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con MªÁngeles

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El último árbol del paraíso - Emma Lira

7/10/20

 
Una novela de aventuras, vertiginosa y arrebatadora, con la que viajar a lugares de ensueño de la mano de personajes inolvidables.
Gabriel de Velasco tiene los ojos del color del océano que sueña con navegar, pero, cuando a los once años se ve forzado a ingresar en el Colegio de los Jesuitas, asume que, en ese nuevo mundo, a principios de siglo XVIII, ya no queda nada por descubrir.
Sin embargo, el estudio de hierbas y especias le atrapa y a través de sus embriagadores aromas es capaz de entusiasmarse, de intuir otro universo prohibido. Un mundo de hombres feroces y nativas de ojos rasgados, de rutas comerciales y puertos clandestinos. Un mundo de plantaciones regadas con sangre, sultanes esclavos de los intereses europeos y piratas capaces de apropiarse por igual de bellas mujeres y ricos cargamentos. Un mundo en que los árboles tienen más alma que los hombres que desean acabar con ellos.
Un mundo de sabores y pasiones que le está vedado. O eso es lo que él piensa.
 


MIS IMPRESIONES



Es unánime, entre quienes hemos tenido la suerte de disfrutar de alguna de sus novelas de la autora, la opinión de que es una excelente contadora de historias. Con Ponte en mi piel me dejó el listón muy alto y las ganas de meterme de lleno en una nueva aventura de las suyas. Así las cosas, me faltó tiempo para lanzarme a por El último árbol del paraíso, su nueva novela en la que vuelve a fusionar temas históricos con otros de diversa índole pero la mar de instructivos, que proporcionan un plus añadido a la lectura. Ya os anticipo que ha superado nuevamente mis expectativas. 


Hornachos, Extremadura, España, 1756. Gabriel solo tiene once años pero ya sueña con embarcar rumbo a otros mundos y vivir mil aventuras, aunque la precaria situación económica de su familia, su poca fortaleza física y la mala fortuna de haber nacido tercero de tres hermanos le obligan a ingresar en un monasterio jesuita donde recibirá, eso sí, una formación adecuada y dará rienda suelta a otra de sus pasiones: la botánica. 


Ternate, Islas Molucas, 1756. Cintia también tiene once años. Es una preciosa mestiza que, húerfana de madre, y sin padre reconocido, ha crecido en la Casa Grande, la residencia de los Wisser, cuyo cabeza de familia dirige las actividades de la VOC (la compañía neerlandesa de las indias orientales ostentado el monopolio del comercio de clavo y especias hacia Europa) en la isla de Ternate. Junto a su prima Cornelia e Ismail, un nativo hijo de su ama de cría, comparten juegos y disfrutan de la exuberancia y los maravillosos rincones que les ofrece la isla hasta que, un buen día, su tío Willen decide que las vidas de estos niños, amos y criados, han de discurrir por caminos separados. Soplan vientos de cambio, pero Cornelia y Cintia, son almas libres y están poco dispuesta a achantarse frente a imposiciones infundadas. 


El último árbol del paraíso, una novela a caballo entre la ficción histórica y de aventuras, es una de esas historias que te atrapa desde las primeras páginas. Y es que es imposible no dejarse enredar por esa prosa cargada de lirismo, tan cadenciosa como evocadora que nos regala la autora: el pasaporte perfecto para que el lector se embarque en un viaje en el espacio y el tiempo hacia un archipiélago lejano, lleno de naturaleza virgen, el de las islas Molucas, también conocidas como islas de las especias, en Indonesia. 

Aun existiendo otros escenarios que quedan muy bien recreados en algunos de los capítulos, como por ejemplo, el puerto de Manila visto desde los ojos de un forastero, será la isla de Ternate el foco principal de la trama: un lugar donde conviven gentes de diferentes credos religiosos, los designios de Dios van guiando los pasos de su fieles y la población nativa tiene un vínculo especial con la madre tierra, el volcán y los claveros que pueblan la isla. Pero no penséis que la garra de la novela reside solo en los escenarios y en la bella prosa de la autora porque hay mucho de didáctico en ella: su temática principal es la mar de interesante. Emma Lira ha aprovechado en esta ocasión para hablarnos del origen del clavo de olor, esa especia tan presente en nuestras cocinas hoy día, que antaño era muy codiciada por lo difícil de encontrar y por su elevado precio. De ella y de todos los intereses que rodearon el comercio de las especias entre Las Molucas y Europa,  de la labor de los jesuitas en aquellas lejanas tierras o de las consecuencias de la sobreexplotación en unos territorios casi vírgenes aprenderemos a través de las páginas de El último árbol del paraíso.


Estamos ante una novela muy sensorial: esa explosión de color y de olores en la que la naturaleza es casi un personajes más de la historia proporciona un auténtico deleite para los sentidos. Vamos a vivir la historia desde dentro, vistiendo la piel de unos personajes con mucha garra. De entre todos Cintia se alzará como una diosa que es, una mestiza camaleónica y fuerte como pocas que se ganará al lector por completo. Alrededor de ellos hay un impecable elenco de personajes (sultanes, conquistadores, rebeldes...), pero creo que es mejor descubrirlos por vosotros mismos. Estamos ante una novela muy ágil, que aun así va ganando fuerza a golpe de página para no darnos un respiro en el último tercio del libro.  


El último árbol del paraíso es una novela diez que recomiendo sin ningún tipo de reservas: la belleza de su prosa, el estímulo para los sentidos que consigue esa maravillosa ambientación, en la que llegas a sentir el aroma embriagador del clavo o la humedad de la tierra, y la lección de historia que nos proporciona su lectura son alicientes suficientes para animaros con ella. Contadme si lo hacéis porque a buen seguro quedaréis igual de encantados que yo. 


La fuente de oro - Juan Pedro Cosano

13/5/20

Una sociedad a punto de cambiar para siempre
Jerez de la Frontera, años treinta: Beltrán de la Cueva, carismático y ambicioso, heredero de una de las sagas bodegueras más importantes de la ciudad está comprometido con una joven de su clase. Pero en su camino se interpone una pasión inesperada: la que siente por la bellísima Lele Gavilán, una de sus empleadas. 
El destino siempre tiene la última palabra
Lo que podría ser la historia banal del aristócrata que seduce a la joven inocente tiene una deriva que dejará sin aliento al lector: el curso de los acontecimientos dará un giro extraordinario, movido por el viento de la historia y sus dramáticas circunstancias pero, sobre todo, por causa del carácter indomable de Lele.
Un Downton Abbey a la española.

MIS IMPRESIONES

Una portada de esas que se te quedan en la retina me hizo interesarme por esta novela que lleva durmiendo el sueño de los justos en mi estante un par de años. Tantas reseñas entusiastas no podían coincidir e intuía que me gustaría: novela ambientada en tierras andaluzas, con una bodega como escenario…eso era para mí como miel para las moscas. Pese a todo, los que pasáis con cierta asiduidad por esta casa sabéis que servidora no es de novelas rositas, sí con cierto componente romántico, pero sin demasiados edulcorantes y temía un poco. Os cuento mis impresiones finales.

Año 1929. Conocemos a Beltrán de la Cueva, un niño bien jerezano y único heredero de las conocidas bodegas Beamont, con casi un siglo de historia, cuando estudia derecho en Madrid. Mientras él vive la vida sin hacerle ascos a nada, su padre le amaña un matrimonio con Sonsoles Domeq, una bellísima joven, hija de una larga estirpe de bodegueros, con cuyo enlace ambas familias reforzarán su posición empresarial. Todo se complicará de manera repentina cuando, tras el inesperado fallecimiento del padre de Beltrán, este tenga que asumir las riendas del negocio y Lele Gavilán se cruce en su vida. Porque Lele no es mujer para Beltrán, es una chica de clase humilde, y pese a ello, la belleza de la joven, su desparpajo y ese cascabel de alegría que parece emanar de ella harán que la cabeza de Beltrán no descanse hasta conseguirla.

Aunque todo esto, a priori, pueda parecer un argumento un tanto manido, señorito conquista a chica de clase humilde, la novela va adquiriendo un tinte de lo más interesante a medida que nos adentramos en una trama que, además de contar con una magnífica ambientación capaz de trasladarnos en el tiempo a una España en la que la situación político social empieza a resquebrajarse tras la dimisión de Primo de Rivera y la llegada de la República, inserta un giro tan brutal y efectivo, que nos pega a sus páginas en un viaje que recorrerá diez terribles años de la historia de nuestro país.

Impecable el fresco que realiza Cosano de la sociedad jerezana de la época, de ese contraste entre la alta burguesía y las clases más desfavorecidas, abocadas siempre a vidas de explotación sin posibilidad alguna de mejora. Conoceremos del funcionamiento de las bodegas, del importante papel que jugaron los bodegueros en la financiación de ciertos partidos, de las primeras huelgas por los derechos de los trabajadores y cómo eso va generando momentos de una tensión que se incendiará con las luchas sindicales y terminará desembocando en la Guerra Civil.  

