El verano está terminando y la teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones. Pero algo insólito sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances: el jardinero del antiguo Palacio del Amo ha aparecido muerto en el césped de esa enigmática propiedad.
El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green, heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud. Pero la paz que buscaba se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha tocado el cadáver, y Carlos confiesa que en los últimos días ha percibido presencias inexplicables a la razón.
A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo, e incluso su pareja, Oliver, se verán envueltos en una sucesión de hechos insólitos que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares guardan un sorprendente aliento atemporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que contar y ocultar.
MIS IMPRESIONES
Las buenas sensaciones que me causó Puerto escondido, quedaron superadas con creces por la segunda entrega protagonizada por la inspectora Valentina Redondo en Un lugar a donde ir. Solo quedaba aguardar paciente la vuelta de esta metódica y sagaz mujer para conocer, por fin, cuál iba a ser el nuevo escenario del municipio costero de Suances elegido para ambientar su última novela. Os cuento mis impresiones de Donde fuimos invencibles.
Finales de agosto. A unos días del merecido descanso vacacional, la vida de Valentina vuelve a verse alterada por completo. El jardinero del Palacio del Amo, en Suances, aparece muerto a las puertas de la casa señorial. A falta de confirmación de la forense encargada del caso, Clara Múgica, el motivo parece ser un simple infarto. Sin embargo, la aparición de una empleada implicada en un caso anterior y la declaración del propietario del inmueble, que afirma sentir una serie de presencias en la casa, complicaran rápidamente una investigación en la que encontraremos ciertas reminiscencias a los clásicos del género negro.
Donde fuimos invencibles nos plantea un complejo puzle que avanza de forma fluida a través de tres líneas argumentales alternas. En la principal, que sirve de hilo conductor de la historia, una muerte actúa como detonante para poner en marcha la investigación, que en este caso avanza por unos derroteros poco comunes. Otro hilo argumental nos remontará al pasado y permitirá, de la mano de un manuscrito, ir montando la vida de uno de los protagonistas principales de la historia, Carlos Green: un escritor americano, propietario del Palacio del Amo, que aprovechará el verano para terminar la novela autobiográfica en la que se halla inmerso, y hacer las gestiones necesarias para poner a la venta la propiedad que recientemente ha heredado de su abuela. Por último, un seminario impartido por el reconocido profesor Machín tratará de desmontar teorías formuladas ante una serie de fenómenos paranormales. A él asistirá un alumno aventajado, Christian Valle, un joven especialista en estos fenómenos, muy interesado en las teorías del profesor y con el que se desarrollará un duelo dialéctico de lo más interesante.
Aunque tenía cierta reticencia con respecto a la introducción en la trama de esas presencias o apariciones fantasmales, de las que suelo huir en literatura como alma que lleva al diablo, hago un llamamiento a la calma. Nadie debe asustarse o alejarse de esta novela pensando que estamos ante una historia de fantasmas ya que, si bien existe en su planteamiento con un toque paranormal, a lo largo de la historia cada pieza irá encajando de tal forma que, incluso los más escépticos, quedaremos convencidos con el desenlace aportado.
Siempre que en una historia hay varios planos temporales sentimos predilección por uno u otro. En este caso, el hilo pasado, que se remonta a la juventud de Carlos Green, es la parte de la novela que más me ha gustado y, al ser una novela dentro de la propia novela, tiene entidad propia. Intrigas, secretos familiares y cómo nuestros sueños de juventud se van transformando con el discurrir de los años son algunos de los temas que se abordan en ella. Un hilo que nos llevará a conocer muy de cerca el mundillo del surf, contando como escenario principal la Playa de los locos. Este rinconcito de Suances junto con el Palacio del Amo se repartirán el protagonismo de la historia.
En cuanto al elenco de personajes, volvemos a encontrar a Valentina, una rigurosa investigadora mucho más calmada con su cuadrilla, diría que más confiada en un personal que sabe que le responde, aunque no menos exigente; una mujer que en el plano personal ha encontrado su estabilidad junto a Oliver. A él, que sigue con sus clases y su establecimiento hotelero, le veremos hacer sus pinitos en una nueva faceta. También nos reencontraremos con Sabadelle o Riveiro. Frente a ellos, un personaje muy potente, Carlos Green, un hombre atractivo, con mucho magnetismo y cierto halo de misterio, se nos irá desvelando a través de los fragmentos de su propia autobiografía, un texto que nos hablará de sus andanzas y las del resto de la familia Green desde unos treinta años atrás.
Está claro que María Oruña sabe darle al lector lo que necesita. Donde fuimos invencibles es una novela que sigue la estela de sus predecesoras y cumple sobradamente. Una historia que combinando misterio, investigación, aventuras, metaliteratura y ciertos tintes paranormales vuelve a convertirse en una de esas lecturas más que recomendables para los amantes de la novela negra.

