recuperación obligan a nuestro protagonista a mirar a un pasado mucho más lejano y doloroso que creía enterrado, pero en el que habrá de hurgar para encontrar respuestas con las que entender al hombre que es hoy día, sus reacciones ante el miedo o sus accesos de cólera. Al tiempo que Diego habla, en primera persona de lo ocurrido con sus psiquiatras, se irá reconstruyendo la historia de una saga familiar, los Martín, y del odio enquistado que los enfrentó a varias generaciones con la familia Patriota, señores de la casa y las tierras en las que trabajaban sus abuelos en un pueblo extremeño.


El hijo del padre es una historia mucho más compleja de lo que aparenta. Alternando dos narradores, uno en primera persona que nos ofrece su particular visión y uno omnisciente que se aleja para mostrarnos una perspectiva más real, con una prosa pulcra, y estructurada en cuatro partes en las que se alternan presente y pasado, el misterioso asesinato no será más que el trampolín para sumergirnos en una novela sobre la memoria histórica de nuestro país. La historia de esta familia podría ser la de tantas otras que, buscando un futuro mejor, dejaron el entorno rural en el que vivían para buscarse un hueco en una gran ciudad, en este caso una Barcelona industrializada pero poco amable con esas oleadas de “charnegos”, palabra usada por los catalanes para referirse a los emigrantes o recién llegados; unos charnegos que tuvieron que vivir y trabajar en condiciones infrahumanas en barrios, o pequeños asentamientos mucho más allá de la periferia, como el de Torre Baró, en el que creció Diego Martín.


Son tres cabezas de familia los que llevan el peso de la historia: Simón, el abuelo de Diego Martín con el que asistiremos a uno de los episodios más duros que tuvo que enfrentar la División Azul en tierras rusas; el padre de Diego, que además de formar parte de las tropas del Sáhara Oriental hubo de sacar a los suyos adelante en una ciudad extraña y en unos años en los que la subsistencia y las precarias condiciones laborales forjaron a generaciones de un carácter áspero y rudo. Y finalmente tenemos a Diego que es el exponente del éxito familiar, ese niño que consiguió el sueño de tantos pero que, con una mirada instrospectiva, tampoco está tan lejos de aquello que quería dejar atrás, y piensa si como su abuelo le dijo hace mucho, existirá de verdad una maldición sobre los hombres de la familia Martín. También habrá mujeres en ella y que me han dejado absolutamente rendida ante ellas: Alma virtudes o Liria, la hermana de Diego.


El hijo del padre es una novela durísima donde el dolor, la culpa, el rencor y la venganza tendrán un papel fundamental en la vida de unos personajes vestidos de carne y hueso, algunos duros como rocas, otros frágiles como el cristal, la mayoría de ellos juguetes rotos en ocasiones por jugarretas de la vida o incluso por un juicio personal erróneo. Una historia que nos deja un poso claro: el pasado, nuestro pasado, queramos o no, es parte fundamental de nuestras vidas y es el que ha forjado a las personas que a día de hoy somos. Nadie puede desprenderse de él.  No dejéis de leerla, es realmente conmovedora.  