Aunque hay un elenco variado de personajes, son Beltrán y Lele los que llevan el peso de la historia. Él es uno de esos tipos de rompe y rasga: altísimo, con una preciosa melena rubia, unos ojazos verdes que encandilan y un magnetismo irresistible. Y en eso se le van los días, encandilando a toda la que se le cruza, en la capital o en Jerez, hasta que Lele aparece en su camino. Y a mí, la verdad sea dicha, no es que me haya caído tan bien, que por muy guapo y señorito que sea uno cierta licencias están de sobra, aunque eso sí, fiel a típico chico de clase alta de la época es. Pero eso es otro cantar. Lele sí que es un personaje con garra, una auténtica jabata, además, muy alejada de estereotipos, y solo alguien tan auténtico como ella era capaz de dar semejante giro a la historia.

La fuente de oro me ha resultado una novela preciosa, y es que además de todo lo que os he contado sobre ella, está narrada con una prosa elegante y embriagadora, casi tanto como el delicioso caldo que se cultiva en las bodegas Beamount. Os la recomiendo.

La chica a la que no supiste amar - Marta Robles

18/2/20

El detective Tony Roures, cínico y sentimental, recibe de madrugada la visita de un viejo amigo, Alberto Llorens, un fotógrafo al que creía felizmente casado con una rica empresaria de Castellón. La triste realidad, según le cuenta, es que tiene problemas conyugales y se ha convertido en un asiduo del club de alterne más famoso de todo el Levante español. 
Allí conoció a Blessing, una joven nigeriana, atada a una organización de trata por la deuda del viaje y un ritual de vudú. Tras ser chapuceramente operada de un cáncer de mama, se convierte en «mercancía estropeada» y es asesinada. Es entonces cuando Llorens recibe amenazas y, asustado, busca a Roures. Este comienza una peligrosa investigación que revelará una trama criminal de trata de mujeres de inusitada crueldad.


MIS IMPRESIONES


A menos de cinco centímetros fue la primera entrega de esta serie de novela negra protagonizada por el antiguo corresponsal de guerra Antonio Roures, ahora convertido en detective privado. La mala suerte, la segunda de la saga,  vino a demostrar que esta autora en esto del género negro se mueve como pez en el agua y me fidelizó totalmente con la serie. La chica que no supiste amar es la última novela publicada y de la que os vengo a hablar hoy. Si bien son títulos independientes y tramas que nada tienen que ver entre sí, sí que hay un protagonista cuyas vivencias personales iremos conociendo a través de las sucesivas entregas, por lo que os recomiendo leer en orden.

La chica a la que no supiste amar comienza fuerte. En un club de alterne, una joven prostituta, a la que le han extirpado los pechos, es asesinada de un tiro. En otro hilo, Alberto Llorens, un antiguo compañero de Roures, se persona una noche en el portal de este para para pedirle ayuda en un asunto bastante turbio: al parecer, Llorens, casado con la hija de un importante empresario castellonense, está atemorizado por ciertas amenazas recibidas y relacionadas con el vudú. Y es que el buen señor, por decir algo, no solo se ha dedicado en los últimos tiempos a frecuentar prostíbulos, sino que además se ha encaprichado con una chica nigeriana del Cocoa, el club más famoso de Castellón, a la que han asesinado tras extirparle los pechos como consecuencia de un cáncer de mama.

Aunque penséis que os he contado mucho, este no es más que el punto de partida de una historia muy oscura que sirve a la autora para poner sobre el mantel una de las lacras más complejas de erradicar en este y otros tantos países: la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Concretamente, vamos a conocer el drama de las mujeres nigerianas. Y aunque la trata de mujeres es un tema de sobra abordado en literatura, la procedencia de las chicas, y todo aquello relacionado con las deudas que adquieren y las presiones a las que se ven sometidas por parte de los proxenetas está muy bien abordado en la historia, dando a conocer con total claridad el funcionamiento de la red desde el origen al destino, pero sin restar un ápice de agilidad a una novela que engulles casi sin darte cuenta y cuyos escenarios principales son Castellón y Madrid. 

La prosa cuidada de la autora, esa forma de conjugar temas de actualidad con intrahistorias personales muy veraces, de moverse entre el presente y el pasado para darnos a conocer mejor a Roures, aderezarlo con grandes dosis de música, un personaje con mucho carisma, y esa aparente ligereza con la que uno se va empapando de una trama que, como en ocasiones anteriores, se ve enriquecida por otra serie de subtramas que la integran y la dotan de muchísimo jugo son las bazas que funcionan tan bien a Marta Robles, atrapándote por completo con cada nueva entrega.

El alma de la novela, o el hilo conductor de la trama es sin duda el detective Roures, un sexagenario curtido en mil batallas que, aun aparentando ser inmune a todo, no está exento de altibajos personales. Y a mí me gusta cada vez más ese Roures de las mil caras:  el cínico, el jocoso, incluso el vulnerable. De los demás creo que es mejor decir poco o nada y que sea el lector el que escarbe a golpe de página en sus vidas.

Adicciones, proxenetismo, vudú, prostitución, infidelidades, ansias de poder y mucho más se darán la mano en La chica a la que no supiste amar; una novela de ritmo endiablado que, sin embargo, deja poso para muchas reflexiones. Os animo sin dudarlo a seguir esta saga, os va a encantar. Y yo, que pensaba que estaba ante una trilogía, creo que tendremos Roures para rato.    

Ponte en mi piel - Emma Lira

28/2/19

1537, isla de Tenerife. Un grupo de mujeres, mientras entonan antiguos cantos, forman un círculo alrededor de una joven parturienta. Sus alaridos resuenan en todo el valle. De repente, se hace el silencio. Y un último grito desgarrador… Entre las cobijas que debían arropar a un bebé, asoma lo que parece una pequeña mano cubierta de pelo. Ha nacido Petrus Gonsalvus, un rey guanche. Y esta es su historia… Rechazado por su pueblo, que lo considera un ser demoniaco, Petrus acaba en la corte de Enrique II de Francia y Catalina de Médici, a donde llega como un obsequio para el rey. Allí lo tratan como una simple mascota para divertimento real. Sin embargo, el monarca ve en él el brillo de una inteligencia despierta y sensible, y decide acogerlo bajo su protección. Petrus conoce entonces a Diana, hija bastarda del rey, que se convertirá en su amiga, cómplice y confidente. Los dos aprenderán a desenvolverse en la corte y lucharán por encontrar su lugar en ese mundo que los margina. Hasta que se cruza en su camino Catherine, una hermosa dama de compañía de la reina, elegida para ser la esposa de Petrus. Él se verá obligado a tomar una difícil decisión…



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Cuando la comunidad lectora es unánime en opiniones sobre ciertas novelas comienza ese gusanillo por contrastar el dato. Y aunque Lo que esconden las olas se me quedó atrás, la publicación de Ponte en mi piel me trajo el recuerdo de una autora. Su encuadre en el género histórico del que tanto suelo disfrutar y la posibilidad de conocer esa base real sobre la que se asentaba la archiconocida historia de La bella y la bestia me llevaron de cabeza a por ella. Decir que me ha gustado es decir poco.

Francia. Año 1547. Cuando a sus diez años Pedro llega a la corte de Valois sabe muy bien lo que es sentir el rechazo de todos, incluso de los suyos. Este niño, nacido en la isla de Tenerife, fruto de la relación ilegítima de un líder tribal guanche y aquejado por el síndrome de Ambras, una afección que provoca que la mayor parte del cuerpo esté cubierta de un espeso y largo vello y que confiere a los afectados el aspecto de una bestia, despierta desde el primer momento la simpatía de Enrique II, duque de Orleans quien, después de recibirlo como un presente exótico, decide acogerlo y educarlo junto a sus hijos en la corte. En Diana, la hija bastarda del monarca encontrará su amiga más fiel y entre ellos se forjarán unos estrechos lazos.

Petrus Gonsalvus será el eje de una novela que abarca un marco temporal de unos treinta años y se divide en cuatro grandes bloques: Guancancha, Barbet, Pedro o Petrus. Cuatro denominaciones para un mismo hombre que representan diferentes etapas en la vida de esta singular criatura. Subdividida a su vez en capítulos encabezados con el nombre del narrador, está contada a tres voces, todas ellas en primera persona. Una de ellas, como no podía ser de otra forma será la del propio Petrus. Junto a él dos mujeres relevantes en su vida: Diana y Catherine.

