Bookeando

con MªÁngeles

La deseada - Maryse Condé

5/5/21

 
¿Qué sucede cuando se ha de crecer en medio del dolor y la falta de identidad? ¿Cómo se puede vivir en el misterio y la inquietud de no tener una historia que contar? En La Deseada Maryse Condé responde a estas preguntas a través del relato de tres generaciones de mujeres isleñas unidas por la fuerza de la sangre, los abusos y la violencia. Esta novela es también el viaje que inicia Marie-Noëlle desde Guadalupe hasta Francia, pasando por EE. UU., para unir las piezas del puzle de su individualidad dejando a un lado las versiones de su madre Reynalda, su abuela Nina y su nodriza Ranélise. Con maternidades no deseadas y hombres de dudosa moral, La Deseada responde a un grito particular: solo desde la invención de un lenguaje propio se empieza a vivir. 
FICHA DEL LIBRO

MIS IMPRESIONES


De Maryse Condé leí hace un año Corazón que ríe, corazón que llora, una novela que a pesar de la disparidad de opiniones que ha despertado a mí logró convencerme por completo y me dejó con ganas de conocer algo más de su obra. La publicación por parte de Impedimenta de La Deseada, novela con la que la autora ganó el Prix Carbet de La Caraïbe resultaba demasiado irresistible. Os cuento qué me ha parecido.


En La Deseada, ese título que a mí me indujo a engaño por no reparar en cierta mayúscula, Maryse Condé, centrándose en el periplo vital de Marie-Noëlle, una niña nacida el archipiélago caribeño de Guadalupe, explora la vida de tres generaciones de mujeres marcadas por la violencia y los abusos.


El nacimiento de Marie-Noëlle, un martes de carnaval del año 1960 en La Pointe, fue casi un milagro que propició Ranélise, una guadalupeña de buen corazón que no solo salvó a Reynalda, la madre de la pequeña, una adolescente de apenas quince años, de las garras de la muerte sino que les ofreció cobijo y cariño en su casa. Un cariño que no impidió que esta, poco después, emigrara a Francia para, según sus propias palabras “estudiar y ser alguien en la vida”, dejando su pequeña a cargo de Ranélise, que la cuidó como a su propia hija para diez años después tener que renunciar a ella cuando su madre biológica la reclamó desde París.


Así da comienzo la historia de una niña antillana que tiene tantos colores como la isla que la vio nacer: a veces luminosa, llena de ternura y otras mucho más oscura, conmovedora o desgarradora en muchos pasajes. Será un narrador omnisciente el encargado de movernos por una trama que consigue despertar todo nuestro interés en sus primeras páginas, a pesar del ritmo pausado de la historia y de la total ausencia de diálogos, para poco después mantener un ritmo mucho más lineal e incluso caer en pequeños valles.


La novela se articula en tres grandes bloques correspondientes a diferentes periodos de la vida de Marie-Noëlle, protagonista central de una saga familiar que quedará completada con el relato de Reynalda, su madre y de Nina, su abuela. Una niña, que ya desde las primeras páginas sabremos ha recompuesto incluso la historia de su nacimiento a su antojo, con la que resulta imposible no encariñarse por las circunstancias tan difíciles con las que le toca lidiar: abandonada al poco de nacer por su propia madre, arrancada a los diez años del entorno en el que creció para trasladarse a vivir junto a una madre hierática y hermética, marcada por sus propias vivencias, e incapaz de demostrar el más mínimo afecto. Será esa pequeña, a medida que va creciendo, la que habrá de recorrer un largo camino, emocional y geográfico, en busca de respuestas con las que esclarecer cuáles son sus verdaderas raíces.


Con el foco fijo en Marie-Noëlle, a la que acompañaremos hasta la edad adulta y que se moverá por diferentes escenarios: Guadalupe, París y Boston, entre otros, la autora aprovecha para hablarnos tanto de las relaciones materno filiales de unas mujeres guadalupeñas marcadas por la desdicha, los abusos y la violencia así como de las difíciles condiciones de vida en Europa y en los Estados Unidos, de los antillanos en particular y de la población negra en general: su agrupación en guetos en el extrarradio de las ciudades, la precariedad laboral y toda esa serie de trabas que habrán de superar para conseguir la integración y vivir en libertad.  


La Deseada es una historia familiar conmovedora de lucha y supervivencia, de crecimiento personal y de la búsqueda incesante de una mujer por conocer su identidad en un entorno hostil. No es una novela fácil ni me atrevería a recomendarla a cualquier lector, pero que pese a todo me ha gustado mucho y que sin duda me confirma que volveré a leer a la autora.  

Esta semana leo #18-2021

3/5/21

Primer lunes de mayo con un tiempo de escándalo y la alegría de la luz y las buenas temperaturas en el ambiente. Toca contaros los que voy a leer esta semana y, como me queda un poquito de las lecturas de la semana  anterior, terminaré Los abismos de Pilar Quintana, que me está encantado. Una vez finiquitado, comenzaré con No oigo a los niños jugar de Mónica Rouanet, un thriller con una pinta extraordinaria que sale a la venta el próximo día 6 de mayo. La semana se presenta con una agenda de los más ajustada así que no me atrevo a aventurarme con nada más. Si se diera el caso de poder comenzar nueva lectura lo iré comentando por redes. Os dejo la foto y los enlaces a las sinopsis.




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