Bookeando

con MªÁngeles

Los peces solo flotan muertos - Jose Luis Caballero

13/2/20

Una mañana de 1972 aparece un cadáver flotando en aguas del Club Náutico de Barcelona. El muerto es Alberto García Rañé, joven hijo de la alta burguesía barcelonesa, tripulante del Blue Spice, uno de los veleros que debe participar en la selección para la Olimpiada de Munich. La autopsia demuestra que la causa de la muerte ha sido un fuerte golpe en la cabeza y todas las miradas apuntan al velero Blue Spice, donde se dice que iba embarcado el difunto, pero no todo es lo que parece. 
El encargado de la investigación es un inspector de policía, Cristóbal Molina, recién llegado a Barcelona y que proviene de la Marina, donde ha servido en los servicios de inteligencia hasta que la malaria contraída en Guinea le ha hecho abandonar la carrera militar. La investigación del crimen de Barcelona la hará por cuenta de la juez Marta Esteller, una de las primeras juezas en España, casada, con una niña y una brillante carrera judicial pues es protegida del presidente de la Audiencia Territorial de Barcelona. 
La investigación se ve entorpecida por el hecho de que uno de los veleros que deben participar en las pruebas está patroneado por el Príncipe Juan Carlos y se quiere evitar cualquier noticia que lo pueda relacionar. Los implicados mienten para desviar la investigación a un asunto de drogas, pero la juez y el inspector no ceden a las presiones.    



MIS IMPRESIONES


Sería principios de enero cuando me llegó por sorpresa esta novela de la que os hablo hoy, una historia muy en la línea de mis gustos lectores a la que he tardado en llegar algo más del tiempo esperado, pero que me ha dejado muy buenas sensaciones.

Barcelona, 1972. En medio de los preparativos para las olimpiadas de Munich, una mañana aparece flotando en las aguas del Club Náutico el cadáver de un joven de 31 años, miembro del club y tripulante del Blue Sea, uno de los veleros participantes. La víctima es Alberto García Rañé, un joven de la alta burguesía catalana y las sospechas recaen desde el primer momento en Fernando Riera, el marinero de guardia del club, que es quien encuentra el cadáver. Será el inspector Molina el encargado llevar a cabo una investigación, que conviene cerrar cuanto antes ya que el Fortuna, el velero del príncipe Juan Carlos, es uno de los participantes y la Casa Real no puede verse salpicada por un tema de semejante envergadura. Además, contarán con una protagonista singular, la jueza Marta Esteller, segunda mujer en acceder a la judicatura del Estado y a quien le tocará lidiar con un montón de contratiempos, algunos simplemente por el hecho de ser mujer.

Nos encontramos ante una novela policíaca de corte clásico, narrada de forma sencilla, en la que se funden la trama de ficción y determinados hechos reales que sirven para enmarcar la historia y que aportan veracidad a la misma. Un libro que se lee con muchísima agilidad, debido no solo al interés que suscita la investigación sino también a la abundancia de diálogos y al buen planteamiento de una trama en la que todos y cada uno de sus personajes esconden ciertos secretos que el lector estará ávido de descubrir.

El elenco de personajes es amplio e intercalada en la trama principal, que nos va conduciendo por la investigación de la muerte o el posible asesinato de Alberto García Rañé, vamos a ir conociendo el pasado del inspector Cristobal Molina, procedente de la Marina. Cristobal es un hombre atormentado por su pasado,  que sufre continuas pesadillas y ataques de asma, y que será en primera persona quien de voz a esta historia. La jueza Marta Esteller será otro de los pilares fundamentales de esta historia, una mujer joven a la que le tocará lidiar con un montón de prejuicios sobre su valía para el cargo.

Mención especial merece la ambientación conseguida por el autor, que considero una de las mejores bazas de la historia. No solo en lo que atañe a cómo se cocían las cosas en una comisaría de policía en la época, sino por ese retrato social tan impecable que hace: una Barcelona que huele a tabaco y donde contrastan de forma especial la alta burguesía y las clases más desfavorecidas, en los clubs de alterne se resuelven asuntos de la oficina, se amañan investigaciones y apreciamos esa doble moral tan típica en esos años. Una ciudad cuya humedad parece alcanzar hasta al propio lector.

Los peces solo flotan muertos ha supuesto mi primer acercamiento a un autor con quien repetiré sin duda. Una novela policíaca clásica, con unos personajes veraces y una ambientación fabulosa. Os la recomiendo.

Esta semana leo #7-2020

10/2/20

Un nuevo lunes vengo a contaros mis lecturas previstas, de las que repito una de la semana pasada por un cambio de planes de última hora.
Comienzo con El libro de la hija de Inma Lopez Silva y después llegará el turno de Nunca fuimos heroes de Fernando Benzo.


Y, vosotros. ¿qué leéis?
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