Ponte en mi piel es una novela impresionante en la que, después de lo que se adivina una ingente labor documental, la hábil pluma de Emma Lira demuestra que el rigor histórico no está reñido el desarrollo de una trama apasionante. Y no me entendáis mal porque aunque también habrá pasión en ella no es el tema central. Lo que aquí prima son unos hechos históricos que nos llevarán a conocer la historia de una estirpe marcada por la tragedia. En una época en la que los matrimonios surgían de la alianza entre países, conoceremos también con todo lujo de detalles cómo fue el de Catalina de Médici y Enrique II, duque de Orleans, cómo se desenvolvía la vida en la corte francesa tanto para los adultos como para los más pequeños, cómo fueron educados esos niños desde su más tierna infancia y cómo la las luchas religiosas cambiarían sus vidas. Habrá amor, celos, envidias, traiciones y, a pesar de que las normas de la época se empeñaban en restarles protagonismo, mujeres que despuntaron por su astucia e inteligencia y a las que el destino les tenía reservado un papel esencial.

Es esta una de esas novelas con una prosa impecable y por la que, además de este curioso personaje, desfilará un elenco de lujo. A mí muchísimos de ellos me han encogido el corazón. Petrus y Diana son para mí ya personajes inolvidables de los que te conmueven desde las primeras páginas. De él os podría contar tantas cosas...pero a la vez es tan increíble ir descubriéndolo entre las páginas que creo aconsejable ir a ciegas. En ella se darán la mano no solo la numerosa prole fruto del matrimonio entre Enrique II, duque de Orleans, y Catalina de Médici sino que inevitablemente toparemos con la bellísima Diana de Poitiers, una mujer con una vida tan apasionante que es merecedora de una novela en exclusiva. Me ha gustado especialmente conocer de estas dos damas enfrentadas por el amor de un mismo hombre: inteligentes, instruidas y que desempeñaron, cada una de una forma, un papel fundamental en la corte de Valois. Junto a ellos, encontraremos a otros personajes de la talla de Nostradamus.  

Ponte en mi piel no podía ser un título más adecuado para esta historia en la que la autora ha sabido mudar la suya para meterse en la de Petrus, Diana…y así, narrarnos los sentimientos de un niño, de una niña, crecer con ellos. En Emma Lira he descubierto a una autora que deja el listón muy alto con una novela histórica impresionante en la que los sentimientos están tan vivos que te salpican: los de los mayores y los de unos niños que sabiéndose diferentes se imantan. Su pluma también lo hace y es uno de esos tesoros que os aconsejo llevaros a casa en cuanto tengáis ocasión.  

A merced de un dios salvaje - Andrés Pascual

4/1/19

«Entre las cepas, una figura humana. Los brazos caídos, la cabeza cubierta por la capucha de una sudadera. Quiso echar a correr, pero el miedo atroz corrió más que él y se introdujo en su mente, repleta de imágenes del abuelo ensangrentado, y fue incapaz de moverse. Los piececitos descalzos, el pantalón del pijama que apenas se mantenía en su sitio de tan flaco que estaba y aquel temblor que castañeteaba sus dientes mientras la figura se acercaba».

Hugo Betancor, un fotógrafo de prensa viudo y en horas bajas, llega al pueblo vitivinícola de San Vicente de la Sonsierra para reclamar la herencia de Raúl, su hijo de once años aquejado por una enfermedad rara. Desde que ambos ponen un pie en Finca Las Brumas, la bodega de los abuelos del niño, todo empieza a torcerse de forma descontrolada. Veinte años atrás, un hermano pequeño de la madre de Raúl, estremecedoramente idéntico a él, desapareció sin dejar rastro durante una tormenta. Un suceso que marcó la vida de todo el pueblo, cuyos habitantes no han sido capaces de liberarse del peso de la culpa, del ahogo de la sospecha… y del temor a que aquella desgracia vuelva a repetirse. 

A merced de un dios salvaje es un thriller psicológico que se desarrolla en el corazón de La Rioja, una carrera contrarreloj a través de viñas idílicas y tradiciones milenarias.

FICHA DEL LIBRO

MIS IMPRESIONES


De Andrés Pascual tan solo había leído Taj, la novela ganadora del Premio de novela histórica Alfonso X El Sabio. Una historia con un escenario absolutamente fascinante como es el Taj Majal que me resultó muy satisfactoria. Me apetecía conocerle en otro terreno, y hoy os traigo una muy diferente, con la que vuelvo a repetir la buena experiencia.

Hugo Betancor es un reportero gráfico viudo que vive en su Lanzarote natal junto a Raúl, su hijo de once años, cuando la abuela materna del niño fallece, dejándole en herencia una parte de los viñedos de los que era propietaria. Una herencia a la que su padre, cuyas finanzas no atraviesan por su mejor momento, no piensa renunciar a pesar que el niño ha crecido sin conocer a esa rama de la familia. 

Con el firme propósito de resolver cuanto antes los trámites legales y vender la parte que le pudiera corresponder a Raúl, Hugo emprende un viaje hacia el corazón de La Rioja, pero la llegada del niño a la pequeña localidad de San Vicente de la Sonsierra provocará un gran desconcierto entre los vecinos de la zona por el enorme parecido de este con el que fuera su tío, un niño también aquejado del síndrome de Dravet, una enfermedad rara que provoca ataques epilépticos, que desapareció en medio de una gran tormenta veinte años atrás sin que nunca más se volviera a saber de él. 

Y con este punto de partida tan interesante, arranca una novela que nos va a mover en dos planos temporales, alternando pasado y presente en dos tramas llenas de tensión e intriga y de las que me ha gustado especialmente la que se desarrolla en el pasado. Dos serán también las voces narrativas: de un lado y a través de la propia voz de Hugo, que no solo nos va contando sus impresiones sobre la primera toma de contacto con la familia sino que además, en numerosas ocasiones se dirige a su difunta esposa, Vega, avanzaremos en el hoy de la finca Las Brumas, un lugar en el que habrá de enfrentarse a una familia llena de desconfianza, donde, además, cada uno de los lugareños parecen ocultar algún secreto, y en el que la liquidación de la herencia no parece que vaya a resultar un asunto tan rápido como en principio pensó. De otra parte, en capítulos alternos y a través de un narrador omnisciente, nos remontaremos a la fatídica noche en que el tío de Raúl desapareció en medio de una tormenta. En este hilo también se irán desgranando las circunstancias que provocaron la enemistad de Vega, la madre de Raúl, con su familia. 

Es evidente que Andrés Pascual conoce el terreno que pisa y no hay duda que ha conseguido una ambientación impecable de esa bodega de la que me hubiera gustado conocer mucho más sobre su día a día, la recolección de la uva, el prensado y todo lo que viene después, unos detalles que en esta ocasión han cedido su relevancia a la investigación policial. 

Unos buenos personajes, cada uno de ellos con sus demonios interiores, y un montón de secretos enterrados bajo siete llaves junto con la necesidad de desvelar lo ocurrido veinte años atrás, en un mundo donde los hombres movían los hilos de todo y ciertas voces quedaban acalladas, nos arrastrarán en una lectura tan interesante como vertiginosa, en la que además el autor aprovecha para hablarnos de una enfermedad rara como es el síndrome de Dravet y las dificultades de los familiares de los afectados para enfrentarse a la misma. 

A merced de un dios salvaje es un thriller con un escenario de lo más interesante. Una buena trama, secretos familiares, gente que sabe lo que es luchar por la tierra, el peso de la culpa y un escenario que se oscurece a medida que avanzamos son algunos de los ingredientes de una novela que no dudo en recomendar.

La mala suerte - Marta Robles

16/10/18

Regresa el carismático detective Roures, ex corresponsal de guerra y hombre marcado por un pasado que siempre vuelve, para enfrentarse en esta segunda novela negra de Marta Robles a la extraña desaparición de una joven en Mallorca, de la que, tras dos años de intensas búsquedas, no parece haber ninguna pista. 
Más allá de la caótica situación de la familia de la desaparecida, agravada por la angustiosa las angustiosas circunstancias, el detective se encontrará con un entramado de complejos personajes, cuyas distintas turbiedades escondidas le conducirán, de manera obsesiva, a dos inevitables preguntas: ¿qué están dispuestas a hacer las personas para convertirse en padres o madres? ¿La paternidad y la maternidad son actos de generosidad o de egoísmo? 
Dolorosas inseguridades en la adolescencia, malos tratos y abusos que no son considerados como tales, secretos familiares, engaños que determinan la vida de los engañados…, todo cabe en La mala suerte, una historia apasionante, repleta de emociones, donde el enemigo siempre está muy cerca…


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La historia personal de Roures, un detective privado y antiguo corresponsal de guerra fue el hilo argumental que más me gustó en A menos de cinco centímetros, la anterior novela de Marta Robles. Saber que La mala suerte volvía a traer a escena a este personaje, el gancho para que quisiera leerla. Os hablo de ella.