La memoria eres tú - Albert Bertran Bas

25/2/21

 
Mi nombre es Homero y perdí a mi familia durante la guerra. He cruzado los Pirineos a pie con quince años camino del exilio. He crecido huérfano en las calles de Barcelona y he rozado la muerte en las cárceles del Uruguay. He bebido con Hemingway, he saludado a Hitler y he hecho el amor en el coche de Franco. Me han disparado por la espalda y me han disparado al corazón. He silenciado El Molino y me ha besado la Bella Dorita. He empuñado el cuchillo de Toro Sentado. He estado donde muere el viento y he dormido entre tesoros perdidos. Me han fusilado. He inspirado a genios y conocido a otros. He bebido hasta caer, he reído hasta llorar, he soñado, he robado y he matado. Y me he enamorado. Tres veces. Las tres de la misma mujer. Esta es mi historia. Esta es mi odisea.
Homero es un adolescente de quince años, hijo único de una familia acomodada de Barcelona, que se queda solo durante la Guerra Civil española. Su vida se transforma en una lucha –tan interna como externa– por la supervivencia, la soledad y el autodescubrimiento. Mientras hace lo imposible por seguir la pista de su padre, en su mente siempre está presente la indómita Cloe, una granjera que le salvó la vida y que se la marcará para siempre. Aunque ambos pertenecen a mundos distintos, sus vidas se irán entrelazando en diferentes momentos y situaciones a lo largo de toda una década.
La memoria eres tú es un viaje único a través de los ojos de un chico que, mientras intenta descubrir quién es, avanza por la historia de España cruzándose con personajes como Robert Capa, Hemingway, Hitler, Machado o la Bella Dorita; presenciando inventos como el futbolín, lugares míticos como El Molino o momentos históricos como el hundimiento del Uruguay, la entrada de los nacionales en Barcelona o la reunión en Hendaya entre Franco y Hitler.
Porque no es lo mismo conocer nuestra historia, que andar por ella.

FICHA DEL LIBRO
 

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A veces es imposible escarpar de algunos libros. Sobre todo cuando a su paso no encuentras más que valoraciones rotundas de lectores exigentes. Y en esos casos yo soy fácil de convencer. Se trataba de apostar sobre seguro, así que me tiré a la piscina. Y menudo baño me ha dado esta historia.


Conocemos a Homero en la Nochebuena de 1937 cuando su vida y la de su familia está a punto de dar un giro de trescientos sesenta grados. Pero primero sabremos un poco más de ellos: de él, un niño de quince años, hijo único de una familia bien de Barcelona y apasionado lector de Julio Verne; también de sus padres, un matrimonio bien avenido y en cuyo hogar, pese a la carestía que provoca la guerra, se respira amor del bueno, del sincero, el que nace de dentro y une frente a la adversidad. Esa fatídica noche, algo inesperado hará que el padre de Homero tenga que partir a toda prisa. A partir de ahí todo será una especie de salto al vacío: la alegría de su casa desaparecerá, él y su madre tratarán de cruzar a Francia, pero ella también se quedará en el camino, y Homero, un niño que no sabe lo que es la maldad, habrá de abrirse camino como buenamente pueda: en medio de una guerra y una ciudad llena de peligros.


Homero, protagonista principal, será el primer gancho. Narrada en primera persona por él, además de integrar en una trama de ficción, pero inspirada en vivencias del abuelo del autor, a personajes reales de la talla de Hemingway, Robert Capa, Machado o la Bella Dorita, combina diferentes géneros: el histórico, no en vano el autor nos va a pasear por casi un siglo de la historia más reciente de España, centrándose especialmente en cuanto aconteció en la ciudad condal durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo; aventuras tampoco es que falten, y es que este niño, al que acompañaremos hasta convertirse en un hombre, es un personaje camaleónico, muy versátil y lleno de inquietudes que va a dar lugar a una trama de lo más jugosa con la que no nos va a dar un minuto de tregua. Por último, hay también en ella mucha metaliteratura, y una historia de amor con mayúsculas. 


Hay muchos personajes en esta historia llena de luces y sombras. Son personajes profundos, muy bien perfilados con sus ángeles y sus demonios, algunos de ellos muy oscuros y otros teñidos de una bondad infinita, pero por encima de las circunstancias, de bandos y de uniformes, el autor nos dibuja a una serie de supervivientes de un lado y del otro que trataron de salir adelante con las cartas que le tocaron en suerte.  


Sorprende que La memoria eres tú sea la primera novela de Albert Bertran. Cada vez que me acuerdo de Homero cierro los ojos y sonrío. Qué maravilla esa calidez y el tono en el que está contada la historia, así como la honestidad y autenticidad de la que impregna a algunos de sus personajes. Pasar por ella ha sido una  auténtica delicia, lo más parecido a un arrullo. Y esos pasajes para enmarcar tan reflexivos...os dejo uno que me gustó mucho y en el que he omitido los nombres para no destripar nada. 


