
Los pescadores
Autor: Chigozie Obioma
Editorial: Siruela
Páginas: 296
Precio: 19,95 euros
FINALISTA DEL PREMIO BOOKER DE FICCIÓN 2015
«Un espléndido debut: desprende veracidad, y su estilo y su poderoso argumento resultan vertiginosos. Aunque pocas novelas merecen ser definidas como míticas,Los Pescadores es sin duda una de ellas».
ELEANOR CATTON
A mediados de los años noventa, Benjamin y sus hermanos observan impotentes cómo su padre se ve forzado a abandonar su hogar en la ciudad de Akure por motivos laborales. Pero a medida que la estricta presencia paterna va difuminándose, los chicos dejan de ir a clase para frecuentar el río, lugar prohibido donde un excéntrico adivino les lanzará una aterradora profecía: el mayor de los muchachos habrá de morir a manos de uno de ellos. Lo que sucede a continuación es un relato mítico, trágico y liberador, capaz de transcender las vidas y la imaginación de personajes y lectores.
Los pescadores plantea una narración universal que desvela toda la riqueza cultural de África y sus contradicciones. Con este impactante y evocador debut, Chigozie Obioma se presenta como una de las voces más originales de la literatura moderna en lengua inglesa.
Chigozie Obioma nació en Akure, Nigeria, en 1986. Sus relatos han aparecido en Virginia Quarterly Review y New Madrid. En otoño de 2012 obtuvo una residencia en el OMI International Arts Center en Nueva York. Tras vivir en Chipre y Turquía, en la actualidad reside en los Estados Unidos, donde da clases en la Universidad de Nebraska-Lincoln. Los pescadores, su primera novela, ha sido finalista para el premio Booker de Ficción 2015 y está siendo traducida a más de una veintena de idiomas.Mis impresiones
Los pescadores es una novela que llamó mi atención casi desde que conocí de ella por primera vez. El hecho de resultar finalista del premio Booker de ficción 2015, que su autor fuese africano y la trama ambientada en Nigeria hizo que me decantara por ella. Aunque tengo que reconocer que la historia está muy bien narrada, en cierto modo esperaba más. En este sentido tengo que aclarar que se trata más bien de un tema personal y quizá no he elegido bien. Pensaba encontrar una historia con más ritmo, pero me ha resultado demasiado pausada.
Después de veinte años, Ben nos va a contar en primera persona la historia de su familia. Nos trasladamos hasta el año 1996, momento en el que arranca la novela para ir avanzando linealmente durante aproximadamente un año en la vida de la familia, con algún salto posterior que nos acerca a la actualidad. Los Agwu son una familia de clase media, afincada en Akure, al oeste de Nigeria. El señor Agwu, padre de Ben, que trabaja en el Banco Central de Nigeria, debe trasladarse por motivos laborales a Yola, una ciudad situada a 1.000 kilómetros de distancia. La violencia reinante en la zona hace que tome la determinación de dejar a su familia en Akure e ir él sólo. En aquel momento, Benjamin cuenta con tan sólo nueve años. Aunque la unidad familiar está formada por ocho miembros, los padres de Ben y sus seis hermanos, los grandes protagonistas de la historia van a ser Ben y sus tres hermanos mayores: Ikenna, Boja y Obeme.
A raíz de la salida del hogar del que ejerciera la autoridad familiar, los hermanos deciden desobedecer la prohibición de sus padres de no acercarse al río Omi-Ala, un lugar que está rodeado de leyendas y que en la actualidad se ha convertido en un auténtico vertedero. Aunque su padre tiene grandes proyectos para sus vástagos y pretende mantenerlos alejados de este entorno más salvaje, los chicos, en busca de aventuras, deciden ir a pescar al río.
Todo va a cambiar para la familia cuando en una de sus excursiones, un vagabundo demente lanza una profecía a los pequeños en la que augura la muerte del mayor de ellos a manos de un hermano.
Los pescadores es una novela que nos acerca a la realidad social y política del país a través de una lectura donde, a pesar de la posición acomodada de la familia dentro de su comunidad, casi podemos sentir el polvo del camino, las precarias condiciones de salubridad e higiene y la inseguridad de las calles. Pero además, trata temas muy diversos como la inexistencia de derechos humanos, la forma en que conviven diferentes creencias religiosas entre la población en la que, aunque la mayoría de los habitantes practican el cristianismo, los ritos tribales continúan muy arraigados. Una sociedad que lucha por avanzar hacia un futuro mejor, pero a la que le cuesta dejar atrás raíces.
Kayode nos contó una vez cómo su madre encontró un lagarto en el bidón de la cocina donde guardaban el agua potable. El lagarto muerto se quedó flotando en el agua durante días sin que nadie se diese cuenta, hasta que el agua adquirió un sabor agrio. Cuando su madre vació el bidón y el lagarto muerto se deslizó por el suelo en el charco de agua, tenía la cabeza hinchada hasta el doble de su tamaño y, como todas las cosas que se ahogan, había empezado a descomponerse.
La novela tiene un ritmo pausado por lo que no considero que sea una lectura adecuada para cualquier lector. Tengo que reconocer que, en ocasiones, me ha costado avanzar en ella. La prosa minuciosa, descriptiva y está plagada de metáforas con las que se nos va dibujando a cada uno de los personajes. A través del texto se van intercalando algunas expresiones en igbo, el idioma de su tribu y el yoruba que es el que se habla en Nigeria. Me ha faltado en la historia un poco más de tensión narrativa aunque, echando la vista atrás, me doy cuenta de que es una lectura que requiere su poso, y las sensaciones que tengo después de una semana son mejores que las que tuve al cerrar el libro. He podido reflexionar y entender mejor al autor.
En definitiva, Los pescadores es una novela en trata sobre la familia, el miedo, el dolor, la lealtad y los sueños rotos de una sociedad que trata de salir a flote en medio de un régimen militar que le asfixia.