En el verano de 2015, Lucía Peña, una niña bien madrileña que veranea junto a su madre y su hermano en Costa de los Pinos, en la isla de Mallorca, desaparece sin dejar rastro cuando una noche, tras una discusión con su joven acompañante, este la hace bajar del coche y la deja caminando sola hasta su domicilio en una exclusiva zona residencial. Dos años después, la UCO no ha logrado resolver el caso. A Lucía parece habérsela tragado la tierra y su madre, Amanda Varela, al borde de la desesperación, decide contratar los servicios de Roures para encontrar alguna pista sobre el paradero de su hija. 

En el momento en que Tony Roures comienza a tirar del hilo, salen a la luz las múltiples grietas de una familia que guarda infinidad de secretos, a la que el dinero no consiguió dar la felicidad y que la desaparición de Lucía terminó por dinamitar. Y aunque la investigación de lo sucedido será el hilo principal de la novela, La mala suerte, toca otros temas de mucho mayor calado tales como el machismo, el maltrato psicológico, el daño que provoca la separacion en los menores, las ansias de poder, la necesidad de sentirse amado, la soledad o la maternidad subrogada. En medio de ellas, un tema sobre el que se podrían escribir ríos de tinta: las razones que nos impulsan a ser padres y lo cada uno de nosotros está dispuesto a sacrificar por ello. Incluso habrá lugar en ella para rememorar algunos episodios históricos imposibles de olvidar por sus terribles consecuencias como la guerra de los Balcanes o la dictadura de Pinochet. 

Será un narrador omnisciente el encargado de conducirnos por esta novela negra, que avanza y retrocede para ir montando las piezas de un complejo puzle, en una historia plagada de curiosidades, citas, literatura y buena música con la que la periodista madrileña vuelve a hacer gala de una prosa cuidada, un ritmo muy ágil y una tensión que va subiendo por momentos, nos mantendrá expectantes hasta las últimas líneas y que harán que las páginas vuelen en nuestras manos casi sin darnos cuenta. 

Los personajes me han parecido todos muy bien perfilados, tanto los principales, que se nos van desvelando con la suficiente mesura como para mantener en todo momento el interés del lector por avanzar con la historia, como los secundarios. A todos los he sentido muy humanos, algunos auténticos miserables, otros con demasiados secretos, pero todos al fin y al cabo con defectos y virtudes, como somo los mortales, y, por tanto, reales. Lucía Peña es el alma de la novela, una niña, a pesar de sus dieciocho años, que llegas a querer a golpe de página y de vivencias. Amanda Varela, la madre de Lucía, es una mujer que tampoco lo ha tenido fácil y con la que de alguna manera te llegas a congraciar. Todo lo contrario que Javier Peña, el padre de Lucía, que me ha parecido un ser despreciable como pocos. Imposible no mencionar a Tony Roures del que no solo me ha gustado conocer un poquito más sino que me ha arrancado buenas carcajadas con sus pensamientos más íntimos. 

Nos moveremos en muy diferentes escenarios y aunque los principales van a ser La Moraleja en Madrid y diversos lugares de la isla de Mallorca, de los que se nota que la autora es buena conocedora, también habrá algún salto a puntos más lejanos como México, los Balcanes o Chile. 

La mala suerte es una de esas historias ideales para desconectar por unas horas, una de esas que una vez comienzas, no podrás dejar de leer hasta su desenlace. Una novela bien escrita, con unos personajes trazados con profundidad y que plantea además otros muchos temas de interés. Os recomiendo su lectura. Eso sí, yo empezaría por la primera si tenéis intención de leer ambas. Si no es así, se puede leer esta de forma independiente.

La química del odio - Carme Chaparro

22/6/18

¿QUÉ HARÍAS SI, TRAS HABER SOBREVIVIDO A LA QUE CREÍSTE QUE ERA LA PRUEBA MÁS DURA QUE PODÍAS SOPORTAR, EL DESTINO TE LLEVARA OTRA VEZ AL LÍMITE? 

Para la inspectora jefa Ana Arén no hay tregua: después de que resolviera el caso que prácticamente acabó con ella, debe enfrentarse a un reto endiablado, el asesinato de una de las mujeres más famosas de España. 

Siempre cuestionada por su superior, al frente de un equipo que aún no confía en ella y con el foco mediático sobre la investigación, Ana se ve de nuevo ante un crimen aparentemente irresoluble en el que el tiempo y el pasado se empeñan en jugar en su contra. 

Tras el éxito de No soy un monstruo (Premio Primavera de Novela 2017), traducida a varias lenguas y que será llevada a la pantalla, Carme Chaparro se consolida con La química del odio, su segunda novela, como una de las autoras más interesantes y arriesgadas del thriller en español.

MIS IMPRESIONES


No soy un monstruo fue una de las lecturas que disfruté muchísimo el año pasado. Una trama muy ágil y absorbente, que me puso bastante fácil decantarme por esta nueva publicación de Carme Chaparro y que continúa la senda de la inspectora jefa Ana Arén. Os cuento mis impresiones.

Seis meses han transcurrido desde la resolución del caso Slenderman, cuyo complejo desenlace ha tenido a la inspectora jefa Ana Arén alejada del servicio durante un tiempo. Ha llegado el momento de reincorporarse al trabajo y lo hará en plenas navidades en la Unidad de Homicidios, bajo la atenta supervisión de su jefe, Ruipérez, un hombre que tiene una serie de rencillas personales hacia ella y no está dispuesto a allanarle el terreno lo más mínimo.

Aunque, en principio, deberían ser unos días tranquilos y sin muchos incidentes, Ana tendrá que ponerse las pilas desde el primer momento ya que el mismo día de su incorporación aparece asesinada una de las damas más conocidas por la prensa rosa. Se trata de Mónica Spinoza, duquesa de Mediona, un caso que ocasionará gran revuelo y presión mediática. Ana tendrá que dejar a un lado sus traumas personales,  aguzar todos los sentidos y pedir la máxima colaboración de un equipo en el que acaba de integrarse. Una vez más nos demostrará su valía.

La química del odio es una novela negra que sigue la estela de su predecesora, No soy un monstruo. Personalmente, recomendaría a todos quienes quisieran acercarse a ella haber leído previamente la anterior, no solo porque disfrutarán de una estupenda historia sino porque su protagonista principal, Ana Arén, tiene una serie de vivencias personales que la han marcado, y aunque en esta se esboza algo para que el lector no se pierda, disfrutará el doble conociendo con todo detalle el pasado de la inspectora jefa y su relación con Inés. Una trama personal, la de la inspectora, que desde mi punto de vista es de la que más garra tiene en la historia. . 

Nori, su antiguo compañero y amigo, ha dejado el trabajo en el cuerpo y ahora es el director de tecnología y seguridad de una cadena televisiva. Entre sus cometidos se encuentran proteger, entre otros, al presentador estrella, un hombre apenas conocido hasta el momento que está obteniendo altas cotas de audiencia. Aunque su trabajo ahora es otro, Ana no dudará en requerir la colaboración de Nori para solventar el caso.

Con un inicio ágil, pero algo más pausado de lo que esperaba nos vamos introduciendo en una investigación que nos va a atrapar por las peculiares características y la manera en la que juega el asesino con el equipo policial, además de la delicadeza con la que se debe tratar el asunto, ya que la duquesa era una mujer muy bien relacionada e investigar a determinadas personalidades de las altas esferas es un tema que ha de llevarse con sumo cuidado.

Por si no tenían poco con un crimen, la cosa se complica cuando unos días después, el suelo de uno de los ascensores del Hospital general se desprende a la altura de la planta sexta arrojando al vacío a cuatro personas. Más trabajo para el equipo de Homicidios, un nuevo reto para Ana Arén y un cambio de ritmo que no dará tregua al lector, que no podrá evitar jugar a las quinielas,  apostar, confundirse y volver a hacer una y otra vez múltiples conjeturas sobre la identidad del asesino. 

Una vez más Chaparro vuelve a demostrar que sabe manejar muy bien los hilos para atrapar al lector con una trama muy bien armada que te tiene en vilo hasta las últimas páginas. Un narrador en tercera persona se irá alternando entre capítulos numerados en los que sabremos del avance de la investigación y otros, con diferente grafía y siempre bajo el título “El odio” en el que se nos van desvelando los pensamientos y ciertos datos de la historia de un meticuloso asesino cuya identidad, pese a todo, no lograremos desvelar hasta las últimas páginas.

Conoceremos también muy de cerca como funcionan los medios de comunicación. Seremos testigos de excepción de lo que se cuece en un plató y detrás de este, todo el trabajo que ello conlleva y toda la manipulación a la que somos sometidos a través de la publicidad. Pero además, también cabe en ella una parte más científica que me ha parecido de lo más interesante e instructiva y una crítica a las redes sociales.  