Hay personas que alteran nuestra vida y nos la cambian en un instante para desaparecer tan fugazmente como aparecieron. Si P. salió vivo de aquella noche, se lo debe en parte a A. M. y a su dignidad humana. Se lo debe a esa ... tremenda y bajita que apareció de la nada e incluso al chiflado de su padre... Personas que van y vienen. Personas con su propia vida, su propio rumbo y sus muchas direcciones. Personas que nos encontramos en nuestro camino. Algunas por error. Otras por azar. Y unas pocas, muy pocas, que estaban predestinadas a caminar con nosotros.


Como centro de la trama tenemos la ciudad condal y el dibujo es realmente soberbio, tanto en su escala de grises, donde encontraremos todos esos rincones en los que se palpa la pobreza, el hambre, el frío, la desolación y la indefensión de gran parte de la población como en la luminosidad de otros lugares como el Majestic o El Molino, auténticas islas paradisíacas en medio de ese campo de minas. Pero también habrá otros escenarios inolvidables, como un cierto lugar ubicado en plena naturaleza, “donde muere el viento”, del que solo os puedo anticipar que vais a disfrutar de lo lindo.


La memoria eres tú es una historia impecablemente armada, con una trama apasionante donde no faltarán música, literatura, aventuras e historia. Todo ello contado con una prosa realmente cautivadora, aderezada con una historia de amor inolvidable y la inserción de personajes reales sorprendentes. Tenéis que conocer la pluma de Albert Bertran Bas. Es realmente maravillosa.   


El lunes nos querrán - Najat El Hachmi

23/2/21

 
«Hay razones de peso que me llevan a escribir sobre nosotras: entonces no lo sabíamos, pero estábamos conquistando territorios nuevos impensables para nuestras madres—, estábamos rasgando todos los velos, escarbando agujeros con endebles cucharitas en murallas impenetrables, y ni siquiera nos dábamos cuenta.»
El lunes nos querrán cuenta la historia de una joven de diecisiete años que desea encontrar la libertad para descubrir qué es lo que la hará feliz. Pero las condiciones de las que parte son complicadas. Vive en un entorno opresivo del que no le será fácil salir sin tener que pagar un precio demasiado alto. Todo empieza el día en que conoce a una chica cuyos padres viven su condición cultural sin las ataduras del resto de su comunidad, y que encarna lo que ella ansía. Su nueva amiga afronta los primeros retos que como mujer le presenta la vida con una vitalidad, ilusión y empeño que la fascinarán y la impulsarán a seguir sus pasos.
Una historia emocionante y reveladora sobre la importancia de que las mujeres sean protagonistas de sus propias vidas aunque tengan que enfrentarse a condicionantes de género, clase social y origen. Este es el relato del arduo camino hacia la libertad.

FICHA DEL LIBRO
 

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Dos eran hasta hace una semana las novelas que había leído de Najat El Hachmi, esta autora de origen marroquí muy comprometida con la integración de la mujer musulmana en nuestro país, que me conquistó con La hija extranjera y posteriormente con Madre de leche y miel. La novela de la que os hablo hoy, galardonada con el Premio Nadal 2021 sigue la senda de las dos anteriores y os voy a dar unas cuantas razones para leerla.


El lunes nos querrán nos narra la historia de una adolescente musulmana residente en un barrio marginal de la periferia barcelonesa y de los múltiples obstáculos que tendrá que salvar para decidir con libertad su futuro. Una novela que, en la línea de sus anteriores publicaciones, contiene una clara denuncia social sobre la opresión a la que se ven sometidas infinidad de mujeres musulmanas cuando, tras instalarse con sus familias en España, tratan de buscar un futuro mejor que el que tuvieron sus padres.


