FICHA DEL LIBRO
MIS IMPRESIONES
De Maryse Condé leí hace un año Corazón que ríe, corazón que llora, una novela que a pesar de la disparidad de opiniones que ha despertado a mí logró convencerme por completo y me dejó con ganas de conocer algo más de su obra. La publicación por parte de Impedimenta de La Deseada, novela con la que la autora ganó el Prix Carbet de La Caraïbe resultaba demasiado irresistible. Os cuento qué me ha parecido.
En La Deseada, ese título que a mí me indujo a engaño por no reparar en cierta mayúscula, Maryse
Condé, centrándose en el periplo vital de Marie-Noëlle, una niña nacida el
archipiélago caribeño de Guadalupe, explora la vida de tres generaciones de
mujeres marcadas por la violencia y los abusos.
El nacimiento de Marie-Noëlle, un martes de carnaval del año
1960 en La Pointe, fue casi un milagro que propició Ranélise, una guadalupeña de
buen corazón que no solo salvó a Reynalda, la madre de la pequeña, una
adolescente de apenas quince años, de las garras de la muerte sino que les
ofreció cobijo y cariño en su casa. Un cariño que no impidió que esta, poco
después, emigrara a Francia para, según sus propias palabras “estudiar y ser
alguien en la vida”, dejando su pequeña a cargo de Ranélise, que la cuidó como a su
propia hija para diez años después tener que renunciar a ella cuando su madre
biológica la reclamó desde París.
Así da comienzo la historia de una niña antillana que tiene
tantos colores como la isla que la vio nacer: a veces luminosa, llena de
ternura y otras mucho más oscura, conmovedora o desgarradora en muchos pasajes.
Será un narrador omnisciente el encargado de movernos por una trama que consigue
despertar todo nuestro interés en sus primeras páginas, a pesar del ritmo pausado
de la historia y de la total ausencia de diálogos, para poco después mantener
un ritmo mucho más lineal e incluso caer en pequeños valles.
La novela se articula en tres grandes bloques
correspondientes a diferentes periodos de la vida de Marie-Noëlle, protagonista
central de una saga familiar que quedará completada con el relato de Reynalda, su
madre y de Nina, su abuela. Una niña, que ya desde las primeras páginas sabremos
ha recompuesto incluso la historia de su nacimiento a su antojo, con la que resulta
imposible no encariñarse por las circunstancias tan difíciles con las que le
toca lidiar: abandonada al poco de nacer por su propia madre, arrancada a los
diez años del entorno en el que creció para trasladarse a vivir junto a una
madre hierática y hermética, marcada por sus propias vivencias, e incapaz de
demostrar el más mínimo afecto. Será esa pequeña, a medida que va creciendo, la
que habrá de recorrer un largo camino, emocional y geográfico, en busca de respuestas
con las que esclarecer cuáles son sus verdaderas raíces.
Con el foco fijo en Marie-Noëlle, a la que acompañaremos
hasta la edad adulta y que se moverá por diferentes escenarios: Guadalupe,
París y Boston, entre otros, la autora aprovecha para hablarnos tanto de las
relaciones materno filiales de unas mujeres guadalupeñas marcadas por la
desdicha, los abusos y la violencia así como de las difíciles condiciones de
vida en Europa y en los Estados Unidos, de los antillanos en particular y de la
población negra en general: su agrupación en guetos en el extrarradio de las ciudades,
la precariedad laboral y toda esa serie de trabas que habrán de superar para
conseguir la integración y vivir en libertad.
La Deseada es una historia familiar conmovedora de lucha y supervivencia, de crecimiento personal y de la búsqueda incesante de una mujer por conocer su identidad en un entorno hostil. No es una novela fácil ni me atrevería a recomendarla a cualquier lector, pero que pese a todo me ha gustado mucho y que sin duda me confirma que volveré a leer a la autora.