La química del odio es una novela con la que Carme Chaparro se afianza en el género de la novela negra. Una historia con muchas piezas, que arranca con buen ritmo y que, tras varios giros argumentales, desemboca en un thriller de ritmo endiablado en el que todo encajará a la perfección, nos dejará los ojos como platos y muchas ganas de reencontrarnos con Ana Arén.

Los lunes en el Ritz - Nerea Riesco

1/6/18

Finales de 1929. Martina Romero acude a su primera fiesta en los salones del Ritz de Madrid, tras convencer a su padre, el estricto director del establecimiento.

Allí conoce a Bosco, aspirante a actor con el que tiene un vergonzoso desencuentro. Decepcionada por esa primera incursión en la alta sociedad, se concentra en una misión: junto a su madre y las amigas de esta organiza actos benéficos para ayudar al padre Eugenio, que lucha por la dignidad de sus pobres. 

Mientras tanto, pese a la apariencia de lujo de la vida en el hotel, el país bulle. Se proclama la República y hay una ola de violencia que desata la quema de iglesias. 

El padre Eugenio rescata de un convento tres cuadros que serán el motivo por el que las damas y el sacerdote decidan saltarse la legalidad. 

La existencia de Martina transcurre entre su compromiso, su pasión pictórica y el amor prohibido que siente por Bosco, ahora una estrella de Hollywood.

MIS IMPRESIONES


Nerea Riesco me conquistó hace un par de años con Las puertas del paraíso. Los lunes en el Ritz no solo se me coló por los ojos por su bonita portada sino que fue una de esas novelas con las que tienes una especie de pálpito que te incita a no dejarla pasar. La fortuna la puso en mi camino y la experiencia no ha podido resultar más satisfactoria. Os cuento mis impresiones. 

Madrid, 1929. Martina Romero es una joven con grandes dotes para la pintura. Siendo tan solo una adolescente ya es capaz de retener en su memoria hasta el más mínimo detalle de obras pictóricas de autores consagrados y reproducirlas con total precisión. Martina es una chica afortunada, no en vano, su padre es el director del mejor hotel de la capital: el Ritz. Allí, en el piso superior de este emblemático establecimiento vive junto a su familia: Francisco Romero, su padre; Eveline, su madre; y Fran, su hermano mayor. Ella se está convirtiendo en toda una mujer y, aunque su padre la sigue viendo como una niña, necesita aventuras. 

La representación con la que se conmemora una conocidísima obra de los hermanos Machado en el Ritz será la excusa perfecta para que Francisco Romero acceda, por fin, a los deseos de su hija, y le permita acudir a su primer baile; un evento que atraerá no solo a grandes personalidades del arte y la cultura sino también a lo más granado de la sociedad madrileña. Y será allí donde, con su torpeza e inexperiencia y en una situación un tanto comprometida, conozca a Bosco, un alegre joven, aspirante a actor del que, pese a la incomodidad que le produce ese primer encuentro, quedará prendada. 

Este baile es el punto de partida para presentarnos a uno de los grandes protagonistas de esta historia, el Ritz. Un hotel del que conoceremos hasta el más mínimo detalle: sus salones, su jardín de invierno, sus suites, sus alfombras, sus estrictas normas…, pero no solo sabremos de lo relativo al glamour y a lo que a los ojos de cuantos lo visitaban significaba aquel lugar sino que también seremos testigos de como se desenvolvía la vida de una familia allí, de puertas para adentro y, sobre todo, del esfuerzo y dedicación que exigía por parte de la dirección cumplir con las expectativas de sus exclusivos clientes; un trabajo cuyo máximo responsable era Francisco Romero, un hombre procedente de una familia humilde, que supo aprovechar la oportunidad que le presentó la vida y luchó, a su manera, por mantener el estatus de su familia. 

También supondrá el baile el camino de Martina hacia su madurez, hacia un mundo nuevo por descubrir, a través del que iremos conociendo una bella historia de amor, que la autora nos muestra bajo el cuidado tapiz de una España convulsa a nivel político. Con las huellas de una dictadura y a las puertas de la proclamación de la Segunda República, Los lunes en el Ritz nos muestra un país lleno de contrastes donde predominan la inestabilidad política, el descontento general, las revueltas populares, una ola de violencia anticlerical y unas diferencias sociales que solo alcanzamos a atisbar cuando, traspasando las puertas de ese maravilloso hotel, nos adentremos en los barrios más desfavorecidos. 

Martina va a ser la gran protagonista de una novela que podríamos clasificar casi de coral. Será ella la que en primera persona rememore, a raíz de una publicación del año 1975 en París, la que fue su vida y la de su familia muchos años atrás en Madrid, entre 1929 y la Guerra Civil española. Aunque el prólogo y el epílogo de la novela están narrados en primera persona por ella, será un narrador omnisciente el que nos lleve a recorrer el resto de una historia, que avanza a buen ritmo y en la que la autora vuelve a demostrar no solo que es una gran narradora, habiendo conseguido, tras lo que se adivina una ardua labor documental, plasmar una magnífica ambientación de la época sin abrumar al lector con datos innecesarios y lograr una historia fluida sino hacerlo, además, con esa prosa elegante y envolvente que la caracteriza, y que enriquece la lectura. 

Un amplio elenco de personajes, que giran en torno a Martina, harán de esta una de esas historias inolvidables. Lejos de lo que pueda parecer, no vamos a conocer a una joven mimada, caprichosa e inconsciente sino a una adolescente con una madurez impropia de su edad que, luchó firmemente por sus ideales y tuvo una actitud de lo más generosa con los más necesitados. Junto a su madre, Eveline y dos íntimas amigas de esta, Piluca y Tatita, integrantes de las Damas de la Caridad de San Vicente de Paul, se pondrá al servicio del padre Eugenio, llevando a cabo una labor encomiable con los más desfavorecidos. Imposible no mencionar a la dulce Eveline, una mujer albina, que a pesar de no haber tenido una vida fácil, ha sabido hacerse valer y formar una preciosa familia. O a Piluca, un personaje lleno de complejidad, que pudiera ser el referente de muchas otras mujeres de una época en la que tener una buena posición social o haber logrado un buen matrimonio no era garantía de felicidad. 

Los lunes en el Ritz es una novela de ficción histórica maravillosa que nos habla de amor,  amistad,  dolor,  traición, desigualdad de oportunidades, de una iglesia involucrada con el pueblo, de los lazos familiares, de los derechos de la mujer, pero sobre todo es una historia sobre mujeres valientes, luchadoras, y muy comprometidas, que en vez de vivir como meros floreros, arriesgaron todo cuanto tenían por la defensa de sus ideales.

Intuición - Elisabeth Norebäck

27/3/18


SINOPSIS


Stella y Daniel eran adolescentes cuando tuvieron a Alice. Un año más tarde, durante las vacaciones de verano, Alice desaparece y, tras una intensiva y larga búsqueda, el caso queda cerrado y la familia destrozada para siempre. Años más tarde, Stella ha rehecho su vida: trabaja como psicoterapeuta, se ha casado y tiene un hijo adolescente. Todo cambia cuando aparece en su consulta una joven que se parece mucho a Alice. ¿Es posible que su hija desaparecida esté viva? 

Intuición trata sobre dos de nuestros mayores miedos: perder a un hijo y perder la cabeza.


MIS IMPRESIONES


¿Qué harías si un buen día tu hija de dos años desapareciera? ¿Lograrías tras veinte años haber enterrado aquel episodio traumático de tu vida o seguirías recordando hasta el más mínimo detalle de aquel cuerpecito que no lograste ver crecer? Y si después de veinte años creyeses tenerla ante tus ojos, ¿qué harías? Esta es la premisa de la que parte Intuición.

El día que Isabelle Karlsson traspasa el umbral de su consulta, la vida de Stella se pone patas arriba. Stella Widstrand tiene treinta y nueve años, es psicoterapeuta, está felizmente casada con Henrik y son padres de un niño de trece años. Stella ha cambiado de apellido y de vida, pero no ha logrado olvidar a su pequeña Alice; su hija desaparecida veinte años atrás y cuyo cuerpo jamás fue encontrado. Hoy parece estar sentada frente a ella en su consulta. La joven dice llamarse Isabelle y necesita psicoterapia para superar la pérdida de su padre ocurrida hace tan solo unos meses. Pero Stella cree que ha ido a buscarla, que la mira de una forma especial. No puede arriesgarse a perderla de nuevo, sin embargo, ¿hasta qué punto podemos confiar en nuestra intuición?

Me quedo tumbada en el suelo.
Las piernas recogidas, abrazándome las rodillas. 
Inspiro. Espiro. 
Los latidos me retumban en los oídos, el dolor de estómago se ha convertido en náuseas y he dejado de temblar. Ahora me llamo Stella Widstrand, no Johansson. Tengo treinta y nueve, no diecinueve. Y ya no me dan ataques de pánico.