Es Naíma, la protagonista principal de esta historia dividida en dos partes que corresponden a momentos muy diferentes de su vida y compuesta por capítulos numerados, quien en primera persona, recordando cómo fue ese camino desde su adolescencia hasta llegar a la mujer que hoy día es, a modo de confesión y en una especie de carta que abarca la totalidad de la novela, le cuenta cómo vivió ella aquellos días a su íntima amiga, una joven que no sabremos donde se encuentra hasta las últimas páginas del libro. Lo hace de forma sencilla, a través de un relato precioso e indignante para el lector, pero que a la vez refleja a la perfección la inocencia, el dolor, la tensión y el miedo que acompañan en su día a día a esta chiquilla, que pese a todo, no está dispuesta a renunciar a sus sueños.


Nadie mejor que Najat para hablarnos de ese choque cultural que explosiona en la cabeza de una niña porque, aunque tiene diecisiete años, esta joven tímida que sueña a través de sus libros tiene coartadas todas sus libertades, y ese sufrir suyo en silencio nos llena de rabia al tiempo que despierta nuestro instinto protector. Ella no quiere grandes cosas, solo hacer cosas propias de su edad y conocer el amor. Tampoco quiere herir a los suyos, pero es que es imposible avanzar sin derribar algunos muros. Su amiga es el espejo en el que a ella le gustaría mirarse, porque aun siendo musulmana, sus padres son mucho más permisivos y esas pequeñas licencias son todo un logro para una chica que vive con un miedo cerval cada paso que da fuera de su casa.


Lo que me salvó entonces, permitiéndome sublimar el deseo, fue el amor platónico. Nadie puede imaginar hasta que punto puede Platón resultarle útil a una mora adolescente en un barrio de la periferia de la periferia. Bastaba un gesto, un rasgo, una mirada para que un hombre cualquiera, incluso alguno con el que me cruzaba por la calle, despertara en mi imaginación una gran historia de amor. ¿Qué sabíamos entonces nosotras del amor? En casa no existía, mis padres, como muchos matrimonios de nuestro barrio se habían conocido la noche de bodas, y su relación era tan jerárquica que resultaba imposible que mediara afecto alguno entre ellos.

El retrato social es fabuloso y sin contar con grandes escenarios, la opresión se palpa hasta en los techos bajos de esas viviendas, en la imposibilidad de moverse por un barrio lleno de ventanas indiscretas y de personas de tu propia raza que curiosamente envidian el progreso de los suyos. A pesar de la ausencia de diálogos, la historia arranca a buen ritmo y va ganando tensión a medida que avanzamos.

 

El lunes nos querrán nos narra la que podría ser la cruel realidad de muchas jóvenes musulmanas en nuestro país. El despertar del deseo, el acceso a la educación secundaria, las relaciones sociales o incluso los arquetipos de belleza chocarán contra muros infranqueables como el patriarcado, la religión y el propio barrio de mayoría musulmana, ese triángulo vertical de torres al que se alude en la novela, que pesan como losas y se convierten en cárceles sin rejas de la que es muy complicado escapar. En medio de ellos, dos chicas, que confeccionan listas con todas aquellas cosas que han de mejorar para que las quieran un poco más cuando comience la próxima semana, como si las fallidas fuesen ellas. Qué buen título y qué buena historia.


Un nombre de guerrero - Laura Muñoz

17/2/21

 
Un nombre de guerrero nace del apremio de poner palabras a una historia mil veces repetida, pero inexplicablemente silenciada. Nos relata la batalla sin tregua de una mujer cuyo anhelado embarazo de pronto se complica. Una mujer obligada a emprender un viaje contrarreloj donde las dudas, la culpa y el miedo a la pérdida irreparable la empujan hacia adelante en busca de soluciones. Pero la huida tiene una fecha límite que se llama semana 22, esa última frontera en la que una madre deberá afrontar la decisión más difícil de su vida. Un nombre de guerrero nos revela una realidad profundamente triste, pero lo hace mostrando una ternura infinita, una energía visceral y unas ganas de vida que te envuelven, impidiéndote mantenerte al margen.

