"Se llamaba Beatriz Tussaud y no se casó con el amor de su vida". Con esta frase arranca esta novela, y también el manuscrito a través del cual el enigmático señor Joaquín revela a Nuria la verdadera historia de su tatarabuela y de cuantos conforman el sorprendente atlas de su familia. "Una mirada puede ser el paso a un mundo infinito", dice más adelante. Y es que la vida de Beatriz parecía encarrilada hasta que la mirada de Marcel Hugarte lo cambió todo. El color de las mareas es la historia de amor de Beatriz y Marcel, que discurre de 1898 a 1948, y que Nuria reconstruye mediante una investigación que, por momentos, confiere al relato aires de thriller. Cincuenta años en los que se registran crímenes, pasiones inconfesables, giros del destino y, sobre todo, la evidencia de que las relaciones humanas son siempre fascinantes.
MIS IMPRESIONES
Aun siendo esta mi cuarta incursión en las letras de este
autor, resulta complicado encuadrarle en
un género literario. Podríamos hablar de narrativa sin más, pero diría que sus
novelas beben de varios géneros a la vez. Una prosa lírica, ciertos tintes
históricos, reivindicaciones sociales, mucho de novela intimista, y el amor y
las relaciones personales como eje en torno al que se articulan todas las
tramas son algunas de las señas de identidad que imprimen a Alvira un sello muy
personal. Las razones aludidas, una
bonita portada y una frase tan rotunda y demoledora como “Se llamaba Beatriz
Tussaud y no se casó con el amor de su vida” fueron motivos suficientes para animarme con
ella. Os cuentos mis impresiones.
La visita sorpresa a la galerista Nuria Tussaud por parte de
un desconocido, que afirma tener en sus manos la verdadera historia de su
familia, llama la atención de esta mujer que no sabe cuánto crédito debe dar a
Joaquín, un octogenario que ha dejado en su poder un manuscrito. No obstante,
impulsada por la curiosidad, comienza a leerlo.
Nos encontramos ante una novela que se desarrolla a través
de dos hilos temporales: uno actual, con un misterio por resolver y que además sirve
de lanzadera para la segunda trama, y uno pasado, que será el que mayor peso
tenga y nos lleve a conocer una
historia de amor que habrá de enfrentar múltiples vicisitudes. Una historia que
se inicia en 1898, en San Telmo, una localidad ficticia a orillas del
Cantábrico y que, a través de las páginas de un legajo, nos llevará hasta 1948, desgranándonos unos secretos
familiares que han permanecido ocultos durante muchos años.
Entre las páginas del manuscrito Nuria encontrará la historia
de su tatarabuela, Beatriz Tussaud, que en el año 1898 es una bella e inexperta
joven recién casada con Daniel Sanmartín, un ingeniero al que se le augura un
futuro prometedor. Con el trampolín que les proporciona la buena consideración
laboral de Daniel, la pareja pronto se hará un hueco entre lo más granado la
sociedad. Será en una fiesta de la localidad donde conozca a Marcel Hugarte, un
joven poeta inquieto y parlanchín. Un hombre de espíritu libre, corazón marinero
y grandes dotes para la pintura, cuyo arrojo y espontaneidad desconcertarán y
encandilarán a una ingenua Beatriz, que quedará irremediablemente prendada de
él.
Con estos ingredientes nos sumergimos en una compleja
historia de amor a través de la que Alvira bucea en el pasado de una familia
para ir montando su árbol genealógico. El color de las mareas es una novela
llena de pasión, renuncia y dolor que nos mueve durante cincuenta convulsos años
de historia, por diferentes puntos de la geografía española y algún otro más
remoto. Una novela en la que, sin ser histórica, quedan esbozados momentos
clave de la historia de nuestro país y del sentir de su gente.
El mar y la pintura serán una constante en esta novela de
lectura pausada, cargada de reflexiones, llena de perlas a modo de
encabezamiento de cada capítulo y con un misterio por resolver, que guarda entre sus páginas el secreto de su
título y el pigmento que da color a esa brocha de la portada.
Beatriz Tussaud es, desde mi punto de vista, el punto en torno al que gira toda la novela. Una mujer demasiado inocente, cuyos sentimientos se van desvelando a
través de una serie de charlas con su hermana Lina, uno de esos secundarios que
merece una especial mención: por sus principios, por su entereza y por su
frescura. No obstante, Beatriz es un personaje muy vivo y a medida que avanza la historia irá mudando la piel.
Alvira vuelve con su novela más apasionada, una historia
llena de secretos familiares que nos muestra la complejidad de las relaciones
personales y cómo en cuestión de segundos todas nuestras certezas pueden quedar reducidas a cenizas.