Stella trata por todos los medios controlarse, aplacar sus nervios, no dejarse llevar por la emoción y evitar el ataque de pánico. Sin embargo, algo en su interior le dice que Isabelle Karlsson es ella, su Alice. No sabe dónde ha estado ni como ha vivido, han pasado veinte años desde su desaparición pero hay rasgos físicos que lo evidencian y ha vuelto. Ella lo tiene claro, pero, ¿y los demás? ¿Será Henrik, su marido, tan comprensivo con ella cuando le cuente lo que piensa o creerá que se ha vuelto loca?


Intuición un thriller psicológico de lo más interesante; uno de los que atrapa desde las primeras páginas y en los se crea una auténtica atmósfera opresiva, absolutamente asfixiante. Simplemente por empatía acabas entendiendo la desazón de Stella y como el miedo a que no la crean, la tomen por loca o a que su hija vuelva a desaparecer la hacen vivir a partir de ese momento con el corazón a galope. Una sensación que la autora logra trasladar al lector en todo momento viéndose este engullido por una historia de la que se siente partícipe, en la que el tiempo apremia y no se sabe qué rumbo van a tomar los acontecimientos.

La elección de tres voces narrativas en presente, con las que la autora transmite inmediatez,  es uno de los grandes aciertos de una novela en la que el lector se siente protagonista y desde las primeras páginas intenta desentrañar el misterio en torno a la identidad de esta joven. Pronto nos encontraremos totalmente perdidos, sin saber qué creer; un dato que refleja cómo la autora nos maneja a su antojo. El buen perfil psicológico, la profundidad de los personajes y el cambio constante de narrador a través de capítulos alternos lograrán desmontar nuestras teorías, hacernos dudar de cada uno de los personajes e imprimir tal ritmo y tensión a la lectura que resultará imposible parar. Y aunque con cierta previsibilidad en algunos aspectos y algún detalle que acaba saliendo a la luz demasiado pronto, la lectura cumple sobradamente las expectativas.

Tres son las protagonistas principales. Todas ellas muy bien perfiladas aunque Stella lleva la voz cantante. A través de este personaje la autora explora la estabilidad emocional de las personas y la forma en que determinados hecho traumáticos inciden sobre nuestra conducta. Es muy fina la línea que separa la locura de la cordura, y en ocasiones, es fácil traspasar los límites. Isabelle consigue desconcertar al lector también con un odio enquistado hacia su madre del que desconocemos el origen. Y finalmente, Kerstin, una madre rígida, absolutamente controladora y manipuladora en cuya psicología también me ha gustado como escarba la autora.  

En resumidas cuentas, si disfrutas con los thrillers y necesitas lecturas con mucha acción, Intuición es una estupenda apuesta para pasar unas buenas horas de tensión intentando esclarecer quién es realmente Isabelle Karlsson. Una novela que explora en la psicología de los personajes y en la que nada es lo que parece. 

Morir no es lo que más duele - Inés Plana

12/2/18


SINOPSIS


Un hombre aparece ahorcado en un pinar a las afueras de Madrid, con los ojos arrancados de cuajo. En uno de sus bolsillos se halla un papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga, que vive a pocos kilómetros del escenario del crimen. Frágil, solitaria, bebedora de vodka en soledad, Sara rehúye cualquier contacto con las personas y trabaja desde casa. El teniente de la Guardia Civil Julián Tresser se hace cargo del caso, asistido por el joven cabo Coira, que se enfrenta por vez primera a una investigación criminal, una investigación difícil, sin apenas pistas, con demasiados enigmas. A medida que el teniente Tresser avance en sus indagaciones, descubrirá unos hechos que darán un trágico vuelco a su existencia y le conducirán a un viaje a los infiernos que marcará su vida para siempre. Extraordinaria novela con una trama hipnótica encajada como un puzle y unos personajes con alma que se debaten entre el bien y el mal.

MIS IMPRESIONES


No podemos negar que ciertas portadas nos predisponen a la hora de decantarnos por una lectura. Evidentemente habrá que ver si la sinopsis está en consonancia con ella, pero si se alían ambas cosas y para colmo el género te tira mucho, estás perdido. A mí me paso algo así con Morir no es lo que más duele.

Octubre de 2007. En el cerro de Las Brumas, a las afueras de Uvés, un pueblo de la sierra madrileña, ha aparecido un hombre de unos cincuenta y cinco años ahorcado, con las cuencas de los ojos vacías y un papel en el bolsillo con el nombre de una mujer: Sara Azcárraga. Ante la ausencia de ninguna otra pista, el teniente de la Guardia Civil, Julián Tresser y su ayudante, el cabo Coira, se desplazarán rápidamente a Torrelodones, donde reside Sara para someterla a un interrogatorio. 

Sara no podrá quedar más sorprendida cuando los agentes llegan a su domicilio con semejante noticia. No tiene ni idea de quién es Tomás García Huete, la víctima y mucho menos por qué razón llevaba su nombre anotado en un papel, pero lo importante para ella es que se vayan cuanto antes y la dejen tranquila. Ella, a sus cuarenta años, es una mujer solitaria, que huye de las relaciones sociales y ha encontrado el trabajo perfecto para refugiarse de todos. Se dedica a la corrección de textos para una editorial, trabaja desde casa y con frecuencia ahoga sus miedos en alcohol. 

Aunque la Guardia Civil no cesará en su empeño por encontrar alguna pista que les pueda llevar al esclarecimiento del caso, la situación es compleja desde el principio: la víctima, un profesor de la localidad de Uvés, parece ser un ciudadano ejemplar, buen padre de familia y sin enemigos conocidos. El hecho de haber aparecido con los ojos arrancados hace suponer a los agentes que quizá García Huete pudo ser testigo de algo que no debería haber visto y tirando del hilo llegarán a establecer una conexión con unos sucesos ocurridos muchos años atrás, que cambiarán por completo el curso de las vidas de algunos de los protagonistas. 

Morir no es lo que más duele es una novela negra que esconde mucho más de lo que parece y, aunque catalogado como thriller, el ritmo de la lectura avanza de manera ágil pero no es en absoluto vertiginoso. Dentro de sus puntos fuertes destacaría un par de giros en la investigación que nos van a dejar absolutamente estupefactos y la profundidad de sus personajes, que tendrán que enfrentarse a unos demonios adormecidos para poder encarar sus vidas futuras. Porque estamos en una de esas novelas en las que tan importante es la investigación como las vidas de sus personajes; esos que en muchas ocasiones pesan más y toman el relevo para ahondar en sus muchos secretos enterrados tiempo atrás que, poco a poco, irán saliendo a la luz. Y aunque existe alguna reiteración innecesaria y la estructura de la historia no se ajusta a lo común en el género, desvelando ciertos detalles antes de lo previsto, el balance de conjunto en mi caso ha resultado satisfactorio. 

Y así conoceremos a Sara, una mujer compleja, casi sin familia, que vive casi escondida en su casa, que odia que el contacto con los demás, que se refugia en los libros y el alcohol y que tiene unas pesadillas recurrentes que no la dejan descansar. Y al teniente Tresser que tiene un pánico inexplicable a los ahorcados y tendrá que superar una dura prueba: investigar precisamente a uno. Será él uno de los personajes que más protagonismo tenga en la historia porque no sólo lo conoceremos como agente a cargo de la investigación sino que se nos van a ir desvelando detalles importantes de su pasado que nos lleven a conocer el porqué de cómo es él hoy por hoy. Y a García Huete, la víctima, ese ciudadano ejemplar que desapareció del colegio tras una misteriosa llamada. Y también veremos las diferencias entre una investigación de hoy y de treinta años atrás, donde eran otras las circunstancias que mandaban a la hora de cerrar un caso. 

En definitiva, Morir no es lo que más duele supone el debut de Inés plana como escritora con una novela en la que que, partiendo de una interesante investigación, vamos a ahondar en una historia llena de miedos, odio enquistado, rencillas y secretos familiares. Una novela de la que destacaría el trazado de los personajes y unos giros realmente inesperados.

No soy un monstruo - Carme Chaparro

19/9/17

No soy un monstruo
Autor: Carme Chaparro
Editorial: Espasa
Páginas: 336
Precio: 18,90 euros

SINOPSIS


Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.

Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.

Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba. Compruébenlo.

Carme Chaparro (Barcelona, 1973) es periodista, con una amplia y consolidada carrera como presentadora y editora en informativos de televisión. Desde hace veinte años está al frente de las principales ediciones informativas del grupo Mediaset, en Informativos Telecinco y Noticias Cuatro, espacios para los que ha cubierto los acontecimientos nacionales e internacionales más destacados de las últimas dos décadas.

Su pasión por la lectura se ha traducido en pasión por escribir. Carme ha compaginado su trabajo en televisión con colaboraciones como columnista para las revistas Yo Dona —en la que tiene un espacio semanal—, GQ y Mujer Hoy. Actualmente también escribe su propio blog en Yahoo. 