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Es curiosa la forma en que algunas lecturas irrumpen en nuestros planes. Esta de la que hoy os hablo llegó a través de un mail con una propuesta que destilaba tanta delicadeza y corrección, que no pude menos que detenerme en ella. La corta extensión y el tema que se abordaba me animaron a leerlo a pesar de que era una autopublicación y no tenía más referencias. Os cuento lo mucho que me ha gustado.

 

Un nombre de guerrero es un relato autobiográfico que nos plantea la encrucijada que tiene que enfrentar una pareja que, con un hijo de apenas tres años, decide que ha llegado el momento de aumentar la familia. Un proyecto que comienza con mucha ilusión, y que ya de antemano intuimos no va a estar exento de complicaciones.

 

Aunque tenemos un escenario, Sudáfrica, y la autora da las pinceladas necesarias sobre el contexto familiar, laboral y social en el que se desarrollan los hechos, no cabe duda de que el eje central de la historia tiene un marcado carácter intimista. Todo lo demás es accesorio. Y esta es una historia de emociones a flor de piel que me ha sorprendido muy gratamente porque, no nos engañemos, se trata de una autopublicación, creo además que la primera de la autora. Y una cosa es ser el epicentro de una historia, y otra muy diferente saber contarla como se merece. A mí me ha emocionado hasta las lágrimas; no porque me toque de cerca el tema, ni siquiera tangencialmente, simplemente está contada desde el corazón y llega justo ahí.

 

Narrado en primera persona, la propia protagonista echa la vista atrás para contarnos su periplo a través de un relato conciso, muy íntimo, lleno de calidez, ternura, amor y dolor. Aquí pesan las emociones, sobre todo las de Laura, como ella misma nos dice; aunque Javier está, y es uno de esos hombres que a cualquier chica le gustaría tener a su lado. Pero lo que pesa es ese torbellino de emociones encontradas que bullen dentro de Laura, una culpa infundada, sus dudas infinitas o esas preguntas sin respuesta que no le dan tregua y, hora sí hora no, la desestabilizan y la ponen contra las cuerdas en un intento de encontrar la menos mala de las soluciones, si es que hay alguna que pueda serlo, en esa cuenta atrás hasta llegar a la semana veintidós. Ella es generosa al hablar de mi empatía, que la hubo, pero son sus letras las que logran traspasar el papel y empaparnos de su inmenso dolor. Da igual quien transite las páginas de este libro, no hay que ser madre, ni haberlo intentado para ponerse en su piel y sentir su desolación.

 

Y ya os imagino a todos comentando que no estoy yo en estos momentos como para historias de estas, que si la pandemia y las penas, y tal y cual, pero os puedo asegurar que, a pesar del trance doloroso que aquí se narra, es un relato lleno de belleza, de sensibilidad, de amor, de valentía, incluso de esperanza en momentos de desconsuelo que te lees de una sentada. Os invito a que le deis una oportunidad, no os defraudará. 

Tierras de niebla y miel - Marta Abelló

9/2/21

 
Año 1899. La joven Martina de Icaza regresa a su Cádiz natal huyendo de un matrimonio fracasado. Pero al desembarcar descubre que se ha quedado huérfana y sin hogar. Desamparada, tiene que trabajar como sirvienta en la humilde pensión de su tía Balbina, hasta que un buen día su prima Candela desaparece. A partir de entonces, Martina se ve envuelta en una trama de intrigas, aventuras, crímenes y pasiones que la lleva a adentrarse en la Casa Baena, una imponente mansión malagueña llena de secretos y misterios. En una España de contrastes donde se conjuran criadas y señoras, bandoleros y burgueses, Martina deberá impedir un crimen tiempo atrás profetizado, enfrentarse a un amor imposible y alcanzar su propio destino, aunque este la transforme para siempre. 
Un secreto familiar. Un crimen profetizado. Una historia de coraje y destino
 


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Nada sabía yo de Marta Abelló hasta hace poco menos de un mes. Y no será porque no tenga una amplia trayectoria literaria, pero pasa lo de siempre, no llegamos a todo. Ha tenido que cruzarse conmigo esta novela ambientada en tierras malagueñas para que descubriera a una pluma impresionante. Os cuento, qué me ha parecido Tierras de Niebla y miel, la sexta novela de la autora. 