No soy un monstruo es su primera novela.

MIS IMPRESIONES


Hoy os vengo a contar mis impresiones de la novela ganadora del Premio Primavera 2017: No soy un monstruo de Carme Chaparro. La buena experiencia con el El desorden que dejas, ganadora en 2016, junto con la sinopsis tan atractiva con la que se presentaba este premio de 2017 fueron motivos más que suficientes para animarme con ella y, aprovechando que la autora estaba firmando ejemplares durante el fin de semana que pasé por la Feria del Libro de Madrid, me vine con él a casa. Hoy os confirmo que su lectura ha cumplido sobradamente mis expectativas. 

No soy un monstruo se inicia con un terrible suceso que capta por completo nuestra atención. Una persona, cuya identidad desconocemos, se encuentra al acecho en un centro comercial. Su objetivo es secuestrar a un niño pequeño y de sus palabras deducimos que no es su primera vez. Un mensaje de whatsapp y unos segundos de despiste son suficientes para que el pequeño Kike desaparezca sin dejar rastro ante la incredulidad de una madre que se derrumba con cada minuto que pasa. A partir de ese momento se encienden todas las alarmas y es imposible parar la presión mediática. 

Resultado de imagen de CENTRO COMERCIAL DE MAJADAHONDASerá la inspectora jefe del Servicio de Atención a la Familia, Ana Áren, quien se haga cargo del caso; una gran profesional para la que encontrar al captor del Kike llega a convertirse en una cuestión personal. Y es que Ana arrastra como una losa un caso sin resolver de similares características; el de otro pequeño, Nicolás, también con cuatro años, que desapareció en el mismo centro comercial dos años atrás. 

Ana Áren compartirá protagonismo con una conocida periodista que cubrirá el suceso. Inés Grau, amiga personal de Ana, es además una exitosa escritora que está documentándose para la que será su segunda novela. Se da, además, la circunstancia de que Inés también cubrió en su día “el caso de Slenderman”, nombre con el que se bautizó al supuesto secuestrador de Nicolás. Ahora todos se preguntan: ¿habrá vuelto Slenderman? ¿es un asesino en serie? ¿habrá más víctimas? Todos los indicios apuntan a que se trata de la misma persona y, mientras la cunde la alarma social entre los padres, comienza para el equipo policial una auténtica carrera contrarreloj en la que cada minuto cuenta. 

Estamos ante un thriller policial que no da tregua. La estructura de la novela, con capítulos en los que se va alternando el protagonista, convierte nuestro paso por sus páginas en un auténtico sprint. El narrador omnisciente que planea por cada uno de los personajes ofreciéndonos diferentes ángulos de los sucesos, a excepción de la primera persona de la que se sirve la periodista, dota de gran dinamismo a la lectura a la vez que amplia nuestro punto de vista de la situación. Y, aunque nos encontramos con un amplio elenco de personajes, son dos mujeres las que tienen el peso fuerte en esta historia: Ana e Inés, que además representan los dos ámbitos en los que se desarrolla la trama: el policial y el de la comunicación. 

Al margen del hecho desencadenante de la trama principal: el secuestro de un pequeño, que es por sí solo un hecho escalofriante y capaz de mantener en vilo al lector, la autora plantea en esta novela temas de máxima actualidad, además de otros tantos que me han resultado sumamente interesantes, como es el caso de la huella digital que detecta el programa NeuroQwerty, una aplicación capaz de analizar la presión que realizamos sobre el teclado de nuestro ordenador para detectar la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. Y aunque es cierto, que en algunos casos, la información se repite de forma innecesaria, ha sido tal el ritmo que imprime a la historia y la tensión in crescendo por la que nos conduce, que no han servido para empañar lo más mínimo mis buenas sensaciones de su lectura. 

Como buena comunicadora que es, Carme Chaparro, ha sabido plasmar de forma clara y sencilla en su novela la rapidez con la que hay que moverse el ámbito de la comunicación y la presión que sufren desde dentro los propios periodistas, y que trasladan a los responsables de la investigación, así como la frialdad con la que los más poderosos tratan de dar carpetazo a situaciones espinosas que le pueden costar el puesto, primando la captura de un culpable sobre la captura del auténtico culpable. Todo ello lo hace con un lenguaje sencillo pero cuidado, en una historia llena de giros argumentales que avanza a un muy buen ritmo durante la primera mitad de la novela, llegando a convertirse en endiablado en su recta final. 

En definitiva, No soy un monstruo es un thriller de ritmo vertiginoso que cumple lo que promete: una trama escalofriante, temas de rabiosa actualidad, giros insospechados y un cierre brutal consiguen meterse al lector en el bolsillo. Un estupendo debut para una autora a la que sin duda habrá que seguir muy de cerca. 


A menos de cinco centímetros - Marta Robles

2/3/17

A menos de cinco centímetros
Autor: Marta Robles
Editorial: Espasa
Páginas: 344
Precio: 19,90 euros
Sinopsis

—Ese olor… ¿son violetas? Nunca había conocido a nadie que llevara el perfume a juego con el color de los ojos.

Marta Robles entra por la puerta grande en su primera incursión en la novela negra, con una ambiciosa obra coral, con dos pilares clásicos, el detective desencantado y la femme fatale, en torno a los que pivota una trama muy turbia que se desarrolla en múltiples escenarios, y donde el sexo es uno de los principales protagonistas.

La mujer es Misia Rothman, la bella y sensible esposa de un multimillonario del mundo de la comunicación, que cae fascinada por Artigas, el escritor de más éxito del momento, cosmopolita, mujeriego y con un punto cínico.

Y el detective es Roures, un ex corresponsal de guerra,reciclado en investigador de infidelidades, a quien, tras perder la enésima batalla de su vida, le toca reinventarse desde una modesta buhardilla de Malasaña y a quien acude la joven Katia Cohen con un sorprendente convencimiento: Artigas no solo mató a su madre, de quien fue amante, sino que ha asesinado al menos a otras tres mujeres.

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Marta Robles es escritora y periodista. Ha recorrido una impresionante trayectoria en prensa, radio y televisión, jalonada con prestigiosos galardones en todos los medios. Es autora de varios ensayos, biografías y novelas y en 2013 fue la ganadora del premio Fernando Lara con Luisa y los espejos.

http://www.martarobles.es/ Twitter @martaroblesg 

Mis impresiones

Que el thriller es uno de los géneros que más frecuento no es ninguna novedad. Que me animara con uno que se publicitara con una gran carga erótica sí es algo excepcional. Pese a todo, me llamaba como la miel a las moscas, por eso me dejé llevar y hoy os hablo de A menos de cinco centímetros

Roures es un periodista que acaba de cumplir los sesenta; antiguo corresponsal de guerra, en la actualidad ejerce como detective privado, en la mayoría de las ocasiones, investigando infidelidades. Lo conocemos cuando no está atravesando su mejor momento. Belinda, su esposa desde hace años acaba de dejarlo por otro. Con la vida hecha trizas, y su inseparable colección de discos a cuestas, acaba recalando en un piso de alquiler en el madrileño barrio de Malasaña. Entre los pocos amigos que tiene está Paco Prieto, un policía muy comprometido con su trabajo, campechano en el trato, con el que mantiene una estrecha relación desde hace años.

Cuando Katia Kohen, una espectacular periodista y activista argentina de treinta años, acude en busca de los servicios de Roures, afirmando que tiene razones de peso para sospechar que el prestigioso escritor Armando Artigas puede estar detrás de la muerte de su madre, con la que mantuvo hace veinte años una relación secreta, y que, además, ella parece no ser la única víctima sino que hay tres mujeres más relacionadas con Armando que han perdido la vida en extrañas circunstancias, el detective no acierta a entender qué pretende Katia; piensa que puede estar burlándose de él. Kathia insiste en que acepte el trabajo, la joven le ofrece el dinero que necesite; está dispuesta a pagar cuanto haga falta para llegar hasta el fondo del asunto. Finalmente Roures accede a investigar un caso que nos adentrará en una compleja maraña.  

En otro hilo conoceremos a Misia Rodríguez que, a sus cuarenta y cinco años, además de ser una mujer de bandera, es muy una persona muy respetada. Trabaja en Aglaia, un grupo editorial propiedad de su esposo Carlos Rothman, un gran magnate de las comunicaciones. La cómoda vida que lleva junto a su esposo, veinte años mayor que ella, se verá en peligro en el momento en que conozca a Armando Artigas. Armando es un hombre elegante, atractivo, curtido en el arte de la seducción, pero huye de cualquier tipo de compromiso. Desde su primer encuentro, Armando ejercerá sobre ella tal magnetismo que hará tambalearse los cimientos de su vida.

Algo más, algo menos, mi querido muchacho, las voces de los hombres son todas un engaño; solo somos honestos cuando niños y ya después en el sepulcro
HERMANN HESSE

Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos.
MOLIÈRE

Es la primera vez que leo a Marta Robles. Me gusta su estilo directo y fluido; su prosa clara y sencilla. Me ha convencido la forma en la que la autora nos va conduciendo por la trama y perfilando sus personajes. Ha trazado unas figuras creíbles e incluso he llegado a entenderlos a cada uno en algún momento. No creo que haya sido fácil conseguirlo, ya que hablamos de un hombre que utiliza a las mujeres y de una mujer casada que se siente atraída por un tercero y el lector siempre juzga...inevitablemente. A veces la ficción y la realidad están más cerca de lo que aparentan.

Resultado de imagen de mujer seductoraA cinco centímetros de ti es una novela negra donde la música y literatura ocupan un lugar importantísimo. Con una tensión narrativa creciente y bien sostenida, la historia atrapa desde sus primeras páginas. Y aunque me ha convencido para bien tanto la trama como sus personajes y, en general, ha sido una novela que me pedía más y más, el cierre me ha parecido un poco simple en relación al resto de la historia, quizás esperaba un poco más de él aunque, pese a todo, la considero una lectura recomendable en la que detrás de la historia principal hay una subtrama protagonizada por Roures, cuando ejercía como corresponsal de guerra, que me ha gustado más incluso que la primera.

Estamos ante una novela coral en la que cada personaje es una pieza más de un complejo rompecabezas. De entre los principales destacarán cuatro: Armando Artigas, un escritor en la cumbre de su carrera, que además es un hombre irresistible y sabe manejar los hilos para conseguir que las mujeres caigan rendidas ante él; Misia encarna a esa mujer que parece tenerlo todo: un buen físico, un estatus social envidiable y un marido que la adora, pero a la que le falta algo para terminar de ser feliz. En el otro hilo conocemos a Roures, un hombre que ha vivido mucho y está cansado, al que le cuesta comenzar de nuevo, pero mantiene una integridad ejemplar. Me ha encantado conocerlo y como se va desgranado su historia personal. Junto a él Kathia es una joven un tanto chulesca, en principio, que, poco a poco, va ganándose al lector. Dentro de los secundarios también hay algunos de excepción como Isabel o Prieto

La autora conoce muy bien Madrid y nos va a mover por mil y un escenarios de la capital, desde los más literarios hasta los más alternativos. Y, aunque este será el epicentro de la novela, también habrá algún hilo que nos trasladará hasta el Buenos Aires de principios del siglo XX.

En resumen, a aquellos que tengan cierta reticencia a acercarse a esta historia, les aclaro que aunque estamos ante una trama con gran carga erótica, esto no debe ser motivo para no acercarse a una novela negra llena de intriga, tensión, buenos diálogos y en la que la música y la literatura estarán muy presentes; de todas las citas me quedo con ese Hagamos un trato de Mario Benedetti. 

Amapolas en octubre - Laura Riñón Sirera

20/1/17

Amapolas en octubre
 Autor: Laura Riñon Sirera
Editorial: Espasa
Páginas: 328
Precio: 19,90 euros
Sinopsis

Entre una habitación de hospital y una librería de ensueño, llamada JO, discurre la vida de una mujer, Carolina, que, a punto de alcanzar la cuarentena, se encuentra en una auténtica encrucijada: sus padres, alrededor de los cuales gravita su vida entera, han sufrido un terrible accidente. Su padre ha fallecido y su madre, consciente pero sin habla, se recupera en una clínica.

A partir de los encuentros con la convaleciente, Carolina irá desgranando, a través de diversas historias, la peculiar crónica de su existencia y la de los suyos, componiendo un mosaico con la memoria de una familia que, teniéndolo todo para ser feliz, no ha sabido evitar ser desdichada.

Carolina reconstruirá su identidad y recuperará su voz a través de una curiosa «terapia» que imagina para sacar a su madre, Bárbara, de su estado de postración: cada tarde le hará compañía y le leerá libros que han tenido un signifi cado especial en ciertos momentos de su juventud. La elección de títulos responde al particular «mapa afectivo» de la librera y contribuirá a conjurar por fin y para siempre los fantasmas que la atormentan.


Resultado de imagen de LAURA RIÑON SIRERA fotosLaura Riñon Sirera nación en Zaragoza aunque, con apenas tres años, se trasladó con su familia a Alcalá de Henares (Madrid). Es una apasionada de la lectura y del cine desde que era una niña y, gracias a la escritura, ha logrado poner voz a las historias que inventa con su imaginación. 

Es autora del blog Palabra de Laura y ha publicado un libro de relatos, Dueño de tu destino (Premio Éride 2014), y la novela Todo lo que fuimos. Por motivos profesionales pasa la mayor parte de su tiempo viajando, razón por la que Amapolas en octubre es una novela que presume de haber sido escrita y corregida en diferentes ciudades del mundo.

Mis impresiones 


Hay portadas maravillosas a través de las que se intuyen momentos lectores inolvidables. Esa fue la sensación que tuve al ver por primera vez la de Amapolas en octubre y, aunque finalmente la historia no ha ido exactamente por los derroteros que imaginaba, ha sido una delicia de novela.

Carolina tiene casi cuarenta años, le apasionan los libros y en la actualidad tiene el trabajo con el que siempre soñó. Regenta una librería-cafetería en el barrio de las letras, en Madrid; un lugar de encuentros, que le aporta no pocas satisfacciones, pero en su vida hay muchas sombras que iremos descubriendo poco a poco. Desde hace unos meses todo se ha vuelto del revés. Como consecuencia de un accidente de navegación su padre perdió la vida y su madre se encuentra postrada en la cama de un hospital. Bárbara y su marido formaban un tándem perfecto y muy sólido. Ahora Paul no está y, aunque aparentemente no existe un motivo médico para su ausencia, el shock del accidente y el vacío en su vida, parecen haberla encerrado en un mundo del que no desea volver.

Resultado de imagen de ARIEL DE SYLVIA PLATHCarolina y su hermano Guillermo idearán un plan para conseguir que su madre reaccione. La vida de la familia Smith ha estado siempre marcada por la literatura y será el recurso que utilicen para lograr una chispa que devuelva a su madre a la vida; una mujer que llevó hasta su pasión literaria hasta el punto de anotar frases o citas en los azulejos de su cocina. Estos hermanos, que a pesar del cariño que se tienen no pueden ser más diferentes, usarán los libros para su fin; la peculiaridad estará en que las elegidas no serán las lecturas preferidas de Bárbara sino las que marcaron la vida de Carolina, de forma especial tres: Mujercitas de Louisa May Alcott, Ariel de Silvia Plath y El malentendido de Irene Nemirovsky. Esta no será más que la excusa o el punto de partida a través del que Laura Riñón nos sumerge en una preciosa novela intimista que explorará los recovecos de una familia en la que la falta de comunicación ha provocado tantas fisuras como infelicidad entre sus miembros y nos arrastrará en un torbellino de emociones.

Son pocos los personajes que transitan por esta novela en la que el protagonismo recaerá en la figura de Carolina, una mujer introvertida que llegaremos a conocer en profundidad, un personaje muy bien perfilado que, a través de cada una de las lecturas seleccionadas para despertar a su madre, se irá despojando de capas y capas que la mantenían oculta a salvo del dolor, pero que a la vez la alejaban de los suyos. Frente a ella, su hermano Guillermo, ese chico diez espontáneo, alegre y divertido que conquista con su carácter. Bárbara, la madre de ambos es una mujer muy peculiar cuya historia recorreremos a través de los recuerdos de su hija Carolina; un personaje que de primeras no agrada, pero a la que a medida que avanzaba la lectura he logrado si no entender del todo, aceptar. Tal era la complicidad que tenía con su marido que, la inesperada llegada de los hijos, llevó a ambos a buscar un rincón privado donde poder evadirse del mundo a ratitos y seguir disfrutando de esa pasión literaria en pareja, sin interferencias.

Detrás de su aparente sencillez, Amapolas en octubre es una de esas lecturas que esconden mucho más de lo que aparentan e invitan a la reflexión por lo que mi consejo es acercarse a ella sin prisas y dejarse envolver por esa pasión literaria de la familia Smith. Con esas pautas, estoy segura que aflorarán en vosotros tantas emociones como yo he sentido. 

No es una historia de grandes escenarios, sino de lugares que se hacen especiales por las personas que los habitan. Destacaría en ella ese acierto por parte de la autora para fundir esta novela intimista con la literatura en la que se alternarán diferentes voces narrativas con un claro predominio de la de Carolina y hacerlo con una prosa sencilla, cálida y fluida. 

En definitiva, Amapolas en octubre es una preciosa novela intimista en la que conoceremos ese poder sanador de los libros y su capacidad para abrir puertas que creíamos imposibles de mover.
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