Año 1899. Conocemos a sus veintitrés años a Martina de Icaza, una joven de buena familia, cuando tras fingir su propia muerte y hacerse pasar por una viuda sevillana viaja a bordo de un transatlántico rumbo a su Cádiz natal. Atenazada por el miedo, pero con la fuerza necesaria para tomar las riendas de una nueva vida, deja atrás Nueva Orleans, la ciudad en la que ha residido en los últimos años, y al vicecónsul Conrado Lefebvre, su marido. Pero los proyectos de Martina dan al traste cuando al llegar a Cádiz es informada de que sus padres fallecieron. Sin recursos, tendrá que malvivir sirviendo en la pensión de una tía suya hasta que Candela, su prima de nueve años, es raptada y Martina decide ir tras los pasos de sus captores.


Arrastrada por las circunstancias, Martina emprende así un viaje de búsqueda, no exento de peligros, que también la llevará a vivir infinidad de aventuras y la convertirán en una mujer nueva. Su investigación hará que acabe recalando en una impresionante mansión familiar situada a las afueras de Málaga, la Casa Baena, un lugar lleno de luces y de sombras, cuyos habitantes esconden infinidad de secretos. Para su desarrollo la autora se ha inspirado en el conocido como cortijo Jurado que, en el siglo XIX fue residencia de recreo de los Heredia, una conocida familia burguesa malagueña y que en la actualidad es una casona prácticamente derruida en torno a la cual hay infinidad de misterio y leyendas, siendo incluso objeto de estudio de fenómenos paranormales.


Muchos y muy variados son los temas que se abordan en esta novela llena de contrastes: los entresijos de la despreocupada vida burguesa frente a la servidumbre, ese retrato de los de arriba y los de abajo es absolutamente veraz así como lo despiadados que algunos llegan a ser para medrar, la indefensión de las clases más desfavorecidas frente a los malhechores, la dificultad de las investigaciones para las fuerzas del orden en la época, el miedo a la muerte, la superstición, mediumnidad, masonería y otros cultos ancestrales.


Con una prosa cuidada, la autora va desplegando la historia en la que, entrelazándose con una trama principal potente, encontraremos otra serie de hilos de menor entidad, pero a la vez interesantísimos, que nos permiten reconstruir el modo de vida en una época en la que no existía clase media, y cada día era una lucha por la supervivencia: unos, como la familia Baena, lo tenían todo; otros se deslomaban trabajando y no eran más que títeres al servicio de un destino, que no solo se cebaba con ellos en ocasiones sino que a menudo los llevaba contra las cuerdas obligándolos a transitar senderos que jamás imaginaron.


Encontraremos aquí un amplísimo elenco de personajes: unos llenos de luz y alegría, otros de misterio, los hay también atormentados, nobles de espíritu y llenos de bondad e inocencia, pilluelos y, cómo no, otros muchos muy oscuros y absolutamente deleznables.


Mención aparte merece el paisaje y la forma en que Abelló logra integrarlo en la novela. La comarca de la Vega de Antequera, el Torcal y su paisaje Kárstico, el dólmen de Menga de gran relevancia en la trama, así como la peña de los Enamorados serán a la vez protagonistas de una enriquecedora lección de historia y escenarios de lujo en esta trama. Un paisaje que como es el caso, están esbozados con ajuste a la realidad, y me han proporcionado un deleite añadido a lo que ya de por sí es la historia principal.


Tierras de niebla y miel es una novela que tiene armas más que suficientes como para convencer a cercanos y extraños a estas tierras malagueñas. Estamos ante uno de esos libros con los que tienes el privilegio de montarte en una cápsula del tiempo y disfrutar de unas deliciosas horas de lectura. A mí me ha encantado, os la aconsejo sin dudar.

 

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